La gelotofobia, un gran lío

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La risa, que ya sabemos se dice es la sal de la vida, es una expresión emocional innata en los seres humanos, muy buena para la salud nos proporciona incluso una imagen socialmente buena. Quien ríe cae bien.

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La revista científica Humor, asegura incluso, que reírse de los demás se considera también un fenómeno universal, aunque claro está, dosificado, con buen tino para saber de quien, cómo y cuándo nos reímos.

Descartado está al burlarse de enfermos o personas con problemas físicos, la risa deja de ser sana para convertirse en una agresión.

Existen personas a las que el hecho de que se rían de ellas les provoca un miedo extremo. Este pánico puede llegar incluso a que haya quien ‘’crea’’ que se está burlando de ella o él, cualquiera que ande por ahí a carcajada limpia.

Aseguran los científicos que quienes toman la risa ajena como una afrenta personal padecen de un trastorno llamado gelotofobia, y la vida social se les dificultad enormemente.

Según la revista española Muy Interesante este problema, que afecta por igual a todas las culturas, es el resultado de un estudio realizado por varias decenas de investigadores de 73 países, tras aplicar un cuestionario para evaluar la presencia de la gelotofobia en una muestra de 22 mil 610 personas.

«Existen muchas razones por las que unas personas se ríen de otras», dice Victor Rubio, psicólogo de la Universidad Autónoma de Madrid y coautor del estudio.

Señala que a los individuos implicados en el miedo a que se rían de ellos se pueden clasificar en dos dimensiones: la primera, es una reacción de inseguridad y la segunda una forma de evitar situaciones de burlas anteriores.

En su libro ‘’El cerebro’’, J. J. Ratey, profesor de la Universidad de Harvard, recuerda que la risa actúa como una especie de «señal social», y demuestra que es en un entorno social cuando uno tiene 30 veces más posibilidades de reírse.

Otros investigadores, como los de la Indiana University School on medicine aseguran que reír 100 veces es equivalente a hacer un ejercicio aeróbico durante 10 minutos en una máquina de remos o a 15 minutos de bicicleta.

Buscando datos serios para el tema de la risa, y partiendo del criterio de que casi todo tiene arreglo, encuentro ciertos ejercicios (una mezcla de ciencia, entusiasmo y tradiciones asiáticas) que pueden ser buenos para ayudar a los que son tímidos o parcos para las sonrisas.

Propóngase que el primer saludo mañanero vaya acompañado de una sonrisa. A quien primero va a sonreír es a usted mismo, (de ser posible frente a un espejo y sin que nadie lo esté mirando).

Practique sonreírse varios días y luego hágalo extensivo a la familia, después a los vecinos y luego a sus colegas de trabajo. Hasta entonces no tiene que reírse, eso va a venir después, porque la risa, comprobado está, no duele ni un poquito.

Por Margarita Carmona/ACN

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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