Elecciones en Cuba: De la circunscripción a la Asamblea Nacional

Concluidas las elecciones de los delegados de circunscripción, siguió la constitución de las asambleas municipales con la elección de sus presidencias, la actualización de los consejos populares y la conformación de las comisiones permanentes de trabajo. El proceso se articula con los pasos para elegir los delegados a las asambleas provinciales y los diputados a la Asamblea Nacional, y continuar así la conformación de los órganos representativos del sistema del Poder Popular, con la constitución de las correspondientes asambleas, la elección de sus presidencias y, en el caso de la instancia Nacional, la elección del Consejo de Estado y su presidencia.

Posteriormente también las asambleas provinciales y la Asamblea Nacional conformarán comisiones permanentes de trabajo, órganos que son vitales para el ejercicio de sus funciones estatales.

¿Qué tienen en común y qué diferencia las dos etapas de estas elecciones generales, la correspondiente a los delegados de circunscripción, y la de los delegados provinciales y los diputados?

En dos trabajos anteriores 1 insistimos en que en todos los casos eligimos representantes a los órganos de poder, para el ejercicio del gobierno estatal socialista de nuestra nación. Mucho hay que mejorar, pero la práctica confirma la validez de nuestro sistema, sus potencialidades.

Se divulga poco el trabajo de las asambleas y sus órganos. Podemos apreciar el énfasis creciente en el papel de sus comisiones permanentes de trabajo. Se insiste en la importancia de fortalecer el trabajo de control y fiscalización por parte de los diputados, delegados provinciales y municipales. Es estimulante ver cómo en intervenciones durante el trabajo en las comisiones de nuestros parlamentarios, reflejadas en los medios de prensa, expresan las necesidades, insatisfacciones y los problemas que identifican en el desarrollo de su trabajo cotidiano, y cómo proponen ideas para mejorar el desenvolvimiento de las distintas actividades, concretando en la realidad cotidiana el control y la fiscalización. Tenemos que consolidar la labor de gobierno, logrando que, además de controlar y fiscalizar, se involucre efectivamente cada vez más a los ciudadanos, y en particular a los interesados en el sentido socialista de desarrollo de nuestra sociedad, en la elaboración, implementación, ejecución, control y fiscalización de las políticas y acciones necesarias para nuestro desarrollo sostenible: esta es la esencia del autogobierno socialista, y avanzar en su materialización eficiente y eficaz es responsabilidad de todos los representantes a los órganos de poder.

El diputado y el delegado a cualquier nivel, no trabajan en sus correspondientes asambleas «defendiendo los intereses de sus electores» en un sentido estrecho; el contenido de su labor es mucho más que eso. Los tres tienen en común trabajar por lograr el funcionamiento eficiente y eficaz de nuestro Estado como instituto político específico, que por su esencia democrática es un espacio para la intervención de todos los ciudadanos, sin olvidar en momento alguno que tiene que garantizar el poder de los interesados en el desarrollo socialista durante la dirección de la actividad social, muy especialmente de la actividad económica. Comprenderlo es importante, en primer lugar, para que las diferencias entre los delegados de circunscripción, provinciales y los diputados contribuya efectivamente a ese funcionamiento, y no genere obstáculos, condiciones o causas directas de debilidades, insuficiencias y errores del sistema.

Las diferencias comienzan desde el proceso de elecciones, que ha tenido cambios desde 1976: los delegados provinciales y los diputados son electos sobre la base de propuestas de las comisiones de candidaturas que se constituyen en las tres instancias y trabajan estrechamente relacionadas. Desde 1993 son presididas por un representante de la CTC e integradas por representantes de las principales organizaciones de masas en cada nivel. Estas comisiones, para elaborar sus propuestas, deben realizar la más amplia consulta, partiendo de la que realicen entre los miembros de las organizaciones que las integran. Es importante que tanto las comisiones como todos los que sean consultados tengan plena conciencia de una responsabilidad «adicional» a la que tenemos en los barrios cuando proponemos a los candidatos a delegados de circunscripción: gracias al trabajo de estas Comisiones de Candidaturas nuestro sistema tiene la posibilidad de garantizar que la composición de las asambleas provinciales y la Nacional refleje lo más posible la composición social y la vida económica de las provincias y de la nación, algo a lo que hoy no se puede aspirar en las asambleas municipales. Esto constituye una importante fortaleza de estos órganos de poder estatal, para cuya realización hay que trabajar desde los primeros momentos del proceso.

