Huellas de solidaridad y afecto

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Ojalá en algún rincón de la casa de Adriana se conserve una caricatura de Gerardo, hecha en los primeros tiempos en el hueco del Centro Federal de Detenciones de Miami, inspirada en la intensa actividad epistolar de Antonio. Por aquellos años era motivo de chanza entre nosotros el que todos los días nuestro hermano se sentara por horas en su litera, en posición de Loto, a responder la copiosa correspondencia de un puñado de amistades, obviamente tan inclinadas a la comunicación como él. Lejos estábamos los otros cuatro de imaginar lo que nos esperaba en los años por venir. Cuando a finales de 2001 recibí una solitaria carta de Jeoffey Bottoms, un entonces desconocido religioso británico, no se me ocurrió que aquella masa de correspondencia que había inspirado la caricatura de Gerardo sería sólo una fracción de lo que se convertiría para nosotros en la principal ocupación: responder a los mensajes de amor y solidaridad que desde todo el mundo han estado lloviendo sobre los Cinco en todos estos años. Las formas en que se ha manifestado esa solidaridad han sido tantas y tan variadas que abruman. Duele saber que está más allá de las capacidades físicas el reciprocar como lo merece a cada uno de quienes nos han apoyado. Sólo la fidelidad a la causa que defendemos y la consagración de lo que nos queda de aliento a ella, podrán retribuir en algo todo el esfuerzo y la confianza mostrados por personas que pudiendo optar por dedicarse a sus propios asuntos – en sintonía con un mundo en que prima el egoísmo- van más allá para emplear su tiempo en la causa de Cinco presos cubanos. Eso es algo que además de llenarnos de agradecimiento, también nos causa gran admiración por todos ellos. Se necesita una gran capacidad de saber imponerse a las limitaciones que dicta la sociedad capitalista, para entregar tanta solidaridad. En cuanto a nuestro generoso pueblo, que de múltiples maneras y tan consistentemente nos ha acompañado en estos años, no por más esperado, su respaldo ha sido menos conmovedor. No ignoramos que ha sido esa generosidad, potenciada por el proceso revolucionario, la que ha hecho que sobre nosotros se vierta tanto apoyo internacional. Estamos conscientes de que el apoyo que recibimos es también un apoyo a Cuba. Nadie puede decir cuánto más durará esta batalla por la justicia, que cubanos y amigos solidarios de todo el mundo hemos librado juntos. Ha sido una batalla más larga de la que nadie pudo haber anticipado. Hemos dejado en el camino afectos entrañables, tal vez bien simbolizados en personas como el profesor Bulté, Leonard Weinglas, Roberto, Marie Dominique, Velma Page, Celia María Hart y Pablo Kilberg, por citar sólo algunos ejemplos que a pesar de su significación no alcanzan a hacer justicia a todos los que tanto de sus vidas, pasión y energías nos dedicaron. Tres cosas sí son ciertas: Tenemos que seguir batallando. Aun tenemos pendiente el enorme reto de romper el cerco que se ha impuesto sobre la ciudadanía norteamericana en relación a los elementos del caso. Cualquiera que sea el camino a la reparación de esta injusticia, no habrá sido posible abrirlo sin el aporte de la solidaridad de nuestro pueblo y de tantos amigos en todo el mundo. Por todo ello seguimos contando con todos. No nos cansaremos de extenderles nuestros sentimientos de respeto y admiración. No les defraudaremos jamás. René González Sehwerert Septiembre/2012.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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