El número de la confianza

Cuando Cuba celebraba la llegada de 2015, con nuevas razones para la alegría, enero trajo la noticia: el país se ratificó en 2014 entre los primeros de más baja tasa de mortalidad infantil en el, con 4.2 por cada mil nacidos vivos.

Este indicador, logrado también por la Isla en el 2013, es hasta ahora el menor de su historia, y la más clara expresión del índice de desarrollo humano alcanzado por la nación, a pesar del bloqueo, que pone constantes zancadillas a la compra de fármacos, equipos y otros renglones vitales para los servicios de salud.

En los años 2006 y 2007, cuando se alcanzó una tasa de mortalidad infantil de 5.3, parecía casi imposible disminuirla mucho más y, sobre todo, mantener ese ritmo descendente en el tiempo. Sin embargo, desde entonces dicha cifra ha sido inferior a cinco, lo que muestra el esmero con que son atendidas la madre y su criatura desde que esta empieza a gestarse en el vientre, para evitar riesgos y complicaciones.

Y esto ocurre en cualquier sitio de la geografía cubana. Ello explica por qué la diferencia entre la tasa de mortalidad infantil del país y la de los municipios que integran el Plan Turquino (zonas rurales y de difícil acceso) es de solo 0.6 décimas, lo cual es un ejemplo de la equidad de nuestro sistema social, así como de la voluntad y decisión política del Estado para garantizar la buena marcha del programa materno-infantil.

Cada gestante cubana recibe como promedio 16 controles médicos, se le garantiza el diagnóstico prenatal de anomalías congénitas, la pesquisa de enfermedades asociadas al embarazo, atención en hogares maternos, y recibe preparación psicoprofiláctica para el parto, el que ocurre en más del 99 por ciento de los casos en instituciones con atención especializada.

El bebé, por su parte, es beneficiado durante el primer año de vida con un amplio programa de vacunación, que le garantiza una existencia saludable y ofrece a la familia la tranquilidad de saberlo protegido contra numerosas enfermedades.

En opinión del doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Departamento Materno-Infantil del Ministerio de Salud Pública (Minsap), los indicadores tan bajos de mortalidad infantil que muestra la Isla son fruto de las transformaciones realizadas en el sector durante los últimos años, entre las cuales sobresale el rescate de los principios fundacionales de la atención primaria.

En declaraciones ofrecidas a Infomed, portal de la Red de Salud de Cuba, el doctor Álvarez Fumero destacó el desarrollo alcanzado por los servicios de cuidados perinatales, neonatales, e intensivos pediátricos, la consolidación de la red cardiopediátrica, el perfeccionamiento de la cirugía neonatal, el impulso de la genética médica comunitaria y la puesta en marcha de bancos de leche humana en seis provincias.

Asimismo, expresó que en el país mejora la tasa de mortalidad materna, de 38.9, en 2013, a 35.1 por cada cien mil nacidos vivos, y por tercer año consecutivo no ocurren más de 27 muertes de mujeres directamente relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio.

Tales avances se deben, además, al elevado nivel científico, la profesionalidad, la consagración, la disciplina y la calidad humana de los médicos, enfermeras y técnicos, aseguró el doctor Álvarez Fumero, y reconoció a los trabajadores de la salud como los verdaderos protagonistas de estos progresos.

Privilegio compartido
Las provincias de Cienfuegos, Pinar del Río y Villa Clara reportaron las menores tasas, con 3.0; 3.1 y 3.2, respectivamente. También se mantienen por debajo del indicador nacional Santiago de Cuba, Holguín, La Habana, Sancti Spíritus, Guantánamo y el Municipio Especial Isla de la Juventud y en 24 municipios del país no ocurrieron defunciones infantiles.
Según datos preliminares de la Dirección Nacional de Registros Médicos y Estadísticas del Minsap, las defunciones en edad preescolar (niños de entre uno y cuatro años de edad) disminuyen en 12 respecto a 2013. Su tasa de mortalidad se reduce de 4.1 a 3.8 por cada diez mil habitantes de esas edades. La mortalidad escolar (entre 4 y 15 años) también desciende, de 1.9 a 1.8 por cada diez mil habitantes de esas edades y se reducen en 13 las defunciones.

Por Marieta Cabrera

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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