Más allá del sexo, la sexualidad (I)

Por Lisandra Fariñas Acosta/ Granma

Cada treinta segundos alguien joven se infecta con el VIH y casi un millón de personas contrae una infección de transmisión sexual cada día. Por causas relacionadas con el embarazo y el parto diariamente mueren 800 mujeres, mientras que son más las niñas adolescentes que fallecen por estas mismas complicaciones que por cualquier otra razón.

Más de 60 millones de niñas se casan antes de cumplir los 18 años, una cifra superior a los 200 millones de mujeres en los países en desa­rrollo desean evitar el embarazo pero carecen de acceso a una anticoncepción efectiva; siete de cada 10 mujeres en el mundo experimentan violencia doméstica; y hasta una de cada cuatro mujeres sufre abusos durante el embarazo.

Las estadísticas, recogidas en la revista cubana de Sexología y Sociedad, ponen de relieve algunas de las muchas problemáticas que persisten hoy y afectan la salud sexual de las personas en todo el planeta.

Justamente sobre “ese aspecto fundamental de la condición humana” Granma conversó con el doctor Ramón Rivero Pino, profesor e investigador titular del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), y Jefe del De­par­tamento de Docencia e Investigación Cien­tífica de la propia institución.

“La sexualidad es una dimensión muy importante en la vida de todos los seres humanos, la cual tiene que ver con la autoestima y la comunicación; y por tanto con nuestra manera de relacionarnos. Abarca el sexo, las identidades y los papeles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. Por tanto cuando se trabaja esta dimensión y la salud sexual de las personas, es­tamos empoderándonos, desarrollando nues­tras capacidades. Desde lo personal nos valemos mejor y eso es salud”, explicó el especialista.

“Muchas veces se presenta la salud como la no enfermedad, pero la salud en esencia es también la mayor o menor capacidad que tengamos las personas de identificar las causas de nuestros problemas; y seremos más o menos saludables en la medida que seamos conocedores de esas problemáticas que tenemos”, apuntó el doctor Rivero Pino, ante la importancia de favorecer el desarrollo pleno de las personas con un proceso de educación integral de la sexualidad.

“En el contexto actual se reconoce a los seres humanos como seres sexuados, construcción que se dinamiza y se expresa en las relaciones sociales y se incorpora en un proceso de individualización en el que se aprehenden el sistema de normas, valores, comportamientos y vivencias”, dijo.

Para el entrevistado, las complejas contradicciones y malestares relacionados con la sexualidad, su educación, los roles de género, la identidad de género, la orientación sexual y sus consecuentes repercusiones en la salud no pueden ser atendidas integralmente desde los esfuerzos aislados de individuos, familias, comunidades, organizaciones estatales y de la sociedad civil; pues es clave que los gobiernos diseñen políticas, con sus correspondientes servicios públicos, que de conjunto con la participación ciudadana, faciliten el proceso de bús­queda de soluciones.

En ese sentido mencionó que el Cenesex, como institución que coordina y asesora el proceso de diseño e implementación de la política Cubana de Educación y Salud Sexual en el país, considerando el escenario latinoamericano y los avances de Cuba en educación y salud, se ha propuesto trabajar para revertir insuficiencias que aún persisten relacionadas con la educación y sa­lud sexual de la población.

Entre estas, el doctor Rivero Pino mencionó que aún se reproducen tradiciones culturales que asignan a las mujeres la mayor responsabilidad en la educación de sus hijas e hijos; la permanencia de patrones culturales que contraponen la participación de hombres y mujeres en los ámbitos productivos y reproductivos; la iniciación temprana de las relaciones sexuales desprotegidas y el uso inadecuado de métodos anticonceptivos a pesar de su accesibilidad y amplia cobertura.

“Es insuficiente la preparación de hombres y mujeres para la maternidad y paternidad responsable; aún es elevada la tasa de fecundidad en la adolescencia, con negativas repercusiones en su desarrollo y el correspondiente impacto social para este grupo etario; no existe en la población una cultura de realizarse el chequeo preconcepcional y hay una tendencia a acudir al aborto como método anticoncepcional. La desorientación axiológica (en valores) en torno a la sexualidad es evidente y aún es insuficiente la preparación de los recursos humanos para la educación y salud sexual”.

Las personas buscan información porque la necesitan, y es importante que la población conozca del proceso de construcción, elaboración y ejecución de respuestas, desde los diferentes espacios, para la necesaria identificación y tratamiento de estos y otros muchos desafíos, señaló el experto. Tema que por su relevancia, continuaremos en una próxima columna.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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