La soledad del corredor de fondo

Hace un año ya, el consorcio electrónico LG mostró en Chile su pantalla de 84 pulgadas para la nueva tecnología televisiva UHDTV (Ultra Hi-Definition, aclararía Shakespeare; ultra alta definición, traduciría Cervantes). Y para alardear del detallismo de su innovación, para demostrarles a sus clientes que no tenían ni idea de la calidad de imagen que se avecinaba (muy superior a la de los televisores de LED o LCD que hoy son la vanguardia en el consumo) mientras contenían la sonrisa, optaron por jugarles una broma.

So pretexto de realizarles una entrevista de trabajo, citaron a varias personas a un local donde una pantalla LG simulaba una ventana que, inesperadamente, comenzó a mostrar un armagedón provocado por un asteroide que se estrellaba contra la Tierra.

El pánico no se hizo esperar, hasta que los presentes descubrieron que eran víctimas de una tomadura de pelo. Entonces las risas esfumaron el pavor, menos a una persona que mantuvo su enfado.

El consorcio coreano apostaba por ese sobresalto. Era lo menos que podría esperarse al ver semejante definición arrellanada en la gigantesca pantalla de más de dos metros, medida diagonalmente. Podría decirse -susto más, susto menos- que el impacto visual puede compararse con el que sufrimos cuando, después de un tiempo sin verla, nos reencontramos con una conocida que se ha implantado silicona, aunque en este caso se trate del tórax de la tele.

Estamos hablando de una tecnología que brinda una imagen cuya resolución es cuatro veces superior a la de alta definición (HDTV, 1920 píxeles por línea horizontal y 1080 por columna vertical), y hasta 75 veces superior al sistema convencional. La UHDTV ya embelesa con sus 3840 píxeles por 2160 en su resolución mínima (la máxima es de 7680x4320p), es decir, más de ocho millones de píxeles sobre el rectángulo televisivo.

Cuando se le compara con las 1080 píxeles por columna vertical de la full HD (es decir, la mejor televisión de alta definición que está en uso hoy) y sus poco más de dos millones de píxeles, la máxima novedad mejora en 16 veces la nitidez de la imagen y también la experiencia con los nuevos sistemas digitales de entretenimiento, como son las consolas de videojuegos.

La búsqueda de mayor calidad de imagen ha provocado la coexistencia de varios estándares, cada vez más difíciles de escalar. (Foto: iSTOCKPHOTO.COM)
La búsqueda de mayor calidad de imagen ha provocado la coexistencia de varios estándares, cada vez más difíciles de escalar. (Foto: iSTOCKPHOTO.COM)

Conocida también como 4K, por cuadruplicar la alta definición actual, la resolución mínima de UHD mantiene un pie en el espacio experimental del entorno televisivo -no así en el cine-, luego de su tibia aparición en el mercado, hace algo más de dos años.

Pero ya no es solo un concepto. Está en la calle gateando, y una docena de marcas junto a los líderes de la industria -Samsung, LG, Panasonic, Philips y Sony- cincelan la oferta de aparatos, con pantallas LCD o LED, en tallas que oscilan entre 49 y 85 pulgadas.

Y esperan el agradecimiento por la evolución tecnológica, aunque expresado en dígitos de un arco monetario que oscila, salvo excepciones, entre mil quinientos y 10 mil dólares por unidad.
No será hasta 2016 -presuponen los mercadotécnicos- cuando se podra hablar de esta tecnología asentada comercialmente, con 135 canales emitiendo señales de Ultra HD. Para 2020, dicen, ya serían 200 canales, y mil en solo cinco años más tarde.

También han calculado que habrá 100 millones de pantallas con Ultra HD en todo el orbe en 2020, y 500 millones en 2025.

Tras andar con cien ojos sobre la velocidad con la que el público va familiarizándose con el nuevo estándar, la consultora IHS-Consumer Electronics & Video Technology ha revelado que la UHD despegará más rápido que la HD en su día.

Ese comportamiento de los consumidores se debe, en buena medida, a que en algunos países ya se producen contenidos para esta tecnología. El mercado de la UHDTV hoy cuenta con más horas de transmisiones y productos que las disponibles para la HD dos años después de la ratificación inicial de ese formato.

Paralelamente, se observa una creciente oferta en equipos para filmación y producción en 4K, así como una incipiente gama de soluciones de electrónica de consumo, las cuales han estimulado la aceptación de esta -aún muy cara- opción de calidad de vida.

