La razón verdadera de la “Caravana invasora”

Mientras  el Presidente Donald Trump califica  como “invasión de delincuentes y violadores ” a los  integrantes de  la inmensa caravana  de emigrantes centroamericanos que han cruzado a todo dar,  miles  de kilómetros para llegar hasta la frontera norteamericana con México con el propósito  de intentar  ingresar  a Estados Unidos en calidad  de refugiados  económicos, son pocos los que se han preguntado la razón principal que ha llevado a estos miles de hombres mujeres, ancianos  y niños a abandonar sus  países para buscar lo que  se ha dado en llamar  el  tan cacareado “Sueño Americano”.

Esta emigración masiva  de centroamericanos  ni es única ni  es nueva en la historia  de la  humanidad,  puesto que también esta tragedia humana  se ha venido  desarrollando en otras  partes del planeta a través de los tiempos, donde  los  pobres y  desheredados   de la fortuna,  salen huyendo   de la miseria  rampante que hay  en sus  países  para tratar  de encontrar  un mejor destino en  naciones  más desarrolladas  que las  suyas, como es el caso ahora mismo  de los  miles y miles de  africanos,  que también en estos tiempos revueltos,  están cruzando el  mar Mediterráneo en precarias embarcaciones-  las  famosas “Pateras”- para hacer  su también idealizado   “Sueño Europeo”.

Hay que decirlo claro y alto.  Es el fracaso  del “capitalismo salvaje” que por más que nos vendan sus bondades “democráticas representativas” al no encontrar  soluciones  a la miseria  que genera  su sistema  de “sálvese el  que pueda”, provocan emigraciones en masa hacia  el exterior,  como  la caravana que ya se encuentra desesperada  en la frontera   México-norteamericana.

No habrá  policía  ni ejército,   ni muro de concreto  y alambradas  de púas en ningún país  rico  del  mundo,  que   sea capaz de parar la emigración  de los  pobres  del  planeta, como no sea   la  de darles una solución permanente a la crisis económica  que padecen las naciones subdesarrolladas donde se generan estas  llamadas “invasiones” .

Los hambrientos  quieren pan. Pues si piden pan  y para ellos no hay pan, que les den «galletas»  y palos a ver si se tranquilizan, dirá el soberbio  gobernante desde su poltrona Imperial. Ahí se las  dejo y los  pongo a pensar.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría.Bambarambay.

Tomado de El Duende 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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