EEUU: La “emergencia nacional” por el muro, Venezuela y las elecciones del 2020

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Pienso que toda la política del gobierno de Donald Trump ha sido siempre (pero ahora con muchísima más intensidad) dirigida a garantizar que él sea reelecto presidente y que complete ocho años en la Casa Blanca. Todo lo demás son formas o acciones vinculadas de una manera u otra a lograr este ególatra objetivo central. La campaña electoral para esa tan ansiada reelección fue pública y visiblemente emprendida por el presidente de los EE.UU. durante el discurso del “Estado de la ¿Unión?” el pasado día 5 de febrero.

Muchas personas que apoyan, desaprueban o incluso desprecian a Trump creen que el actúa basado en exabruptos y reacciones temperamentales. No es necesariamente siempre así de sencillo. Si bien a Donald Trump su negativa personalidad lo traiciona con frecuencia, él es también un frío calculador en el uso y abuso de los recursos que el poder pone a su disposición y en sacar máximo y abusivo provecho de las personas que lo sirven.

El Muro y la “emergencia nacional”

Manifestantes proclaman en distintas ciudades de los EE.UU., que no quieren Muro y que la verdadera emergencia nacional es Trump. Foto: Reuters.

El Presidente Trump sabía hace bastante tiempo que era improbable que los legisladores le dieran los miles de millones de dólares que exigía para construir un muro en la frontera sur. Tan temprano como a principios de 2018, le dio a sus asistentes una directiva tan clara como difícil de cumplir: Encontrar una manera de obtener ese dinero sin la aprobación del Congreso.

Una tarea nada fácil. La Casa Blanca tiene cierta flexibilidad para gastar dinero por su propia decisión, pero no podría mover los miles de millones necesarios a simple voluntad. Trump tendría la variante de declarar una “emergencia nacional”, pero los abogados y otros funcionarios de la Casa Blanca y líderes republicanos del Congreso repetidamente le advirtieron que el riesgo de fracasar en los tribunales era alto. Simplemente por ser un fraude, por no existir tal “emergencia nacional”.

El viernes 15 de febrero, Trump lo hizo de todos modos. En al jardín de la Casa Blanca, le dijo a la prensa que estaba invocando sus poderes para declarar una “emergencia nacional” y luego reconoció lo que sus abogados le habían advertido: que será demandado y, al menos inicialmente, perderá.

Este momento marcó la culminación de meses de acaloradas deliberaciones internas entre el departamento de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia, la Oficina de Gestión y Presupuesto, legisladores y el presidente sobre cómo financiar el Muro.

Trump dijo a los periodistas que estaba profundamente frustrado porque su Muro no había sido financiado y estaba estableciendo con la “emergencia nacional” ese por el imaginado “derecho”.

El anuncio fue recibido inmediatamente con intensas señales de acción legal por parte de Estados, legisladores y activistas. Los abogados de la Casa Blanca, particularmente Pat Cipollone, habían advertido repetidamente a Trump de los riesgos legales de proceder. “Miren, espero ser demandado”, dijo Trump, añadiendo más tarde que “nos demandarán en primera instancia… y posiblemente tengamos un veredicto desfavorable, y luego a otro nivel tendremos otra decisión negativa y finalmente terminaremos en la Corte Suprema, y esperamos ganar en la Corte Suprema”

Esta fue la razón de la forzada y controversial aprobación por el Congreso meses atrás de Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema, a pesar de que su historial personal estaba fuertemente cuestionada, con temas como alcoholismo, machismo y hasta presunta implicación en abusos sexuales. A la Corte Suprema, Trump tratará de llevar sus litigios en que no tenga ventaja, para crear y usar una mayoría entre los jueces del máximo nivel y Kavanaugh marcaba la diferencia.

La construcción de un muro en la frontera sur fue una de las piedras angulares de la campaña presidencial de Trump en el 2016, e incluso antes de que los demócratas asumieran el control de la Cámara de Representantes el pasado 3 de enero, él ya sabía de su incapacidad para hacerla realidad. Esta situación jugó un importante papel en el despido de John F. Kelly como Jefe de estado mayor de la Casa Blanca.

La declaración de “emergencia nacional” fue un tema muy controvertido internamente durante los últimos 30 días en la Casa Blanca. El jefe de estado mayor interino de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, fue un defensor particularmente agresivo (cuando veas las barbas de tu vecino arder…), y presentó al presidente un largo Memo describiendo cómo funcionaría la inventada e inverosímil “emergencia”. El Departamento de Justicia también examinó la declaración desde el punto de vista de “forma y legalidad”, y finalmente dio su aprobación a Trump, con mucho desasosiego y preocupación. La defensa legal de la declaración de “emergencia nacional” se espera que sea difícil.

California, en particular, va a demandar a la administración Trump en el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, y se espera (hasta por Trump mismo) que ganen allí. Los representantes demócratas Alexandria Ocasio–Cortez y Joaquín Castro también confirmaron su decisión de retar la “emergencia nacional” como injustificada y dirigida solamente a vulnerar los poderes del Congreso. El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, después de insistir personalmente o por teléfono decenas de veces con Trump que no diera ese paso, está tratando de buscar apoyo para la “emergencia” en el Congreso. “La decisión del Presidente Trump de anunciar una acción de emergencia es la consecuencia predecible de la decisión de los demócratas de poner una obstrucción partidista por delante del interés nacional”, dijo McConnell en un comunicado el 14 de febrero. “Exhorto a mis colegas demócratas a que se pongan a un lado en serio, al margen del partidismo, y trabajen con el Presidente y nuestros expertos en seguridad nacional para proporcionar la financiación necesaria que asegure nuestras fronteras” dijo sombríamente McConnell.

