Diálogo Cuba-EEUU sobre derechos humanos: ¿enfrentar dos visiones?

En una entrevista con la cadena Univisión, durante la primera ronda de conversaciones para el restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, la subsecretaria estadounidense de Estado, Roberta Jacobson, aseguraba que si un tema era difícil de solventar en el diálogo entre ambos países era el de los derechos humanos. “Hay en esa área tan profundas diferencias que quizá sea lo más difícil. El concepto para ellos es distinto al del resto del mundo”, dijo.

Durante décadas, el tema de los derechos humanos ha sido utilizado una y otra vez para justificar políticas hostiles por parte de Estados Unidos hacia Cuba y este fue también el telón de fondo de la llamada “Posición común” aplicada por la Unión Europea, hasta que el pasado febrero de 2014 se aprobara por unanimidad abrir un diálogo para superar el diferendo de hace casi veinte años.

Es difícil vender la idea de un país que viola los derechos humanos y al mismo tiempo exhibe altos indicadores sociales. No es este un pueblo perfecto, pero no es un secreto que Cuba es de los pocos países que han cumplido gran parte de las metas establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); tampoco lo es que los medios hayan contribuido una y otra vez a sembrar ideas tergiversadas de la realidad cubana, silenciando temas como el del injusto encarcelamiento de los Cinco y ofreciendo protagonismo a disidentes pagados por el gobierno de EE.UU..

Esto lo explicaría mejor la excorresponsal de CNN en Cuba, Lucía Newman, quien dijo que, para cadenas como CNN, «no se muestran realidades de los países, sino ópticas de Estados Unidos, Inglaterra y las grandes potencias. El valor de la información está dado, más que por el suceso, por el tamiz de si tal país o gobierno molesta o no al poder. Con esa visión sesgada, sólo Cuba, Bolivia y Venezuela conformarían “América latina” para las cadenas» .

De hecho, no pocos cubanos nos sorprendimos cuando el prestigioso diario estadounidense The New York Times insertó en su agenda temas de gran interés para Cuba, entre ellos el reconocimiento del Bloqueo como una política fallida.

Los logros de Cuba muchas veces resultan increíbles para un país que durante más de 50 años ha estado bloqueado, y ciertamente, los esfuerzos a diario son enormes para lograr tales indicadores: bajos niveles de mortalidad infantil y materna, erradicación de la pobreza extrema y el hambre, enseñanza primaria universal y reducción de la mortalidad en niños menores de cinco años.

Decía Robert Kenedy, senador de los Estados Unidos y sobrino de John F. Kenedy, luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos: “El pretexto de la democracia y de los derechos humanos para justificar la hostilidad hacia Cuba no es creíble. En efecto, “hay verdaderos tiranos en el mundo y numerosos países con una situación de los derechos humanos peor que la de Cuba […] donde la tortura, las desapariciones forzadas, la intolerancia religiosa, la supresión de la libertad de expresión y de asamblea, la opresión medieval de las mujeres, las elecciones fraudulentas y las ejecuciones extrajudiciales son prácticas gubernamentales, y que sin embargo son aliados de Estados Unidos”.

¿Qué ocurre con la preocupación sobre los derechos humanos en el mundo cuando Estados Unidos impide a sus ciudadanos viajar libremente a Cuba o cuando frente a Naciones Unidas de forma mayoritaria se vota en contra del Bloqueo a Cuba?

Cuba ha declarado que, en la reunión bilateral de este 31 de marzo, abordará sus preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en los EE.UU. y en otros lugares en los que ese país tiene una incidencia directa.

¿Qué conceptos se enfrentarán cuando este martes tenga lugar el histórico diálogo sobre derechos humanos, en respuesta a una propuesta realizada por Cuba en julio de 2014 y reiterada en enero de 2015? Los de un país que ha mantenido bloqueado a otro durante más de 50 años en contra de la voluntad internacional y hoy impone sanciones a Venezuela y los de otro que intenta construir un modelo diferente, basado en la igualdad de oportunidades y los beneficios para las mayorías, frente a un escenario internacional muchas veces complejo.

Como han expresado en varias ocasiones los representantes estadounidenses, sus objetivos siguen siendo los mismos, solo ha cambiado el fin, y para estos su visión sobre la democracia, los derechos humanos y el sistema político cubano resultan cruciales. Sobre estas diferencias se ha levantado Cuba al asegurar que es posible un entendimiento sobre la base del respeto a las diferencias. “Somos conscientes de que tenemos profundas diferencias con el gobierno de EE.UU. en el ámbito de los sistemas políticos, la democracia, los derechos humanos y el derecho internacional”, dijo Pedro Luis Pedroso, subdirector de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional de la cancillería cubana al dar a conocer el venidero encuentro.

Pero como diría Martí, “respetar es ya un derecho a vencer”, por eso es mejor no hablar de “enfrentamiento”, sino de poner a dialogar dos visiones, donde necesariamente deberá prevalecer el respeto a la libre autodeterminación. La mejor noticia de todas es que pueda ocurrir este encuentro y que, más allá de las diferencias, se pueda avanzar en las conversaciones.

Por María del Carmen Ramón

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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