Fundación de La Habana, más de cuatro siglos de tradición.

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Con el tañer de las campanas del Castillo de La Real fuerza de Cuba, comenzó la tradicional ceremonia por el aniversario 493 de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana.

Junto al historiador de la ciudad, Eusebio Leal Spengler, un grupo de pioneros realizaron una peregrinación desde el Palacio de los Capitanes Generales del Casco histórico de la capital hasta el Templete,
llevando en sus manos los cetros que fueron fundidos entre los años 1632-1634, joyas consideradas como las más antiguas de Cuba, símbolos de la autoridad y el prestigio de La Villa, de su misión en la historia y de su destino.

Junto al árbol y los monumentos conmemorativos, presenciaron cubanos y extranjeros el festejo del asiento definitivo de la fundación de La Habana.

El doctor Eusebio Leal ofreció unas palabras dedicadas a la mencionada celebración en las que hizo un recorrido histórico desde que fue establecida La Villa de San Cristóbal hasta la actualidad, explicando el arduo trabajo que se realiza por la recuperación y restauración de los monumentos nacionales y patrimoniales en toda la isla. Explicó que cada año cientos de personas van a ese sitio a dar tres vueltas simbólicas al árbol  centenario que conserva esa tradición.

Para compartir la celebración acudieron al Templete muchas personas provenientes de los barrios profundos de la ciudad, durante toda la noche, repitieron ese ancestral acto,  como una forma de dar la mano al tiempo, como un rito que solo puede ser explicado por la poesía, el sentido común y una fe grande como la raíz caudal de esa ceiba.

Todos los años cada víspera del 16 de noviembre, fecha en que fue fundada la ciudad el lugar es testigo de una peregrinación donde todo aquel que quiera, da tres vueltas a la ceiba y echa una moneda a sus raíces, y en silencio, formula un deseo con la esperanza de que se cumpla.

El Templete, donde fue fundada La Villa  en 1519, aparece en su columna conmemorativa, casi borrada por el pasar del tiempo una inscripción en latín,  que traducimos como sigue: «Detén el paso, caminante, adorna este sitio con un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad, pues ciertamente bajo su sombra fue inmolado solemnemente en esta ciudad el autor de la salud. Fue tenida por primera vez la reunión de los prudentes concejales hace ya más de dos siglos: era conservado por una tradición perpetua: sin embargo, cedió al tiempo. Verás una imagen hecha hoy en la piedra, es decir el último de noviembre en el año 1754».

En ese lugar, bajo La Ceiba, se celebró la primera misa y el Cabildo recibió la guarda y custodia de los fueros y privilegios  de La Habana, según costumbre y usanza de las leyes de Castilla.

Por Yenisei García

Fotos de Héctor Planes

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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