Para que vuelen tocororos y zunzunes

Habitantes de una localidad rural en Yaguajay emprenden diversas iniciativas satisfacer algunas necesidades apremiantes.

Árboles a ambos lados del camino. La imparable luz del sol tropical dibuja sombras y destellos entre la maleza. Las aves van de una rama hacia otra. Se confunden con el verde del follaje. Troncos, pequeños arbustos, claros de luces, espacios tupidos e impenetrables, todos quedan atrás en nuestro andar hacia la comunidad rural de La Picadora.

Los habitantes de esa localidad trabajan cada día por mejorar su calidad de vida a partir de las iniciativas surgidas de ellos mismos. Como la mayoría de las comunidades rurales del país, se sienten como una gran familia.

“Este lugar se identificó como propicio para implementar un proyecto de desarrollo local porque tiene un líder comunitario con muchas condiciones positivas, José Ángel Rodríguez Sánchez quien ha estado al frente como delegado de circunscripción más de 20 años, además de las características de la comunidad la cual es muy unida”, explica José Alexis Rodríguez, especialista del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en Yaguajay.

“Los problemas son de todos los vecinos, cualquier cosa que haga falta, en la medida de lo posible lo resolvemos. Por ejemplo, ahora mismo hay tres hombres solos porque sus esposas están de misión, a ellos las mujeres del barrio les ayudan a lavar, cocinar, limpiar. Tenemos un muchacho que está cumpliendo una sanción, cuando la mamá tiene la visita si no tiene los recursos los vecinos juntamos algunas cosas y se las damos”, argumenta Esther Denis Pérez, vecina de la comunidad La Picadora.

En los primeros años de los 90, esta localidad no estaba contaba con servicio eléctrico. El delegado, José Ángel Rodríguez Sánchez, puso en función a los habitantes para llevar allí la luz de la vida. “Recogimos dinero, me fui para La Habana y compré las cosas que hacían falta. Ayudaron a cortar los postes, poner los cables y nos conectamos a la Empresa Eléctrica que nos puso los contadores. Después hicimos la tienda, el consultorio, el círculo, la bomba de agua. Todo lo hemos hecho nosotros con nuestros esfuerzos”.

Despertando sueños

José Ángel Rodríguez, delegado de la circunscripción, montó la fábrica con ayuda de los vecinos
José Ángel Rodríguez (en primer plano), delegado
de la circunscripción, montó la fábrica con ayuda
de los vecinos. (CRÉDITO: Cortesía de Citma Yaguajay)

Para estos cubanos no hay obstáculo que no puedan vencer. Son grandes por proponerse las metas y por cumplirlas pese a las dificultades.

“El proyecto comunitario se llama Despertando sueños, abarca todos los aspectos de la vida, es una iniciativa de desarrollo local que tiene su génesis en un evento de arqueología que desarrollamos aquí donde arqueólogos de toda Cuba y de otros países vienen a compartir con la comunidad”, explica el delegado.

En este lugar se conjugan historia, tradición y recursos naturales. El objetivo general de la iniciativa es desarrollar la comunidad a partir de la ejecución de proyectos en agricultura, atención humana, cultura, mejoramiento del ambiente, de las condiciones de habitabilidad de las viviendas y educación con enfoque científico.

“La idea es que la comunidad se desenvuelva a partir de la ciencia como eje fundamental aplicada a todo el resto de las dimensiones del desarrollo local aprovechando los recursos naturales, humanos y cognoscitivos”, aclara José Alexis Rodríguez.

El proyecto se organiza por grupos de trabajo que abarcan los objetivos específicos, cada grupo tiene un jefe.

Para poner en práctica los objetivos propuestos aplicaron para un fondo del Programa de Desarrollo de Capacidades Municipales (Prodel) con el cual pretenden avanzar en la reparación y construcción de viviendas con una pequeña fábrica de ladrillos.

“El delegado fue probando los diferentes tipos de arcilla que se encuentran en la zona hasta dar con una mezcla idónea que permite construir un ladrillo de buena calidad. Hizo pruebas muchas empíricas”, recuerda el especialista del Citma.

Odalis Sánchez Agudín, jefa del grupo de atención al medioambiente del proyecto Despertando sueños
“Hemos electrificado la comunidad, construido la
tienda, el consultorio y el círculo social e instalado
la bomba de agua para beneficio de todos”, sostiene
Odalis. (CRÉDITO: Antonio Pons)

Según informa José Ángel, se pueden producir alrededor de 200 ladrillos por hora, en varios meses de puesta en marcha, tienen contabilizados unos 4 mil. Los yacimientos de arcilla están a menos de 400 metros. Inicialmente había cuatro trabajadores, más cinco productores de cal que son mujeres.

