Símbolos vivientes

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La noticia de que una bebita tuvo una «cura funcional» de VIH ha entusiasmado a la humanidad. Pero las autoridades sanitarias internacionales aconsejan confirmar los resultados en futuros estudios.Según reportes de Onusida, cada día nacen en el mundo cerca de mil bebés con VIH

 La esperanza aprovecha la menor grieta que las circunstancias  propician para asomar su cara dichosa ante el espejo de la realidad. Esa ingerencia se agradece porque hace prosperar los anhelos, incluso, cuando ronde la sospecha de una desilusión.

Con ese sentimiento a flor de piel vuelven a andar los hombres y mujeres del mundo desde la primera semana de este marzo, cuando en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas celebrada en Atlanta, Estados Unidos, un equipo médico de ese país aseguró que había conseguido curar a una bebé contagiada con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

Los expertos anunciaron que el suceso, acaecido por primera vez en la historia, podría abrir un nuevo capítulo en el tratamiento de los niños seropositivos. La pequeña supuestamente favorecida, quien no ha sido identificada, nació prematura en una zona rural estadounidense de Mississippi, a finales de 2010. La madre no visitó a un doctor durante su embarazo y tampoco sabía que estaba infectada con el VIH. Cuando después del parto los médicos lo comprobaron, trasladaron a la bebita al Centro Médico de la Universidad del propio Estado.

Los primeros análisis que le hicieron revelaron un nivel de virus considerado bajo para un bebé, pero, según la pediatra Hannah Gay, quien trató a la niña, que haya sido positivo sugiere que la infección se produjo en el vientre de la madre y no durante el parto. “Por eso se pudo poner tratamiento enseguida», agregó a medios de prensa María Luisa Navarro, médico adjunto de la sección de infecciosas del servicio de pediatría del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, España.

Deborah Persaud en el laboratorio
«Para los pediatras este puede ser nuestro Timothy Brown», ha declarado la doctora DeborahPersaud al referirse al denominado“paciente de Berlín”, que se muestra hasta estos momentos curado de la enfermedad

Unas 30 horas después del alumbramiento la nena comenzó a recibir altas dosis de retrovirales (zidovudina, lamivudina y nevirapina) algo no habitual, según informó el diario The New York Times en su edición digital. Lo común es que un bebé nacido de una mujer con VIH reciba dos fármacos como medida preventiva, pero Hannah Gay usó en la menor un régimen agresivo para tratar una infección, sin esperar los resultados de las pruebas de VIH.

A los 30 días de nacida los niveles de virus ya eran indetectables, y así continuaron hasta los 18 meses. Ahora la muchachita tiene dos años y medio, en el último de vida ha estado sin medicamentos, y no se han registrado señales de un virus activo.
Lo aseguró al diario estadounidense Deborah Persaud, investigadora de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, y autora principal del estudio, el cual todavía no se ha publicado en ninguna revista médica. Al afirmar que cinco exámenes dieron positivo durante el primer mes de vida, ella descartó las dudas de algunos doctores consultados asimismo por el periódico, acerca de la falta de pruebas de que el bebé estuviera realmente infectado.

A sabiendas de que en la mayor parte de las personas seropositivas las células contaminadas «durmientes» relanzan la infección unas semanas después que dejan de recibir antirretrovirales, la doctora Persaud explicó en la conferencia de Atlanta: «La realización de una terapia antirretroviral muy temprana en los recién nacidos podría permitir obtener una muy larga remisión sin antirretrovirales, al impedir la formación de estas reservas virales ocultas”. Se refería a las células latentes capaces de provocar la infección, las cuales han impedido, hasta ahora, curar la enfermedad.

El tratamiento precoz revela la “cura funcional” (bloquea la formación de reservas virales) de la bebita, lo que ocurre cuando el paciente logra una remisión a largo plazo, y las pruebas clínicas no detectan la replicación del virus en sangre. Esto no significa que fue completamente erradicado del sistema, lo que se conoce como “cura esterilizante”. En el cuerpo de la niña aún hay una pequeña cantidad de material genético que es indetectable por los exámenes clínicos normales, solo discernible mediante métodos ultrasensitivos.

