¿La disminución de la libido equivale a perder el amor?

El proceso de vivir una relación no es lineal y existen momentos de conflictos e, incluso, de disminución de la libido y del interés por el otro, los cuales se relacionan generalmente con expectativas e inquietudes no resueltas y no necesariamente vinculadas con la pérdida del amor o el interés hacia nuestra pareja.

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Es recomendable dialogar claro y directo entre ambos, para diagnosticar malestares e inquietudes en aras de prevenir situaciones de conflicto, rutina y desinterés.

Resulta importante ante todo reflexionar sobre aquello que pueda molestarnos de nuestra pareja, pues muchas veces evadimos la preocupación individual con tal de no romper, supuestamente, la “estabilidad de la relación” y de esa manera acumulamos malestares expresados en momentos no oportunos, así como también irritabilidad y rencores, y perdemos la posibilidad del diálogo o entendimiento.

La disminución de la actividad sexual puede deberse a la monotonía en la relación; la preocupación; la fatiga mental o física; la depresión; al no tener al sexo entre las prioridades debido a las exigencias de tiempo; al temor a no despertar iguales deseos, o a la preocupación de la pérdida o disminución del atractivo.

Aunque también inciden causas físicas tales como enfermedades crónicas, cirugías, algunos medicamentos o ingerir mucho alcohol.

Igualmente, es necesario erotizar los espacios y momentos más cotidianos como las sesiones de ejercicios, conversaciones, trabajo, y emplear las fantasías como vía para hacer más creativa y sensual la sexualidad, sin necesidad de algo externo ni artificial, sino que el goce de los cuerpos, el intercambio de esencias, posiciones e imágenes, conviertan ese momento en mágico e insustituible.

Tales elementos enriquecen la vida del sujeto y propician que se vivan todas las etapas de la pareja como un período placentero y de realización.

Sin embargo, muchas relaciones alegan el agobio de tareas y responsabilidades; o que “tendremos tiempo cuando estemos de vacaciones o sin problemas…» y se va produciendo el distanciamiento, el cual muchas veces lleva a situaciones difíciles de subsanar.

Por otra parte, quienes logran la relación amorosa placentera, duermen poco por hacer el amor, conversan y disfrutan al máximo el tiempo juntos, y se mantienen alegres, optimistas y soñadores, están más preparados para enfrentar los momentos difíciles que depara la vida y para disfrutar cada etapa de la pareja con sus características.

Se debe tener en cuenta no buscar la perfección, sino regocijarnos con lo bueno que tenemos, así como además no olvidar la existencia de sueños y metas en cualquier etapa de nuestra existencia. Vivamos para enriquecer nuestra vida y la de quienes nos rodean.

Por Dra.C. Beatriz Torres Rodríguez

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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