Mensaje de los líderes mayas al pueblo cubano

El próximo día 21 no acaba el mundo, sino que finaliza una era de 5 200 años que dará paso a una más próspera, la Era del sol dorado o de la luz. En visita a La Habana ofrecieron consejos acerca de las actitudes a tomar para mitigar el sufrimiento de la Madre Naturaleza y establecer una relación armónica con esta.civilizacion_maya_sociedad 

Rosalina Tuyuc Velásquez, Faviana Cochoy Alva y Pedro Celestino Yac Noj, líderes espirituales del pueblo maya guatemalteco visitaron Cuba por estos días. Los Ajq’ijab o sabedores del tiempo, por primera vez en la Isla, cumplieron una intensa agenda de trabajo con el objetivo de compartir con nuestro pueblo sus experiencias y conocimientos.

Durante poco más de 10 días, y con la colaboración de la Embajada de Guatemala en Cuba, el Centro de Estudios Martianos, el Instituto de Antropología, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Casa de las Américas, los líderes sostuvieron múltiples actividades que dieron cuenta del interés que despierta el mensaje de seguridad y aliento que vienen a trasmitir: el 21 de diciembre no termina el mundo, sino que finaliza una era de 5 200 años que dará paso a una más próspera, la Era del sol dorado o de la luz.

Su programa de actividades estuvo centrado fundamentalmente en develar el significado del Oxlajuj Baq’tun, Cuenta Larga en el Calendario Maya, y ofrecer algunos consejos a cerca de las actitudes a tomar para mitigar el sufrimiento de la Madre Naturaleza y establecer una relación armónica con esta.

Los visitantes abordaron aspectos fundamentales de la cosmogonía de su pueblo, para el cual el universo es un sistema de elementos interconectados donde todos los seres humanos son hijos del Sol y de la madre Tierra.

Afirmaron que el próximo 21 de diciembre marca en el calendario maya el fin de una era y el inicio de otra que no será de destrucción y catástrofes, sino de paz, hermandad y justicia.

El 30 de noviembre visitaron las cuevas de Guara, la de Los muertos, Toro, Jía y Matojo, en el municipio San José de las Lajas, cabecera de la provincia Mayabeque. En la Cueva de los Muertos, donde los lugareños celebran cada año la ceremonia de la Cruz de Mayo, ambas culturas confluyeron mientras se unían en un círculo para ser parte de la comunión con las energías que nos rodean. Sostuvieron además un encuentro con jóvenes artistas de la provincia en la Casa del Joven Creador, donde al hablar de la necesidad de mantener la armonía entre todos los elementos que conforman el universo, Rosalina Tuyuc afirmó que “nuestra espiritualidad no tiene nada que ver con la religión, sino con nuestra propia existencia”.

El 2 de diciembre, visitaron la Reserva de Biosfera Sierra del Rosario, Las Terrazas, en la provincia de Artemisa, junto al embajador de Guatemala en Cuba, el señor Juan León Alvarado, otros miembros del cuerpo diplomático y especialistas de Casa de las Américas. Junto a una ceiba, árbol nacional de Guatemala, meditaron a orillas del río y en compañia de los pobladores, sobre la sencillez de la vida, pues a decir de Nam Faviana, “somos simples como la piedra, la hoja seca, la hoja verde”.

Rindieron homenaje a la “abuela agua” y de cara al sol, cada uno de los presentes dio gracias por lo recibido de la madre naturaleza. Varios especialistas de la comunidad ofrecieron un recorrido por algunos lugares de interés: el Hotel La Moka, donde los líderes tuvieron la oportunidad de ponerse en contacto con las energías sagradas del árbol que se yergue majestuoso en el lobby, el Café María, el museo de la comunidad y uno de los cafetales de la zona, primeros asentamiento poblacionales de Las Terrazas.

El miércoles 5 de diciembre, desde horas tempranas la Casa de las Américas parecía respirar aires de expectación. Frente a la sala Manuel Galich se acumulaban personas ansiosas por conocer el significado de su día de nacimiento según la cultura maya y la sala Che Guevara parecía pequeña ante la multitud atraída por el panel “Guatemala y el mundo maya: cosmovisión y desafíos a fines del 2012”.

Las presentaciones corrieron a cargo Jaime Gómez Triana, director del Programa de Estudios sobre Culturas Originarias de Américas. Nam Faviana refirió que es un honor para ella poder visitar este país y compartir con nosotros sus experiencias y la simplicidad de la existencia de su pueblo y su cultura, de esos hombres y mujeres que son “hijos del maíz”, tanto como nosotros los cubanos somos “hijos del coral”, pues cada pueblo tiene una representación de la madre tierra.

Exhortó a cada persona a dar gracias por cada respiración que se nos regala, pues cada ser humano realiza en un día un promedio de 23 mil respiraciones, y eso “constituye un regalo del universo para que sea posible la vida”. “Dicen que murió de frío, yo sé que murió de amor”, así recitaba Taj Pedro el verso de José Martí. Contó luego que al hablar de cosmovisión y Cuenta Larga se refiere en realidad al sistema de vida de su pueblo, parte fundamental de su existencia, y manifestó que ante la imposibilidad de exponerla toda en una sola conferencia, compartiría al menos algunos aspectos de los recibidos como legado de sus ancestros.