Entusiasmo y prudencia

Exterior de la Universidad John Hopkin, de EE.UU.
Los cinco exámenes realizados a la niña en la institución científica durante el primer mes de vida dieron positivo  al VIH

«Hay que ser muy cautos con estos resultados», ha recomendado públicamente José Ramón Yuste, responsable del área de enfermedades infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra, España, pues todavía no se puede asegurar que la chica se haya curado al ciento por ciento. «La carga viral en sangre es negativa, pero la infección puede permanecer en el hígado, en los ganglios…».

Por su parte, los investigadores del caso han dicho que es necesario realizar más pruebas para comprobar si el mismo tratamiento funciona en otros infantes, pero consideran que, de acuerdo con los resultados, el VIH en bebés pudiera ser curable. Además, anticipan que el estudio cambiará la forma de tratar a los recién nacidos y las madres infectadas.

Lo reclama también el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) en el comunicado emitido al respecto, en el que felicitó por la noticia: «se necesitan más estudios para entender lo que ha ocurrido y poder replicar estos resultados».
Desde Ginebra, Suiza, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestó con entusiasmo y cautela al conocer los resultados. Meg Doherty, coordinadora de tratamiento y atención del Departamento de VIH/sida, destacó a la CNN el potencial de la investigación, y recomendó replicarla y confirmarla en el futuro. Sería “el primer caso bien documentado de un niño infectado con el VIH que parece no tener niveles detectables del virus tras recibir antirretrovirales y detener el tratamiento durante un plazo sustancial».

Representación del VIH
El VIH forma parte del género Lentivirus, de la familia Retroviridae, causante del sida

La experta adelantó que ello podría traer un nuevo enfoque para el tratamiento de niños en situación de alto riesgo, cuyas madres no han recibido las terapias preventivas. Y dejó claro que la OMS mantendrá las recomendaciones actuales de pruebas tempranas del VIH en mujeres embarazadas y de tratar con antirretrovirales a todas las madres seropositivas. “Pero seguiremos esperando la nueva información y proporcionando actualizaciones según sea necesario a nuestras guías de prevención de transmisión madre-hijo (PMTCT por sus siglas en inglés) y de diagnóstico temprano infantil”.

«Para los pediatras este puede ser nuestro Timothy Brown», ha declarado la doctora Persaud al referirse al denominado  “paciente de Berlín”. Se trata de un estadounidense cuarentón residente en la capital alemana, quien se curó en 2007 después de un tratamiento en el cual los médicos vaciaron completamente su médula ósea mediante sesiones de radio y quimioterapia, y remplazaron las células enfermas por otras nuevas compatibles de un donante con una rara mutación genética del receptor CCR5.
Las personas que la poseen (estimados indican que en el norte de Europa suman solo el uno por ciento de la población) parecen ser resistentes al VIH pues carecen de la puerta de entrada a través de la cual el virus puede ingresar en las células.

Apostando por la terapia genética

Timothy Brown, sonriente
Los médicos de Timothy Brown le repiten que está completamente curado y todos los análisis demuestran que no hay rastro de VIH en su organismo

«Sí, estoy curado. Soy VIH negativo», afirmó Timothy Brown durante la XIX Conferencia Internacional del Sida celebrada en julio de 2012, en Washington, y proclamó que deseaba dejar de ser el único con esa suerte. También la comunidad científica aspira que sea así, desde que supo del caso en detalle a través de la revista The New England Journal of Medicine.

El hombre contó en una entrevista al diario español ELMUNDO.es que, según explican los científicos, él es una especie de prueba de concepto, demostración de que la cura del sida es posible. En la página web con su nombre, Brown cuenta que le detectaron el VIH en 1995 y reaccionó con terror, como los diagnosticados por aquella época, cuando ser seropositivo equivalía a una sentencia de muerte prematura.

