Eran caminantes bípedos

Se cuenta que al estudiar el esqueleto bien conservado de un Sthenurinea, nombre científico del estenurino, subfamilia extinta de canguros gigantes, de cara corta y rostro con cierto parecido al de los conejos, profesores de Ecología y Biología evolutiva, de la Universidad de Brown, en los Estados Unidos, apreciaron que posiblemente la especie no se moviera igual que los canguros actuales.

Al desplazarse, podían equilibrar el peso sobre una sola pierna  a la vez, como lo hacen los humanos. (Foto: scoop.it)
Al desplazarse, podían equilibrar el peso sobre una sola pierna
a la vez, como lo hacen los humanos. (Foto: scoop.it)

Ese fue el punto de partida para una investigación científica, publicada por la revista PLoS ONE, con la hipótesis de que los viejos canguros no saltaban, sino que probablemente eran caminantes bípedos. “Aquellos animales pudieron haber tenido comportamientos y formas de vida distintos a sus parientes modernos, y la anatomía ósea proporciona grandes pistas”, declararon los especialistas. También estimaron que debieron pesar cerca de 240 kilogramos, tres veces más que los canguros actuales.

Tras el análisis biomecánico y estadístico de los huesos del ejemplar Sthenurinea, así como de otros canguros y ualabís (marsupiales de tamaño pequeño), tanto antiguos como actuales, los expertos concluyeron que, debido a su anatomía, los estenurinos eran malos saltadores, además de que para individuos de su gran tamañoel brinco implicaría una dificultad añadida, por lo que necesariamente se moverían caminando con sus extremidades traseras.

Los canguros del presente saltan a gran velocidad y si necesitan desplazarse más despacio lo hacen a cuatro patas, o, como confirma un estudio reciente, se impulsan con las patas-cola. Esto requiere de columna vertebral flexible, cola robusta y extremidades superiores que puedan soportar el peso corporal.

Pero no parece que los individuos de Sthenurinea dispusieran de tales atributos. Sin embargo, los científicos aseguran haber hallado múltiples pruebas de su adaptación para apoyar el peso del cuerpo sobre un pie cada vez, requisito imprescindible para caminar. “Los únicos canguros actuales capaces de hacerlo, de forma esporádica, son los de especies arborícolas”, aseguran.

Estos marsupiales se fueron diversificado en más de 50 especies.  El canguro actual es representativo de Australia. (Foto: catais.es)
Estos marsupiales se fueron diversificado en más de 50 especies.
El canguro actual es representativo de Australia. (Foto: catais.es)

Además comprobaron, por comparación, que el extremo inferior de la tibia de caballos y perros tiene como un reborde que se envuelve sobre la parte posterior de la articulación, lo que proporciona estabilidad adicional para soportar más peso en cada tobillo, correr y saltar. Los canguros actuales carecen de este reborde y distribuyen su peso sobre ambos pies por igual, pero los gigantes sí lo tenían. Y también sus articulaciones de cadera y rodilla eran convenientemente más grandes; igualmente difiere la forma de la pelvis, que era amplia, acampanada, y los músculos de los glúteos proporcionalmente más espaciosos que los de otros canguros.

Se cree que esos músculos les permitían equilibrar el peso sobre una sola pierna a la vez, como hacen los humanos para andar, por lo que,“si no podían, en términos de biomecánica, saltar a velocidades muy lentas -eran muy pesados- y no les resultaba fácil desplazarse a cuatro patas, entonces, dado que se tenían que mover de alguna forma, ¿qué les quedaba?”, se preguntan los investigadores. La conclusión, a la luz de su anatomía, es que estaban especializados para caminar, no para dar saltos.

Enigmas para la ciencia

Aparte del curioso tema del desplazamiento, aun faltaría aclarar por qué se extinguieron en el Pleistoceno tardío, hace unos 30 mil años. “Puede ser que tuvieran problemas para eludir a los cazadores humanos, o que no pudieran migrar lo suficientemente lejos para encontrar comida cuando el clima se volvió más árido”.

Se afirma que, en general, incluso los actuales canguros aún guardan muchos enigmas para la ciencia. Por ejemplo, ante la pregunta de ¿suben a los árboles?, la respuesta es afirmativa, pero sobre todo referida a los que pertenecen al género Dendrolagus. Estos son marsupiales diprotodontos, de la familia Macropodidae, llamados comúnmente canguros arborícolas, que viven en bosques húmedos de Nueva Guinea, en el noreste de Queensland, Australia, e islas cercanas, casi siempre en zonas montañosas, salvo la especie Dendrolagus spadix, que es propia de las llanuras.

Esos trepadores no son grandes, miden más o menos 60-95 centímetros y pesan entre cuatro y 13 kilogramos, pero tienen una cola no prensil, bastante larga. Están bien adaptados a la vida en los árboles, donde son ágiles, sueltos, capaces de dar saltos de rama en rama, de hasta 10 metros. Sin embargo, al andar por el suelo son torpes, lentos, porque su anatomía les obliga a inclinarse exageradamente hacia delante para compensar el efecto de la cola.

De modo general, los canguros son herbívoros, se alimentan de pasto y raíces, todas las especies son nocturno-crepusculares, usualmente pasan el día en quietud y se alimentan durante las tardes-noches frías, generalmente en grupos.

Como mamíferos marsupiales, al igual que la zarigüeya de América, sus hembras paren prematuramente e incuban a sus crías en la característica bolsa ventral, donde están las mamas. Tienen una esperanza de vida de 18 años aproximadamente. Se encuentran principalmente en Oceanía y popularmente son conocidos como el animal representativo de Australia.

Por Eliécer Pino

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: