El regreso de la Condesa

Una escultura de La Giraldilla, realizada al tamaño de la estatura promedio de una mujer, será develada este viernes, a las 11:00 a.m., en el Museo del Ron, en la capital.

La obra, de la autoría de los artistas Ramsés Bernal y Javier Menéndez, trae de vuelta a la Condesa de Bobadilla, en medio de los festejos por el próximo aniversario de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana.

Confeccionada con un composite logrado a partir del uso de materiales plásticos elaborados artesanalmente, la pieza escultórica se mantendrá permanentemente en la recepción de dicha institución habanera, para el disfrute de los visitantes.

Realizada en la tercera década del siglo XVII, La Giraldilla (veleta de unos 110 centímetros de alto, con la figura de una aborigen) nació de las manos del escultor habanero Jerónimo Martín Pinzón, quien se basó en la leyenda de doña Isabel de Bobadilla.

La Giraldilla es el más antiguo de los símbolos de la Ciudad de La Habana. Se trata de una veleta con la figura de una aborigen. Esta sostiene en su mano derecha una varilla de palma, y en su mano izquierda la croz de Calatrava. Tiene una altura de ciento diez centímetros, luce un medallón con el nombre del autor de la escultura, y lleva la falda recogida sobre el muslo derecho.

Una leyenda de amor

El 20 de marzo de 1537 la Corona española nombraba a don Hernando de Soto séptimo gobernador español en Cuba, con la idea de que organizara una expedición a la Florida, debido a la cercanía de la Isla a la península descubierta por Ponce de León. El 12 de mayo de 1539 partía Soto de La Habana hacia la Florida, al frente de la expedición deseada por el Rey. A partir de ese momento, y por orden expresa de él, su esposa doña Isabel de Bobadilla, se hacía cargo de la administración del país.

Y cuenta la leyenda que desde ese día, más que atender al gobierno, doña Isabel se pasaba horas enteras en lo más alto del castillo -que por aquel entonces era vivienda del gobernador de Cuba-, escrutinando el horizonte con la esperanza de ver aparecer los barcos que le regresaban a su amado esposo. Aquella vigilia de años, convirtió a Isabel en un personaje legendario.

Soto nunca regresó, murió en las cercanías del río Missisipi, el 30 de junio de 1540, pero su leal esposa continuaba esperándolo. Dicen que Isabel finalmente murió de amor. Unos años más tarde un artista habanero de origen canario, Jerónimo Martín Pinzón (1607-1649) se inspiró en aquella mujer y esculpió una figura en su honor.

 Entre 1630 y 1634, y por orden del gobernador Juan de Bitrián y Viamontes fue fundido en bronce y colocada en la parte más alta del baluarte noroeste de la Real Fuerza. El gobernador Bitrán la llamó: “La Giraldilla”, en recuerdo de “La Giralda” de su ciudad natal, Sevilla.

Poco a poco, la Giraldilla se fue convirtiendo en símbolo de la ciudad de La Habana, conservando para siempre en su resistente bronce la leyenda de Isabel de Bobadilla. Durante siglos, la veleta se mantuvo intacta en su sitio original, a pesar de que decenas de huracanes azotaron la Habana. El ciclón del 20 de octubre de 1926 la arrancó de su pedestal y la precipitó al patio de la fortaleza.

La figura que se encuentra en la Real Fuerza hoy en día, es una réplica, la original se halla en el Museo de la Ciudad -antiguo Palacio de los Capitanes Generales.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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