Los inicios del cine en Cuba

 Tras el éxito obtenido por la presentación del Cinematógrafo en París, los hermanos Lumiere comenzaron a trazar estrategias de expansión de su novísimo invento. Y, aunque parezca increíble Cuba estuvo en esa lista.

En La Habana, antes de la llegada del concesionario de los Lumiere, se habían estado realizando presentaciones que iban desde lo más primitivo hasta lo más avanzado del naciente arte cinematográfico; un espectáculo casi idéntico al francés, nombrado Kinetoscope, inventado por Edison y que, aun con cierto éxito inicial, no pudo hacer sombras al francés, que estaba por llegar. Las puestas se llevaban a cabo en improvisados barracones que proliferaban por los alrededores del parque central y el antiguo teatro Tacón, hoy Gran Teatro de la Habana.

Pero Gabriel Veyré, el ciudadano francés que trajo el cinematógrafo Lumiere a Cuba llegó a La Habana el 15 de enero de 1897, alquiló un local, adquirió unas cuantas docenas de sillas, realizó las obras pertinentes para lograr cierta velada oscuridad en la sala, y el día 23 dio una muestra de su espectáculo a las autoridades y a la prensa.

Las funciones para el público se llevarían a cabo en tandas de media hora desde las 6 y 30 hasta las 11 y 30 de la noche, la entrada costaba 50 centavos para los mayores y veinte para los niños y militares sin graduación. Los cortos de mayor popularidad resultaron las primitivas películas con las que debutó en París el cinematógrafo de los Lumiere: “El regador regado”, “La partida de Naipes”, “La salida del tren” y sobre todo “El sombrero cómico”; además de una primera película, titulada “Bañistas”, y que no duraba mucho más de dos minutos. Para agradar a las autoridades españolas, Veyré adicionó un par de cintas filmadas en España: “Infantería española en vivac” y “Artillería española en combate”.

El día del debut, en sus diez tandas pasó por la sala cerca de un millar de habaneros. Se recaudaron unos 400 pesos.

El 16 de marzo del propio año, cuando el negociante francés ya había logrado unos 20 mil pesos de ganancias, hubo de cerrarse el cinematógrafo Lumiere a causa de un pequeño incendio que destruyó parte del mobiliario.

Podría parecer algo místico pero, con anterioridad a este contratiempo, el francés Veyré había filmado lo que sería la primera película del cine cubano “Simulacro de Incendio”, de un minuto de duración. Aquella cinta había sido incluida en el programa de exhibición, no pocos fueron los que acudieron a verse a sí mismos o algún conocido que interviniera en aquel simulacro de un incendio que realizaran los bomberos del cuartel aledaño al cine. La película fue tomada el 7 de febrero de 1897, lo que se considera como la fecha inicial de la industria cinematográfica en Cuba.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: