El apéndice, centímetros de controversia

Por razones culturales, religiosas, o ambas incluidas, los médicos de la antigüedad en muchas partes del mundo tenían prohibido abrir el cuerpo humano para su conocimiento y estudio. Trabajaban a ciegas, navegaban a rumbo.

apendice

De entre las tantas dolencias por las que la gente moría, destaca una, caracterizada por fuertes dolores abdominales y fiebres altas y que en pocos días cesaba solamente con la muerte: era la peritonitis, provocada por la inflamación del apéndice, ese órgano que puede medir entre dos a 10 centímetros, pero que sin la atención médica rápida, despacha al doliente de este mundo.

La literatura médica y también la popular reiteran una y otra vez historias del apéndice, una tripita que en anatomía humana se conoce como apéndice vermiforme, vermicular o cecal y que es un tubo sin salida conectado al ciego, dentro del sistema digestivo.

Regresando a los tiempos en que los médicos curaban por acumulación de sabiduría o por buena suerte, de la existencia del apéndice se sabía porque habían descubierto algunos estudiosos, que dentro del cuerpo de los cerdos, había una cosita pequeña, que a veces aparecía extrañamente alterada.

Para agregar más elementos a la confusión, este órgano, en la mayoría de las personas está situado en el cuadrante inferior derecho del abdomen, pero en los que tienen el llamado «situs inversus» aparece en la parte inferior izquierda.

Durante años, al apéndice se le consideró, (incluso por el genial Charles Darwin), como un elemento del cuerpo absolutamente tan inútil como el huequito bautizado después del nacimiento, como ombligo.

El brillante inglés, autor de la teoría del origen de las especies, llegó a creer que el controvertido órgano era un vestigio quedado en el proceso de desarrollo del cuerpo, algo así como la cola de los monos, que los humanos, por fortuna, no heredamos.

Pasaron los años, los siglos, el desarrollo de las ciencias y la alta tecnología nos aseguran ahora que el apéndice, lejos de ser una inutilidad peligrosa, es un productor de bacterias que protegen al intestino humano y es conservado aún, no por gusto, por alrededor del 70 por ciento de las especies de primates y roedores.

En un artículo publicado en la revista Journal of Evolutionary Biology, el profesor de cirugía de la Universidad estadounidense de Duke, William Parker asegura que el apéndice existe hace 80 millones de años.

Está visto que en la naturaleza nada es por capricho, todo tiene una razón, incluso quien sabe, si ese misterioso ombligo que hoy por hoy solamente parece servir para verse bonito, feo, o guardar restos de jabón al menor descuido, aunque -cuidado- en la medicina tradicional asiática, aconsejan dar un suave masaje en su interior con pomada china para aliviar los dolores estomacales.

Como colofón a la historia de la ex tripita inútil, la literatura médica registra un extremo, la del apéndice más largo hasta ahora extirpado, que midió 23,5 centímetros y estaba dentro del cuerpo de un paquistaní hasta que el 11 de junio de 2003 se lo eliminaron con la misma facilidad con que se corta un pelo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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