Afrontar el cáncer infantil: un reto social

Trece almanaques ha vivido Eduardo Estrada Rodríguez y hace cinco le diagnosticaron un tumor en la retina del ojo izquierdo. La enfermedad ha traspasado los límites de su organismo para apoderarse de su familia. Y es que ninguna persona permanece indolente o ajena al diagnóstico del cáncer en un niño.

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«A los ocho años le comenzaron las molestias y el sol le afectaba la visión, rememora Eduardo Estrada Jorge, padre del pequeño. En La Habana le determinaron un retinoblastoma y cuando la doctora informó a mi esposa la posible extracción de toda la zona del ojo y la ceja, ella no resistió y falleció poco tiempo después.»

Padre e hijo reconocen la excelente atención recibida por parte del personal médico, convencidos de que en otro sistema social su historia sería mucho más dolorosa. Otros pequeños, también comparten la dicha de contar con un servicio de salud gratuito y de elevada capacitación profesional.

El país, en su constante desarrollo dentro de las ciencias médicas, optimiza los recursos humanos y materiales para garantizar la calidad de la asistencia a estos infantes. Anualmente se reportan aproximadamente entre 300 y 400 nuevos casos.

Un estudio realizado en territorio tunero reveló que cada año se diagnostican de seis a 10 nuevos enfermos y fallecen un promedio de cinco a seis. Hoy viven en la localidad más de 64 pacientes menores de 19 años con algún tumor sólido maligno y 20 con leucemias. La mayor incidencia la registran los municipios de Las Tunas y Puerto Padre.

Localizaciones más frecuentes

Según el especialista de segundo grado en oncología Juan Ernesto Pérez Reyes las leucemias infantiles son las enfermedades oncológicas más incidentes en la provincia, seguidas por los tumores en el sistema nervioso central (fundamentalmente los intracraniales) y los linfomas (linfomas de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin).

También son frecuentes otros tumores, como el de Wilms (conocido también como nefroblastoma) y el neuroblastoma. A estos tipos de cáncer, le siguen los sarcomas de los huesos y de las partes blandas, (enfermedades malignas de los huesos y también de las articulaciones, los ligamentos, músculos,) tales como el ostiosarcoma, el sinobiosarcoma entre otros.

Una Prioridad del sistema de salud

La regionalización de los servicios onco-pédiatricos son determinantes en la atención a estos pacientes. En el país se dispusieron nueve instalaciones médicas con los recursos humanos y tecnológicos idóneos para tratar el padecimiento y Las Tunas quedó incluida dentro de los servicios que ofrecen las provincias de Holguín y Camagüey. Con esta medida se ha mostrado en el territorio nacional una tendencia a disminuir la mortalidad.

«Los niños son remitidos a los centros de referencia regionales –argumentó Pérez- cuando el método clínico y estudios complementarios emiten alguna sospecha de la enfermedad. Después de concluido el tratamiento oncoespecífico se realiza un seguimiento al paciente en nuestra provincia para diagnosticar precozmente complicaciones inducidas por los tratamientos, actuar en consecuencia y lograr mayor supervivencia y calidad de vida.

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«Contamos además, con las consultas de efectos tardíos, en la que monitoreamos al infante incluso después que pasa a la etapa de la adultez. Desde el punto de vista médico cada vez tienen más importancia las llamadas consultas de puericultura o de atención al niño pequeño, al escolar y al adolescente, programadas a nivel de los consultorios.

El Grupo Provincial para el Control del Cáncer también fortalece acciones desde la Atención Primaria de Salud con la finalidad de garantizar un mejor desempeño de los profesionales, una amplia cobertura de los servicios y abordar la enfermedad de forma integral y multisectorial. Desde el 2007 se iniciaron un grupo de proyectos dirigidos a promocionar la cooperación solidaria de amigos de Cuba. Uno de ellos persigue la remodelación de la sala onco hematología del Hospital Pediátrico y el otro mejorar el confort de dos aulas para la docencia con tecnología moderna y medios de enseñanza actuales.

«Ambos resultaron de interés de los amigos de Cuba a través del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Para el primero de los proyectos, la asociación de amistad Australia- Cuba dispuso dos donativos y para el segundo la Asociación de amistad Finlandia-Cuba también consignó el presupuesto. Hoy se encuentran en una fase de análisis por la Dirección Provincial de Salud y el ICAP, expuso el especialista.»

Estos planes y estrategias están encaminados a perfeccionar la asistencia a los infantes. Sin embargo, se precisa que un pediatra curse el diplomado en la especialidad de oncología, para brindar un cuidado más diferenciado a estos pacientes.

Prevención

A diferencia del cáncer en los adultos los factores de riesgo están menos definidos. Por tanto la prevención debe dirigirse, esencialmente a la vigilancia de signos de alarmas.

Es preciso mantenerse atentos a las dolencias que cursen con anemia de origen desconocido y a los sangrados por diversas partes del cuerpo, pues son algunos de los síntomas de las leucemias. Si se piensa en los tumores intracraneales, la atención debe dirigirse a los vómitos de procedencia inexplicable, a los quejidos por dolores de cabezas, a la pérdida del equilibrio y la doble visión.

El familiar puede detectar los cánceres abdominales cuando palpa una masa en el vientre del bebe durante su aseo. También se deben observar los hábitos intestinales, el acto de orinar, el apetito del niño, alguna queja por dolores o molestias en alguna parte de las extremidades que no tengan explicación en otras afecciones más comunes.

El cáncer ha acarreado con mitos que no pocas veces hace que las personas se alejen de los servicios de pesquisa y no comprendan que siempre es mejor evitar y diagnosticar a tiempo.

La supervivencia del cáncer infantil es mucho mayor que la de los adultos; en el país está entre el 65 y el 70 por ciento de casos vivos a los cinco años. Gracias a los avances médicos, cada vez hay más infantes que completan el tratamiento con éxito y pueden abandonar el medio hospitalario.

Asistir al paciente con cáncer es un reto humano y social, más aún cuando se trata de un infante. Por ello, reemplazar el miedo y la ignorancia por empatía, comprensión e información es fundamental para ayudar a los niños que padecen estas enfermedades.

Por Misleydis González Ávila/ www.periódico26.cu

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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