La ultra alta definición se anotó un buen punto al filmarse la Tierra desde el espacio con ese formato, pero solo es posible ver el video si se cumple con determinadas exigencias técnicas. (Foto: ESA)
La ultra alta definición se anotó un buen punto al filmarse la Tierra desde el espacio con ese formato, pero solo es posible ver el video si se cumple con determinadas exigencias técnicas. (Foto: ESA)

Según informes del sector, en el segundo trimestre de este año se vendieron en todo el mundo 2.1 millones de televisores preparados para ultra alta definición, cifra muy superior a los 1.6 millones de unidades vendidas a lo largo de todo 2013. Por aquellos días, China representaba aproximadamente el 80 por ciento de los envíos en cada trimestre, ya que las marcas del país introdujeron televisores ultra HD a más bajo precio que otros comerciantes.

Ciertamente, las cifras son alentadoras, a pesar de la mueca de las firmas tecnológicas porque, aseguran, tardarán años en alcanzar el nivel de ventas deseados: la ultra alta definición no ha logrado introducirse en los hogares de clase media, esa es la verdad.

Es que cuando creemos estar listos para sentarnos con un café ante un televisor que suponemos el más revolucionado, cuando sospechamos que su sustituto generacional será un lejano artilugio futurista… precisamente ese viene a acecharnos en el presente, justo ahora, y nos obliga a reparar en él porque sentimos su agitada respiración sobre los pelillos de nuestras nucas.

Si cree que puede ser exagerada esa afirmación, pensemos por un minuto en que la transición desde la definición estándar hacia la HD se tomó dos décadas, y llegó a penetrar en el 74 por ciento de los hogares occidentales. Mire ahora el veloz ritmo en que está ocurriendo la migración hacia el 4K.

Por ello IHS prevé que la penetración de los nuevos televisores en los hogares será de tres por ciento en 2016, y de 15 en 2019.

¿Estamos preparados para la 4K?

Para andar por los salones de la ultra alta definición no solo se requieren sofisticados equipos, sino espeluznantes niveles de conectividad. (Foto: OPERATING EUROVISION AND EURORADIO)
Para andar por los salones de la ultra alta definición no solo se requieren sofisticados equipos, sino espeluznantes niveles de conectividad. (Foto: OPERATING EUROVISION AND EURORADIO)

En septiembre pasado, el astronauta Alexander Gerst captó durante tres semanas fabulosas escenas diurnas y nocturnas de la Tierra desde la Estación Espacial Internacional, en resolución 4256×2832 píxeles, capaces de hacerles la boca agua a los amantes de la casa astro, de sus auroras boreales y de las luces citadinas.

El material, realizado con la técnica de timelapse (se toman fotografías temporizadas para luego hacer un filme con estas), puede ser visto en el sitio de alojamiento de videos YouTube. Pero el reproductor advierte que para elegir la opción 4K se debe contar con un equipo y una pantalla capaces de soportar dicho formato para realmente observarlo con esa resolución.

Aun cuando las pantallas de UHD prometen chulear el mercado futuro con más gracia que su antecesora (cuentan, ya dijimos, con un caudal de contenidos que no lo tuvo en su parvulez la HD de 1080p), ahora mismo no las tienen todas consigo para triunfar.

La UHD demanda un ancho de banda descomunal y eso puede convertirse en un escollo para que las televisoras de pago adopten el nuevo formato. De momento, los proveedores de video a la carta y streaming (sonido y video en Internet y en tiempo real) se vislumbran hoy como la mejor vía para la distribución de los contenidos. Aun así, la pretensión de recibir 4K por Internet es bastante quimérica en casi todo este planeta filmado desde el cosmos.

Los videos de ultra HD requieren generalmente entre 10 y 20 megabits por segundo (Mb/s) de banda ancha. Pero a nivel global, solo el 11 por ciento de las conexiones se realizaron a una velocidad de 15 Mb/s o superior en el primer trimestre de 2014, según un informe sobre el estado de Internet en ese período, impulsado por la compañía estadounidense Akamai Technologies, Inc.

NHK e Hitachi demuestran su cámara de 8K en el NAB Show de 2013. En 1995 la televisora japonesa comenzó las investigaciones sobre esa resolución, pero está aún lejos de convertirse en un formato comercial. (Foto: TRACKINFO)
NHK e Hitachi demuestran su cámara de 8K en el NAB Show de 2013. En 1995 la televisora japonesa comenzó las investigaciones sobre esa resolución, pero está aún lejos de convertirse en un formato comercial. (Foto: TRACKINFO)

El documento, que incluye por primera vez la nueva métrica de “Preparación para 4K”, destaca el porcentaje de conexiones con esas supervelocidades, con el objetivo de identificar las geografías candidatas a ser más propensas a soportar dichos streams.

