Cien puertas abiertas

El primer museo fundado por la Revolución en el centro de Cuba,  el Museo de Arte Colonial de la villa del Yayabo, cumple 45 años este 10 de octubre.

Cuentan quienes han sido pacientes para contarlas, que el Palacio Valle Iznaga tiene realmente un centenar de puertas y ventanas, que tal cifra no es una de las muchas exageraciones que el imaginario popular ha urdido en torno a la mansión, erigida en la década de 1740 y remodelada un siglo después.

Primera edificación de dos plantas de la villa, la otrora residencia de Don Fernando Alfonso del Valle y Lorente y Doña Ana del Castillo y Barroso no solo ostenta los rasgos inequívocos de la opulencia familiar -“El que más vale no vale tanto como vale Valle”, reza en el escudo de armas-, sino también un rosario de mitos que ha venido a aderezar el patrimonio intangible del inmueble.

Precisamente en esta casona, de incalculable valor para la arquitectura espirituana, se fundó el 10 de octubre de 1967 el primer museo de la zona central de Cuba, institución que desde entonces atesora una imponente colección de artes decorativas y deviene sitio de culto en el panorama artístico de la ciudad.

Muebles estilo medallón que pertenecieron a la familia; lámparas de cristal de Bacarat; jarrones de porcelana inglesa, francesa, alemana y española; consolas confeccionadas por ebanistas criollos, y uno de los primeros pianos introducidos en la isla conforman la muestra que exhibe en una docena de salas el Museo de Arte Colonial, centro visitado durante 45 años por personalidades como Carlos Rafael Rodríguez, Blas Roca, Salvador Allende, Eusebio Leal, Silvio Rodríguez, Vilma Espín y Samuel Feijóo.

La imponente edificación no ha estado exenta, sin embargo, de las veleidades del deterioro, toda vez que ha debido asistir a varios procesos de restauración, el más reciente de los cuales obligó a echar cerrojos en las antiquísimas puertas y mantener las piezas a buen resguardo por casi cuatro años.

Ni siquiera entonces la institución renunció a lo que se ha convertido en su principal carta de triunfo: el apego a la comunidad. De ahí que haya mantenido contra viento, marea y toda clase de inconvenientes constructivos los talleres de manualidades, el vínculo con las escuelas y la participación de sus especialistas en la vida cultural yayabera como una suerte de embajadores de las artes decorativas de la región.

A un costo de 140 000 pesos en moneda nacional y 34 000 en pesos convertibles, el Museo de Arte Colonial recobró su esplendor original justo a tiempo para celebrar, con una jornada que incluye galas artísticas, conciertos de música espirituana, inauguración de exposiciones e intercambios con expertos de los museos homólogos de Matanzas y Ciego de Ávila, las cuatro décadas y media de sostenida permanencia en el devenir patrimonial de los espirituanos.

Por Gisselle Morales.

Tomado de Escambray

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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