Posteriormente, mediante la preparación sistemática de los que resulten electos, es importante lograr que comprendan y consecuentemente trabajen efectivamente como representantes a través de los cuales «las masas van a participar sistemática y regularmente en los asuntos del gobierno de la sociedad y en la discusión y solución de todos los problemas es­tatales»2, principio expuesto explícitamente por Raúl respecto a los delegados de circunscripción, válido para los electos a las tres instancias.

En cada municipio la Comisión de Candidaturas presenta a la asamblea electa en la anterior etapa, una propuesta de candidatos a delegados provinciales y una de diputados a elegir por esa localidad, en cuya composición hasta la mitad pueden ser delegados de circunscripción. La asamblea, en su condición de representante de los electores del municipio, cuyos miembros deben haber intervenido en las consultas de la Comisión de Candidaturas y en el análisis más profundo posible de los propuestos, aprueba definitivamente cuáles serán los candidatos a delegados provinciales y los diputados el día de las elecciones.

Y aquí tenemos otra diferencia, que es importante atender: los delegados provinciales y los diputados por los cuales deberemos votar no son conocidos todos por igual. Y es importante conocerlos, para elegir «el mejor y más capaz» conscientemente. Por eso, además de las síntesis biográficas que se colocan en lugares públicos –y debemos cada vez confeccionar con mejor calidad, brindando elementos en función de que estamos eligiendo representantes para nuestros órganos de poder estatal–, la ley permite desarrollar intercambios colectivos de los candidatos propuestos con los que serán sus electores.

A partir de las elecciones de 1993, en las que por primera vez los delegados provinciales y los diputados pasaron a ser electos directamente por los ciudadanos, se realizan estos intercambios, y deben hacerse cada vez con mayor rigor, sin formalismos. No se trata de reuniones para que los candidatos hagan promesas electoreras, como en los sistemas de la democracia liberal burguesa, por el carácter colectivo de nuestra labor de gobernar, esencial para lo que debe ser un representante en nuestro gobierno socialista. Ni pueden ser actividades formales de presentación, cuando más dando lectura a sus síntesis biográficas. Deben ser intercambios que permitan a los electores ganar elementos acerca de si esas compañeras y compañeros propuestos reúnen las cualidades personales para la labor tan compleja que deberán desempeñar: conducirnos para actuar en función de nuestras necesidades y del progreso de la sociedad en su conjunto, logrando que cada vez en mayor medida «nos gobernemos» como actores efectivos de nuestro proyecto social. No elegimos simples portadores de una «delegación», de un «mandato», sino líderes para viabilizar la intervención de todos en la dirección estatal de nuestra sociedad de modo tal que se consolide el poder de los interesados en el sentido socialista de nuestro desarrollo.

Luego, para fortalecer el funcionamiento cotidiano de las asambleas provinciales y la Nacional, tendremos que prestar atención a las diferencias entre estos representantes, y entre ellos y los delegados de circunscripción. Además de las que tienen que ver con el alcance de sus respectivos órganos, que llega en el caso de los diputados hasta la aprobación de Leyes e incluso cambios en la Constitución, es importante que no todos viven donde los eligieron: los delegados provinciales pueden vivir en otro municipio y los diputados en otras provincias; la Ley no los obliga a reunirse periódicamente con quienes los eligieron, ni a rendir cuenta periódicamente a los electores, sino, al menos una vez en el mandato, a las asambleas municipales correspondientes, y otras que no podemos detenernos siquiera a enumerar por limitaciones de espacio.

Pero lo más importante que debe guiar su labor es lo que tienen en común: que su desempeño en la dirección estatal es decisivo para que cada vez en mayor medida «nos gobernemos», como actores efectivos del proyecto social que mantenga y consolide nuestro socialismo próspero y sostenible.

Elijamos delegados provinciales y diputados con calidad y después continuemos preparándonos sistemáticamente todos, electores y representantes electos, para perfeccionar cada día nuestra participación, con deberes y derechos, en la labor de gobierno estatal.

Notas

(1) Elecciones generales: ¡A elegir los mejores y más capaces! (I) (publicado el miércoles 19 de julio de 2017, p. 16), y Elecciones generales (II): la circunscripción en el Estado cubano (publicado el miércoles 23 de agosto de 2017, p. 16).
(2) Raúl Castro: Clausura del Seminario a los Delegados en la experiencia de Matanzas, 22 de agosto de 1974.

 

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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