Los siguientes 11 años de su vida transcurrieron sin novedad aparente. Pero en 2006 le diagnosticaron una leucemia aguda, y Gero Huetter, el hematólogo germano que le trató, sin ser especialista en VIH, ideó realizarle un trasplante de médula con el único de los 67 donantes compatibles que tenía una mutación particular en sus genes. Se llevó a la práctica, y al mismo tiempo dejó de tomar antirretrovirales. Su leucemia regresó y le realizaron un segundo trasplante en 2008. Desde entonces está curado de ambas enfermedades, aunque como secuela padece algunos problemas neurológicos.

Huetter comentó a ELMUNDO.es su sorpresa inicial al comprobar que la infección no había reaparecido, «pero cuando pasó un año sin antirretrovirales supe que estaba libre del virus». El hematólogo asegura que ser seropositivo no es una contraindicación para recibir un trasplante de médula en los casos de leucemias agudas, pero sus pacientes son conscientes de los elevados riesgos de este procedimiento y de que hoy no es una opción para curar el VIH.

Los médicos de Brown le repiten que está completamente curado y todos los análisis demuestran la ausencia de rastros del VIH en su organismo. Con el fin de apoyar la búsqueda de cura para el sida organizó una fundación, y acepta con gusto ser un símbolo viviente, si, al menos, su vida e historia sirven para beneficiar a más personas.

Si la comunidad médica valida el estudio de la niña de Mississippi sería el segundo caso bien documentado de una cura del virus en el mundo. Hannah Gay piensa que la clave puede estar más en el momento en que se administraron los medicamentos, que en los fármacos en particular o la cantidad usada. Y también advierte el imperativo de replicar el éxito del caso para ver si el tratamiento agresivo justo después del nacimiento puede curar, o si se trata de una anomalía.

Lo cierto es que el hecho ha impresionado a los investigadores, y asomó nuevamente el color de la esperanza a los ojos de quienes apuestan por la terapia genética, por la vida, para poner fin a la rebelde enfermedad.

Del virus y su desenlace 
El VIH forma parte del género Lentivirus, de la familia Retroviridae, causante del sida. Fue descubierto por el equipo de Luc Montagnier en Francia en 1983. El virión es esférico, dotado de una envoltura y con una cápside proteica. Su genoma es una cadena de ARN monocatenario que debe copiarse provisionalmente al ADN para poder multiplicarse e integrarse en el genoma de la célula que infecta.

Varias especies son atacadas por los Lentivirus, cuya característica principal es un período de incubación prolongado que desemboca en la enfermedad después de varios años.

Según reportes de Onusida, cada día nacen en el mundo cerca de mil bebés con VIH. Existen formas efectivas de prevenir complicaciones y retardar, aunque no siempre evitar, la progresión hacia el sida. Entre los aspectos más crueles de la enfermedad se encuentra el componente hereditario, el cual provoca que los hijos de los enfermos puedan también ser portadores del virus.

Las nuevas infecciones en niños podrían reducirse  drásticamente en el mundo de ampliarse la cobertura antirretrovírica, reducirse la incidencia en adultos y satisfacerse las necesidades de planificación familiar.

Tomar la delantera
En Cuba se eliminó la transmisión materno-infantil del VIH, según afirmó Oscar León González, representante permanente alterno de Cuba ante la ONU, en junio de 2012, al hablar en la Asamblea General acerca del combate contra ese mal.

Uno de los factores claves para la reducción de portadores de VIH es el control prenatal. Reportes de prensa refieren que en la Isla cada año se hacen más de 240 mil pruebas a mujeres en su primer trimestre de embarazo, y en el tercero, para detectar a quienes se infestan después.

El Ministerio de Salud Pública estableció un protocolo para que las féminas enfermas de sida puedan parir sin contagiar a sus hijos. Además, a las portadoras del VIH en edad fértil se les trata con antirretrovirales y, como parte de los exámenes de rutina, se les informa cuando su carga viral es indetectable, y es un buen momento para quedar embarazadas, si lo desean.

Por Bárbara Avendaño/Bohemia

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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