Con el 60 por ciento de sus conexiones a 15 Mb/s o superior, Corea del Sur encabezó la lista de los 10 primeros países/regiones en términos de preparación para 4K, mientras que Japón realizó 32 por ciento, y Hong Kong, 26. Las siete naciones siguientes son europeas: en su orden, Suiza, Letonia, Países Bajos, Suecia, Noruega, Finlandia y la República Checa.

En la maratón

Para entender el dilema, mejor ponernos de acuerdo: la UHD no es un nuevo tipo de televisión. No es el salto de calidad que ofreció la Tecnosfera a la sociedad con la alta definición de 1080p, capaz de avergonzar así a la tradicional televisión utilizada durante décadas. Más que un salto, lo de hoy es un pasito. Incluso, entre la HD y la UHD la diferencia puede a veces ser difícil de descubrir.

De manera que los consumidores (los que puedan pagar la nueva tele, por supuesto) no tienen que tomar inmediatamente la decisión de cambiar, encandilados por un efecto semejante al de la silicona ante el esternón, a menos que no haya llegado a la televisión de alta definición y prefiera dar el salto doble.

Esa lógica parece mover a algunos analistas, que consideran la encrucijada actual como una buena oportunidad para ciertos países. “La televisión digital y en HD aún está empezando a introducirse en México”, ejemplificó recientemente Carolina Thiede, responsable de relaciones públicas para América Latina en SES, el segundo mayor operador de satélites del mundo, con más de 50 en órbita. Thiede indicó que migrar para el UHD será menos costoso en esa nación latinoamericana que en los países europeos.

El cine llegó con más facilidad a la ultra alta definición y con frecuencia sus salas emiten transmisiones televisivas con ese formato, principalmente eventos deportivos. (Foto: OPERATING EUROVISION AND EURORADIO)
El cine llegó con más facilidad a la ultra alta definición y con frecuencia sus salas emiten transmisiones televisivas con ese formato, principalmente eventos deportivos. (Foto: OPERATING EUROVISION AND EURORADIO)

“Por un lado, eso es una ventaja, ya que el país podrá saltar esa etapa y pasar directamente al UHD, distinto de Europa, donde el digital y HD ya está muy expandido”, argumentó en Ámsterdam durante la Conferencia Internacional de Broadcasting (IBC) celebrada en septiembre. Aunque no se refirió a la brecha digital acumulada en concepto de anchos de banda y al poder adquisitivo de las entidades y los ciudadanos.

Mientras eso se dirime, muchos corredores ven cómo el mundo desarrollado aprieta el paso. Recientemente la televisora pública japonesa Nippon Hoso Kyokai (NHK) ha llevado con éxito una serie de pruebas para la distribución de señales digitales terrestres de imágenes en formato Super Hi-Vision o de 8K hasta una estación receptora a 27 kilómetros, a través de ondas de radio UHF. Ya en mayo de 2012, la NHK había logrado enviar la primera señal del orbe en 8K, hacia un punto a 4.2 kilómetros de distancia.

El 8K es un estándar emergente para resolución en cine digital y en gráficas de computadoras y debe su nombre a su escala horizontal, la cual es de casi ocho mil píxeles (7680x4320p, es decir, más de 33 millones de píxeles sobre el rectángulo televisivo, una resolución equivalente a una foto de 32 megapíxeles). Este formato de UHD es dieciséis veces mayor que la HD estándar y cuatro veces superior a los televisores de 4K.

NHK inició la investigación en Super Hi-Vision en 1995 y en 2012 produjo seis canales de video en directo con esa resolución durante los Juegos Olímpicos de Londres para su difusión en varios locales del Reino Unido, Estados Unidos y Japón. Gracias al éxito, la Unión Internacional de Telecomunicaciones aprobó el 8K como un nuevo formato de televisión de alta resolución.

Para las televisoras, las competiciones deportivas son apetecidos manjares y suelen ser los mejores laboratorios donde históricamente han experimentado nuevos sistemas. Por ello, NHK planea emitir en 8K algunos torneos, durante las Olimpiadas de Invierno en Sochi, y proyectarlas en lugares públicos de su país.

También prevé transmitir algunas pruebas en Super Hi Vision sobre satélite durante la cumbre del músculo de 2016, en Río de Janeiro, planteándose su adopción como formato oficial en 2020. Ese año Tokio será la sede de los Juegos Olímpicos de verano y se han jurado cubrirlos totalmente con esa definición.

Entonces se verán como nunca los relieves de las medallas y atrás, bien definida, la imagen de la soledad del corredor de fondo.

Por Toni Pradas

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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