Trump argumentó ante la prensa que declarar una emergencia era necesario porque los narcóticos estaban inundando a los EE.UU. a través de la frontera mexicana. “Estamos hablando de una invasión de nuestro país con drogas, con traficantes humanos, con todo tipo de criminales y pandillas”, dijo. Todo lo cual es demostradamente mentira. No hay ningún cambio significativo en la frontera, incluso más bien una disminución de esas actividades allí. La principal vía de entrada de drogas estupefacientes en los EE.UU. ha sido y sigue siendo por vía marítima y aérea. La declaración de la falsa “emergencia nacional” es solo que el presidente se niega a aceptar que su poder pueda ser retado o compartido por otros poderes del Estado.

La situación en Venezuela

A pesar de las multiples sanciones, amenazas, y una fuerte criis económica y financiera, el legitimo gobierno del presidente Nicolas Maduro Moros, goza de una gran apoyo popular. Foto: Venevision.

En todo este proceso, la crisis de Venezuela, diseñada y provocada en buena parte por el gobierno del EE.UU. juega también un papel político interno en los EE.UU, igualmente relacionado con el intento de reelección de Trump en el 2020. Imposición de “sanciones” de todo tipo al gobierno legítimo de Nicolás Maduro, intento de asesinato con drones, organización de guarimbas, el envío de ficticia “ayuda humanitaria” a la frontera, a todas luces para provocar un incidente que puede tener gravísimas consecuencias, hasta un conflicto militar en gran escala. Todo sin excepción ha sido y será usado con ese fin.

Quisiera indicar quienes son algunas de las figuras en Washington a la sombra de Trump, que influyen en políticas ultra agresivas de los EE.UU. contra Venezuela. De la forma más evidente, están en ese grupo:

– John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Trump.

– Mauricio Claver-Carone, director para Latinoamérica en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

– Elliott Abrams, “enviado especial” de EE.UU. para Venezuela.

– Marco Rubio, senador republicano de Florida

– Mario Díaz-Balart, legislador republicano
Y varios otros menos conocidos, pero muy influyentes como:

– Marshall Billingslea, secretario asistente sobre Financiación del Terrorismo del Tesoro de EE.UU.

– Carlos Trujillo, embajador de EE.UU. ante la Organización de Estados Americanos (OEA), quien le trasmite a Luis Almagro las ordenes de Trump, Pompeo, Bolton y Rubio.

-Rick Scott, ex gobernador y ahora el otro senador del Estado de Florida, enconado enemigo de Cuba y Venezuela.

Una de las características comunes de todos ellos es ser ultraderechistas y sobre todo estar directa o indirectamente vinculados por mucho tiempo con la política anti cubana en el importante Estado de Florida, que Donad Trump considera que necesitará indefectiblemente si quiere reelegirse el año próximo. Tres ejemplos que lo explican:

1. La elección de Bush (hijo) frente a Al Gore en las elecciones del 2000, se decidieron por unos cientos de votos, tras el infame “recuento” en Florida, donde el hermano del candidatos republicano (Jeb Bush) era gobernador. Ganando la Florida por unos cientos de votos, Bush (hijo) obtuvo los votos de colegios electorales necesarios para obtener la presidencia.

2. En las elecciones presidenciales del 2016, Trump ganó ese Estado por un margen de 1.2%. Para aclarar un poco, el Estado con más votos electorales fue California, seguida por Texas y en tercer – cuarto lugar Florida y New York empatados. Pero mientras California y New York votan previsiblemente demócrata y Texas republicano, Florida es un “swing state” o un Estado que “cambia su voto” y que se decide por mínimos márgenes. Si Hilary Clinton hubiera ganado Florida y Pennsylvania (ganado por Trump con un margen del 0.72%), hubiera sido presidente.

3. En las recientes elecciones intermedias del 6 de noviembre, Ron de Santis (republicano) ganó la gobernación de Florida por un margen del 0.39% (4,076,186 contra 4,043,723) derrotando por ese milimétrico margen al demócrata Andrew Gillum, y Rick Scott gano también por un aun más estrecho margen (0.19%, 10,000 votos de diferencia en 8+ millones emitidos) al demócrata Don Nelson, lo que muestra que enormemente frágil es ese Estado para las elecciones del 2020.

Donald Trump está dispuesto a hacer lo que le digan los Rubio et al, para ganar las elecciones presidenciales del 2020 en Florida y el caso de Venezuela aunque tiene muchas otras aristas (todas malas y abusivas), dentro de lo cálculos de Trump, tiene una importancia grande en lograr tal objetivo. Una parte de las agresiones contra Venezuela, que pueden terminar en un incalculablemente destructor conflicto, pasa por fríos y cínicos cálculos electoreros. Lo mismo con ulteriores acciones anti – cubanas.

Como podemos observar, tanto el traído y llevado temas del Muro (y de la inmigración en general), como gravísimos actos de política exterior, son manipulados por Trump y su camarilla, con vistas a obtener los objetivos de política interna que ellos desean.

En mi opinión, todos estos tiros le saldrán por la culata, garantizarán una aun mas fracasada política interior y exterior de la administración Trump y conducirán a un importante revés en el 2020, no solo para Donald Trump, sino también en un formidable desastre para el partido republicano de los EE.UU.

Texto de José R. Oro. Cubadebate

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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