El Deber de Resistir

14 Años de Lucha por la Libertad y la Justicia.

Al momento de los arrestos algunos de nosotros no éramos conocidos mutuos. Nuestro primer contacto fue puramente visual, a través de un pequeño cristal y en medio de un silencio impuesto por muros, puertas de hierro y también –por qué no- por la lógica desconfianza. Sólo la obligada comparecencia en corte interrumpió aquellas primeras jornadas de introspección individual, en que cada uno de los Cinco, a solas con sus juicios, se había enfrentado a una decisión personal vital. Una vez juntos, en espera del circo en que se convertiría aquella primera vista ante un magistrado, salió a relucir de inmediato “La Historia me Absolverá”.

Creo que fue a partir de ese momento, como por tácito acuerdo, que la palabra de cada uno alcanzó la representación de todos. Asumo bajo esa premisa la valoración sobre como sentimos estos años de lucha por la libertad; a sabiendas de que en un asunto como este mis cuatro hermanos de causa tendrían mucho más que aportar.

Para nosotros siempre estuvo claro que la lucha por la justicia en nuestro caso era una defensa de Cuba, sólo que en otra trinchera. El proceso no fue más que una extensión del enfrentamiento entre quienes se arrogan el agredir a Cuba como un privilegio y quienes defendemos su derecho a defenderse,  pero esta vez en el escenario de una corte de justicia. Las sesiones del juicio evidenciaron que para los fiscales tanto el terrorismo como una agresión militar a la isla, están entre sus legítimas prerrogativas. A nosotros nos pareció importante demostrarles que tendrían que enfrentar a todo un pueblo que piensa lo contrario.

Ellos se ensañaron en nosotros como una manera más de castigar la resistencia de Cuba. Nosotros nos propusimos demostrarles que esa resistencia tiene profundas raíces, y que va más allá de los Cinco. El encono que nos muestran indica que lo logramos.

Obviamente, en el plano personal, compartimos con cualquier persona privada de la libertad las mismas ansiedades, deseos de regresar a nuestros hogares, incorporarnos a nuestro pueblo y rehacer nuestras vidas. Por otra parte, y no menos importante, es la lucha interior por impedir que nuestros verdugos logren inocularnos la semilla del odio o del resentimiento. Luchar por nuestra felicidad y la de nuestros seres queridos en estas circunstancias ha sido parte importante del combate, y conseguirlo será una buena medida de la victoria.

Aunque desde una perspectiva de principios parezca enajenado, ellos aún esperan superar el obstáculo que representa la dignidad de Gerardo para justificar una acusación formal contra Cuba. Para nosotros, la lucha por la liberación de los Cinco sigue pasando en primer plano por la defensa de la patria.

Después de 14 años de vil castigo ha quedado atrás la posibilidad de que a nosotros se nos haga justicia. Es una realidad que hemos asimilado, creo que con suficiente decoro. A Cuba, en cambio, aun se le quiere juzgar en nosotros.

Cuando se imponga la razón y se ponga fin a nuestro absurdo castigo, por las vías que sean; aun sin declararlo el gobierno norteamericano estará concediendo su principal derrota: no haber alcanzado la suficiente altura moral, a pesar de todos sus esfuerzos, para juzgar a Cuba.

Nuestra libertad, entonces, descontado un acto de imposible justicia, será también otra vindicación de Cuba.

           René González Sehwerert
           Septiembre 2012.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: