El día de la Escalinata tomada

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Texto: Annallie Rueda, Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba (*). Fotos: Yaimi Ravelo.

Hace un año la Universidad de La Habana fue testigo de una histórica vigilia dedicada al líder de la Revolución cubana Fidel Castro. Entonces no fue necesaria una convocatoria previa, de forma espontánea los jóvenes se juntaron tras darse a conocer la noticia de su fallecimiento aquel 25 de noviembre. Desde la escalinata universitaria derramaron los afectos por quien fuera décadas antes el egresado de las aulas de la Facultad de Derecho.

Sobre lo que ocurrió aquel día recuerda dijo Nelson Aguiar que como ocupaba cargos en la FEU en la Universidada eso de “las 3 de la mañana me avisan que había fallecido el Comandante”.

Vi a estudiantes con muletas, yo no era el único lesionado.Hubo mucho intercambio de llamadas entre nosotros. Algunos estaban compartiendo y cuando dieron la noticia se acabó la fiesta, los estudiantes no lo podían creer, narró Nelson.

“Todos los estudiantes de la Universidad, incluso los que vivían lejos, estaban buscando el medio de llegar… a las 6:30-7:00 de la mañana la Escalinata ya estaba tomada. Estaban todos los estudiantes de sus Facultades, de forma espontánea, sin convocatoria…no hizo falta”.

Corrió la noticia de voz en voz y los estudiantes lo único que querían saber era lo qué podían hacer. Nosotros pensamos que si de verdad había que hacer algo era ir para la Universidad. “Era el sentimiento de verdad,íbamos a gritar, íbamos a llorar, íbamos a cantar, pero en la Universidad”.

Hubo tipos –comentó Aguiar- que intentaron llegar a la Universidad a hablarnos los veinte mil disparates y los estudiantes fuimos los que no los dejamos entrar. Después ellos salían con que los estaban reprimiendo.

Para Mirel Medina ese primer instante en que se informó sobre la muerte del Comandante  “fue muy, muy difícil”, luego en la Universidad la vigilia se “transformó en una iniciativa auténtica”.

Las velas eran la forma de iluminar simbólicamente la oscuridad en la que estaba sumida no solo nuestra Facultad, nuestra Universidad, sino también el país entero ante la partida física del Comandante, afirmó Mirel.

Por su parte David Gil Marrero señaló que aquella noche había salido “y regresé sobre las 10 y algo, me acuesto a dormir y al poco rato me despierto, me entra la noticia por un mensaje en el teléfono. Un amigo mío me escribió: “Oye, compadre, viste lo que pasó?”

¡Y efectivamente, cuando sintonizo las noticias, el golpe! La idea de hacer un homenaje en la Universidad surgió de inmediato. En la Universidad es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, donde se forjan nuestros sueños. Ahora, la palabra que queda es el compromiso, con lo que se ha construido y con el futuro.

Enfatiza Mirelque hubo “momentos que a mí me emocionaron mucho”, uno de ellos fue cando los profesores “sacaron las cajas de tizas y vinieron incluso personas de la calle a escribir un mensaje”.

Otro fue “cuando estábamos encendiendo las velas. Había una muchacha de mi aula que tenía una bandera cubana, muy bonita, la tenía encima y realmente no sé si parecía la Bayamesa o una abanderada, pero esa expresión de ella con la bandera encima y la cara de congoja y tristeza, para mí fue muy emocionante”.

Según Neivis Lamote, lo que más le conmovió fue que “las personas estaban sentidas como si hubiese sido un familiar muy cercano. Las lágrimas que vi eran sinceras, todo el mundo estaba igual”.

Admiró además el hecho de que unos y otros fueron a la vigilia “porque lo sintió. Le cantamos al Comandante desde el dolor que teníamos”.

Nosotros somos una generación privilegiada –acotó Mirel-, pues “hemos vivido y hemos disfrutado de líderes de la talla de Fidel. No es lo mismo conocer la historia por lo que dicen los libros que conocer a los protagonistas que la hicieron”.

Después del 25 de noviembre,Fidel entró a los corazones de todos los cubanos, en las ideas, en el hacer cotidiano, en esa vocación humanista que debe caracterizar al estudiante, al cubano en sentido general, subrayó.

Mientras, Anabel Noris pide expresar “una percepción muy personal de Fidel”.

Asegura Anabel que el líder cubano era “un bendecido”, ya que “yo tengo mis creencias religiosas y para mi él era una figura que nos la estaban mandando para cambiar el mundo”.

Por ejemplo, dio señales cuando dos veces se posaron palomas en uno de sus hombros; además, intentaron matarlo muchas veces, y siguió ahí…de hecho murió con 90 años.

“Estoy muy orgullosa y me siento muy feliz de haber vivido este periodo de la historia.Cuando el huracán Irma, todo el mundo estaba, ¡Ay!, el primer ciclón sin Fidel, y decían:- Él cuando se para ahí los detiene y los desvía!- y en verdad que este ciclón hizo mucho daño; sin embargo nos estamos levantando, vamos hacia adelante».

Neivis considera que Fidel “nos sigue dando sus bendiciones y nosotros vamos a tratar de no decepcionarlo, de continuar todo lo que él dejó. Es lo que nos toca hacer ahora, seguir su legado, no dejarlo morir y pienso que sería muy bonita la tradición de ponerle velas, porque como dice la canción -no hay un solo altar sin una luz por ti- como a Olofi y a Jesús Cristo”. 

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Un año después. De izquierda a derecha: Neivis Lamote, Mirel Medina, Anabel Noris,David Gil y Nelson Aguiar. Foto: Yaimi Ravelo Rojas.

(*) Este artículo es parte del Suplemento Especial de Resumen Latinoamericano -Noviembre 2017 dedicado a Fidel Castro, al cumplirse un año de su paso a la inmortalidad.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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