Cuba tras los pasos del caracol gigante

Las autoridades fitosanitarias cubanas siguen de cerca los pasos del caracol gigante africano, considerado entre las cien especies más invasoras del mundo, y cuya presencia fue reportada el pasado año.

En junio de 2014, un vecino del reparto Poey, municipio Arroyo Naranjo, notó el daño que el enorme caracol le hacía a sus plantas y se dirigió al Centro Nacional de Sanidad Vegetal.

El 30 de junio, el Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal emitió el dictamen diagnóstico de esta connotada plaga agrícola, y dio la orientación a todas las provincias del país de vigilar y contener al caracol gigante africano, recuerda Michel Matamoros Torres, del área de malacología agrícola del Instituto de Sanidad Vegetal.

Su nombre científico es Liss Achatina fulica (reportada por primera vez en el mundo por el científico Bowdich) y tiene importancia fitosanitaria, médica y veterinaria: se alimenta de 234 especies de plantas, muchas de interés económico; alberga a dos tipos de nematodos (Angiostrongylus cantonensis y Angiostrongylus costaricensis) capaces de transmitir enfermedades a animales vertebrados (desde roedores hasta especies de interés económico de las fincas) y al hombre, en este último caso, meningoencefalitis eosinofílica y angiostrongiliasis abdominal.

El peligro ambiental radica en que llegan a competir con otras especies por el alimento y podrían llevar a perder especies únicas como las polímitas y los ligus.

En Cuba existen 1 394 especies de moluscos terrestres, muchas de las cuales deben ser protegidas por su alto endemismo, pues solo existen en Cuba, entonces debemos protegerlas por lo que no puede eliminarse cualquier caracol que encontremos en los patios sino solo el caracol africano, sostiene el experto.

“El caracol es un hospedero intermediario, estos nematodos lo necesitan para llegar a un vertebrado que puede ser la rata o el humano. La larva infectiva llega a su adultez dentro de los intestinos, con los jugos gástricos del vertebrado”, señala el investigador.

Estos nematodos, explica el especialista, están en la Mayor de las Antillas desde hace mucho tiempo pues los primeros reportes en las América se hicieron en Cuba y están presenten en muchos de los moluscos que hoy están en la agricultura.

Sin embargo, lo que pasa con este caracol es que su tamaño es mayor, tiene más biomasa, por lo que puede albergar gran cantidad de los nematodos. “Como es tan bonito y vistoso, puede llamar la atención de las personas, productores y niños, quienes pueden llegar a tocarlo más fácilmente”, alerta.
El caracol sale de un huevo de entre tres y cinco milímetros, amarillo verdoso, muy bonito. Nace con unos tres milímetros y su concha, con forma de barquillo cónico globoso, puede llegar a alcanzar hasta 30 centímetros de longitud.

Los colores del caparazón varían de amarillo a marrón, que se presentar en forma de flámulas o llamas de fuego. Es más claro hacia la punta o ápice, blanquecina, por lo que la mayoría de las personas puede identificarlos fácilmente.

Según la biología del caracol, puede llegar a poner entre 30 y 500 huevos, de ellos el 85 por ciento es viable y puede llegar a eclosionar, por lo que se trata de una especie muy exitosa a la hora de colonizar territorios, no entiende de barreras y puede estar en cualquier patio.

“En La Habana lo encontramos en Poey, unos 3 000 ejemplares en una manzana, así como en otros cinco sitios, entre ellos el Parque Metropolitano de La Habana, donde pensamos que las poblaciones serían mayores por ser un área abierta pero solo fueron hallados unos 200 en cinco días, y de ellas un gran número vacías”, dijo.

Hasta ahora se le atribuye la entrada de caracol al país a prácticas religiosas. Por lo que Rodríguez aconseja a quienes podrían estarlos usando en sus rituales no seguirlos llevando a patios y espacios abiertos.

Por el peligro que implica su manipulación, los especialistas orientan, en caso de encontrar algún ejemplar, usar guantes, recogerlos en bolsas, eliminarlos golpeándolos fuertemente con un objeto contundente y enterrándolos en huecos de más de 50 centímetros de profundidad para evitar que se sigan propagando.

De acuerdo con el investigador, todas las plagas de importancia agrícola son controladas por el Órgano Nacional de Protección Fitosanitaria, cumpliéndose todas las regulaciones establecidas para este tipo de situación.
Por Raquel Sierra

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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