¡Un nuevo patrimonio cultural tiene la nación cubana!

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La lectura de tabaquería, una tradición que nació en la isla en el siglo XIX ha sido declarada como patrimonio cultural de la nación como un paso más en la aspiración de que la UNESCO la reconozca como patrimonio intangible de toda la humanidad.

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Cuentan que la iniciativa partió del poeta y periodista Saturnino Martínez, quien propuso por allá por los años de 1860 que diariamente se les leyera la prensa, como recurso de entretenimiento, a estos manufactureros y poco tiempo después fue ampliándose entonces a importantes autores de la literatura universal.

¿El propósito?, elevar el nivel cultural de estos hombres y mujeres a la vez que elevaban también su conciencia social y adquirían concepciones nuevas de lo que realmente significaban la patria, la independencia, la soberanía y la dignidad humanas.

Se afirma que el primer periódico escogido para estas lecturas fue La Aurora, la primera tabaquería El Fígaro, situada en la convergencia de las calles Sitios y Ángeles en la Habana, que contaba entonces con unos 300 torcedores, y la fecha inaugural, la del 21 de diciembre de 1865.

Largo y tortuoso fue desde entonces el camino, pero lleno de belleza e historia para estos dignos cubanos que en Cuba o le emigración, trabajaron, como dijera Martí ?con la mesa de pensar al lado de la de ganarse el pan?.
Gracias a estas lecturas el tabaquero consiguió destacarse sobre el resto del proletariado cubano, sirviéndole a estos de mentor y guía cuando el movimiento emancipador alboreaba en Cuba.

Durante la etapa republicana, los tabaqueros cubanos supieron mantenerse fieles a su legado y estaban siempre entre los primeros, ya sea llenando las aulas de la universidad popular José Martí, pues eran ávidos lectores de todos los manifiestos estudiantiles salidos de la imprenta de la Federación Estudiantil Universitaria, pero se afirma también que toda la divulgación política contra Machado pasó por las tribunas de las tabaquerías y en los momentos más agudos del terror, las proclamas circulaban allí de mano en mano.

La lectura era sugerida por los propios tabaqueros, quienes, al entrar el lector ponían encima de la tribuna lo que deseaban que se leyera ese día, que iba desde la prensa plana, las revistas y los materiales de propaganda política divulgados por el Partido Comunista de Cuba, el Directorio Revolucionario, la Federación de Estudiantes Universitarios y el Sindicato Tabacalero, pero donde se incluían además, en los horarios vespertinos clásicos de la literatura y, sobre todo, libros con fuerte contenido referente a las luchas sociales y los movimientos proletarios. ?

Con el triunfo revolucionario la lectura de tabaquería logró el merecido reconocimiento social que desde sus orígenes buscaba y aunque el término ha trascendido como una función de carácter masculino, lector de tabaquería, también las mujeres han estado presentes en esa labor, quienes con su voz agradable, una correcta dicción y entonación adecuada, le saben imprimir a esta labor el signo inconfundible de los nuevos tiempos.

Por todas estas razones, por esa historia tan rica que tiene en Cuba la lectura de tabaquería, hoy ha sido declarada esta como patrimonio cultural de la nación y se aspira a que la UNESCO la reconozca, más temprano que tarde, como patrimonio intangible de la humanidad..

Por María de los Ángeles Polo/Blog Catalejo Habanero

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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