El problema comienza cuando la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) deja de financiar los proyectos para mejorar las condiciones de vida de la población de campesinos. El Ministerio de la Agricultura o la Anap deben ser la contraparte cubana para la implementación del fondo de Prodel. Ninguno de los dos acepta respaldar proyectos no ligados directamente a la producción agrícola.

“Por esta razón pensamos en rediseñar el marco teórico de la iniciativa para buscar otra contraparte. No obstante, con proyecto o sin proyecto vamos a hacer ladrillos”, sentencia José Ángel.

Por otra parte, José Alexis subraya la importancia apoyar este plan: “Y a mí me parece que no hay nada más ligado al mejoramiento de las condiciones de vida de los campesinos que sus propias casas: contribuye al aumento de la producción agrícola y disminuye el éxodo de población de estas zonas hacia las obras de construcción en los cayos, con lo que se pierde la tradición campesina, entre otras afectaciones”.

Monte adentro

Los estudiantes se adentran en el mundo de la arqueología.
Los muchachos manipulan los objetos en las clases de un
círculo de interés de ciencias donde aprenden sobre
arqueología. (CRÉDITO: Antonio Pons)

La naturaleza que rodea la comunidad de La Picadora hace que los visitantes se sientan en un ambiente eminentemente sano. Se puede disfrutar de especies de la flora y fauna que aportan un gran valor paisajístico a la zona.

Anrey Carrasco González, un adolescente de 13 años, ha sido partícipe de las excavaciones realizadas en la Cueva de La Vigía. “Han venido investigadores de varios centros arqueológicos del país. Hemos compartido nuestras casas con ellos. Lo más interesante es que vimos cómo realizan su trabajo de descubrimiento de restos fósiles de perezosos gigantes”.

Una de las niñas de la comunidad, Odaimi Peñalver Sánchez, disfruta cada vez que suben a la Loma de la Casimba. “Allí hacemos observaciones de las aves, las plantas y llevamos a la práctica los conocimientos que nos enseñan los arqueólogos de La Habana y de otros países”.

Como un lugar sagrado para estas personas es el sitial de restos fósiles encontrados en las lomas cercanas. Los muchachos manipulan los objetos en las clases de un círculo de interés de ciencias donde aprenden sobre arqueología y los nombres científicos de las plantas y animales. Además, tienen un vivero de especies endémicas de la flora cubana.

Tanto Anrey como Odaimi reconocen que algunos años atrás no veían tantos tocororos y zunzunes por la zona. Para Odalis Sánchez Agudín, jefa del grupo de atención al medioambiente del proyecto Despertando sueños, “la labor de los niños ha sido muy fructífera porque ha aumentado la población de estas especies. La principal acción ha sido la construcción de casitas de madera para que los tocororos se reproduzcan en lugares seguros”.

“Están más preparados, conocen el monte mejor que nosotros. Cuidan muchísimo el ambiente, por ejemplo, si ven a alguien con un tirapiedras enseguida le llaman la atención, o si ven que alguien va a cortar alguna planta o árbol no lo permiten”, subraya Odalis.

“El medioambiente es la principal fuente de vida del planeta, tenemos que protegerlo. Así contribuimos a que futuras generaciones puedan apreciar las bellezas de la naturaleza”, sentencia Anrey Carrasco.

Por Ernesto M. Lara Cabanas.

Los habitantes de la comunidad rural de La   Picadora, Yaguajay, han producido más de 4 mil  ladrillos. (CRÉDITO: Antonio Pons)
Los habitantes de la comunidad rural de La
Picadora, Yaguajay, han producido más de 4 mil
ladrillos. (CRÉDITO: Antonio Pons)
José Ángel Rodríguez (en primer plano), delegado  de la circunscripción, montó la fábrica con ayuda  de los vecinos. (CRÉDITO: Cortesía de Citma Yaguajay)
José Ángel Rodríguez (en primer plano), delegado
de la circunscripción, montó la fábrica con ayuda
de los vecinos. (CRÉDITO: Cortesía de Citma Yaguajay)
“Hemos electrificado la comunidad, construido la  tienda, el consultorio y el círculo social e instalado   la bomba de agua para beneficio de todos”, sostiene  Odalis. (CRÉDITO: Antonio Pons)
“Hemos electrificado la comunidad, construido la
tienda, el consultorio y el círculo social e instalado
la bomba de agua para beneficio de todos”, sostiene
Odalis. (CRÉDITO: Antonio Pons)
Los muchachos manipulan los objetos en las clases de un  círculo de interés de ciencias donde aprenden sobre   arqueología. (CRÉDITO: Antonio Pons)
Los muchachos manipulan los objetos en las clases de un
círculo de interés de ciencias donde aprenden sobre
arqueología. (CRÉDITO: Antonio Pons)

 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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