Llamó la atención sobre el hecho de que se escucha hablar del legado maya como si fuera algo en pasado, muerto, lejano, cuando los mayas no se exterminaron, a pesar de lo que enseñaban las escuelas en el pasado milenio, y eso hay que agradecerlo a la resistencia de abuelas y abuelos que mantuvieron las tradiciones, aún escondidos durante los momentos de tensión en el país. Exhortó a los presentes a hacerse dos preguntas: “¿Qué recibimos de la madre tierra?”, y “¿Qué damos a la madre tierra?”.

Una vez hecha la reflexión, realizó un ejercicio de interacción con el público al preguntar dónde están los números 20 y 13 en cada ser humano. Tras algunos coros, desaciertos y aciertos, informó que el número veinte está en nuestros dedos de pies y manos, mientras el 13 se encuentra en nuestras articulaciones.

Pidió al público que lo siguiera entonces en su conteo de las articulaciones y la sonoridad del maya quiché resonó en toda la sala. Explicó que nuestro cuerpo se convierte en complementariedad de la energía de arriba con la de abajo al alzar las manos y ponernos en puntilla, ejercicio que realizó la sala en pleno, pues esto nos pone en contacto con la madre tierra.

Nam Rosalina, de la opinión de que el pensamiento maya se ha conectado a través del tiempo con las grandes energías, invitó a las personas a conectarse con las energías de nuestros antepasados por medio de un movimiento giratorio silencioso de las manos. Se mostró además admirada ante el conocimiento que hay en Cuba de sus sagrados libros, el Popol Vuh, Los anales de los Cakchiqueles, el Chilam Balam, y dejó claro que los mayas no dicen que viene el fin del mundo, sino que por el contrario, afirman que veremos un acontecimiento muy importante, el cambio de una era. “Ya fuimos testigo de grandes huracanes, terremotos, y epidemias que han afectado la humanidad. Ahora el mensaje es de vida y agradecimiento”.

El día 6 de diciembre, 2 Kan según el calendario maya, día del movimiento, de la conexión con el agua, celebraron una ceremonia en las arenas de la Playa de Bacuranao, al este de la ciudad de La Habana. Aquí compartieron por primera vez con los cubanos su “fuego sagrado” y agradecieron a la naturaleza junto a unas 300 personas, reunidas en torno a una especie de hoguera que construyeron de frente al mar, con las ofrendas propias y las de los asistentes: flores, frutas, granos, tierra, piedras.

Esta ceremonia, manifestación de diálogo entre el ser humano y la madre naturaleza, genera energía entre los seres vivos y los cuatro puntos cardinales, y resulta un medio para agradecer por la vida y los bienes materiales y espirituales que recibimos.

Se emplearon durante el ritual un grupo de elementos que tienen una significación dentro de su cultura y cosmovisión, como las flores, el pino, el chocolate y las velas de cuatro colores. Llamaron la atención sobre las energías de las cámaras y aparatos electrónicos, que interfieren con las energías del sagrado fuego y la meditación, por lo que pidieron que fueran apagados para lograr una mayor concentración.

Taj Pedro invitó a todos a sentir las energías de la conexión profunda que se estableció con la vida y la naturaleza al encender su “sagrado fuego”, el mismo que por miles de años ha permitido que sus pueblos sigan vivos. Pidió besar tres veces la tierra y su maya dejó escuchar palabras como taíno, aimara, Hunahpú e Ixbalanqué (héroes gemelos del Popol Vuh que vencen a los Señores de Xibalbá, el inframundo en su mitología).

Luego de terminar pidió nuevamente besar la tierra para poder estar en contacto con ella. Los hombres desde la posición de loto, y las mujeres sentadas sobre sus rodillas, permitieron que tanto los pies como las manos entraran en contacto con el universo material, la tierra, el agua, el aire, y el sol.

Desde esa posición, invitó a todos a agradecer por lo que hemos recibido de la naturaleza y a pedirle perdón por las ofensas cometidas contra ella, para esta nos recordara la sencillez de la vida. Al final pidieron mirar hacia las nubes, el agua, el cielo, donde podían verse al sol y a la luna, cuando faltaba poco para las 12 del mediodía. En la ceremonia, y en declaraciones tomadas a Rosalina Tuyuc, esta reafirmó la idea de que el 21 diciembre no marca el fin del mundo sino el fin de una era y el inicio de otra, más positiva: “Los que han difundido el fin de mundo no son los mayas, son los que han estudiado a los pueblos indígenas los que han tergiversado todos esos mensajes. Nosotros venimos aquí para decirle a la humanidad que el mundo no se termina, porque los que se terminan son los seres humanos”.

Los líderes se despiden del suelo cubano tras una visita que se inició el día 28 de noviembre, pero Rosalina Tuyuc Velásquez, Faviana Cochoy Alva y Pedro Celestino Yac Noj, quienes marcaron con su presencia el intercambio entre los países y culturas, saberes y experiencias, dejan un mensaje: nosotros, los cubanos, hijos del coral, debemos disfrutar la vida y estar agradecidos con ella, porque este 21 de diciembre, al menos, no se acaba el mundo.

Por Radio Metropolitana.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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