Cuba: “Cubanas, Mujeres en Revolución” participa en el Festival Internacional de Documentales

Entrevista a María Torrellas / Juventud Rebelde.

Esta semana comienza una nueva edición del Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam, en Santiago de Cuba, que durará del 6 al 12 de marzo.

Este 8 de marzo tambièn se cumplirán 100 años del natalicio de Álvarez,  quien ha sido uno de los más grandes exponentes del cine cubano. De allí que en esta ocasión, el Festival adquiere una máxima trascendencia ya que además de los documentales que habrán de exhibirse se realizarán numerosos coloquios y actividades homenajeando el papel que Santiago Álvarez sigue jugando en el mundo de cine cubano y del mundo.

Nuestra compañera de Resumen Latinoamericano, María Torrellas, directora de “Cubanas, Mujeres en Revolución” estará presente en el Festival junto a su película producida por Resumen Latinoamericano, que ha sido elegida para participar en el mismo junto a otros reconocidos trabajos de todo el mundo. 

El diario cubano Juventud Rebelde realizó esta entrevista a María en la que ella habla de su película y su trayectoria como documentalista.

Rostro de mujer para la Revolución

Por Mónica Lezcano Lavandera

Hace algunos meses el rostro de la mujer cubana tiene otro motivo por el cual sonreír. Múltiples cines y espacios comunitarios devenidos en salas de cine se han hecho eco de la valía de las compañeras revolucionarias, esas que marcaron – y marcan- pautas en el acontecer de la nación.

Un documental es, esta vez, la causa de celebración. Un documental que no podía abordar otro tema porque su realizadora no lo hubiese permitido. Y es que a María Torrellas le fascina la Revolución cubana, y sobre todo, la presencia de la mujer en cada uno de sus acontecimientos.

Por esa razón decidió, con la producción de Resumen Latinoamericano, agrupar varios testimonios de las mujeres de la Isla y su imbricación en los procesos revolucionarios tanto de la actualidad como antes del año 1959. 

Cubanas, Mujeres en Revolución da voz a científicas, obreras, activistas LGBTI, doctoras, maestras, estudiantes y artistas, partiendo del legado de Haydée Santamaría, Celia Sánchez y Vilma Espín, la alfabetización en los años 60, hasta el desarrollo de la educación en todas las épocas, la tenaz resistencia al bloqueo, la solidaridad, la intensa batalla cultural, y las coloridas marchas LGTBI en defensa de la diversidad sexual.

De los motivos por los cuáles se inspiró para esta película, la aceptación recibida, los principales retos de las mujeres en la actualidad y otras aristas, María se anima a contarnos.

¿Por qué realizar este documental?

Resumen Latinoamericano busca develar la realidad de Cuba, y es precisamente ese uno de los motivos que me llevaron a realizar este documental. A nivel mundial, cuando se habla de Cuba, muy pocas personas conocen sobre el papel de la mujer. Fuera del país, la Revolución tiene rostros masculinos, como Fidel, el Che, Camilo, Raúl, pero pocas veces se muestra desde sus heroínas, que se destacaron incluso desde los tiempos de la esclavitud.

Incluso durante las guerras de independencia muchas mujeres desempeñaron un rol relevante, mujeres que eran de clases sociales favorecidas y que se fueron a la manigua a vivir en forma precaria, y mujeres feministas en Cuba durante todos los períodos de lucha revolucionaria. Aún con esas características, a nivel internacional las cubanas estaban invisibilizadas. Y es por eso que hago este documental, para rescatar esas figuras y hacerlas un homenaje, porque este es un material revolucionario – lo que no quiere decir que obvie los desafíos a los que se enfrentan las mujeres en la Cuba de hoy-. Es precisamente esa cualidad la que hace que el documental sea más creíble, porque explica en qué lucha están las cubanas en este momento.

¿Por qué decides comenzar y terminar el documental con el desfile del Primero de Mayo?

Creo que este desfile es un ejemplo del pueblo revolucionario, y especialmente de las mujeres trabajadoras. Es una convocatoria masiva de reivindicación de la Revolución, y me pareció que debía aparecer este escenario en mi documental. Fue realmente hermoso el proceso de filmación, porque las mujeres interactuaban con nosotras que filmábamos, Mónica Simoncini y yo, expresaban sus ideas libremente y de manera espontánea.  Mónica , también editó el documental.

¿Cómo fue la selección de las entrevistadas?

Hubiese querido tener muchas más mujeres en la película. En el equipo de producción tratamos de buscar compañeras que representaran distintos sectores de la sociedad. En este empeño nos ayudó mucho la periodista cubana Arleen Rodríguez Derivet, que es colaboradora de Resumen Latinoamericano. A través de ella me acerqué a Nemesia, y me sorprendió porque no se conoce su historia fuera de Cuba, así como otras que como extranjera no conocía. Sí hay casos que trascendieron las fronteras de Cuba, como es Isabel Moya, mujer a la que admiro y considero unos de los paradigmas del feminismo a nivel internacional. También hay mujeres que pude encontrar en la calle, que tenían un testimonio interesante.

Uno de los aspectos que sobresalen en Cuba es que casi todas las mujeres son amas de casa, además de trabajar fuera del hogar, y por ello deben cumplir una doble jornada. Precisamente por eso, y por las otras mujeres que se dedican a tiempo completo al hogar, yo creo que se debe reconocer ese trabajo invisible de las amas de casa. El trabajo doméstico debe ser considerado trabajo, porque socialmente se asume que el rol de la mujer es atender la casa, cuidar a las niñas y los niños, a las y los ancianos y eso debe ser compartido entre hombres y mujeres. Eso lo decía Vilma, y está reflejado en el documental.

¿Cuál crees que sea el público al que se destina Cubanas…?

Inicialmente se concibió el documental para el público extranjero, por eso se emplea una narración sencilla y que explica todos los detalles, para que toda la persona que lo vea pueda entenderlo.

Cuando se estrenó en Cuba me di cuenta de que también es interesante la película, porque toca temas que son ríspidos en el país, como es la lucha LGBTI. Hubo un caso de un expectador que comentó en el coloquio posterior en Santiago, que no estaba de acuerdo con la presencia de los homosexuales en el documental. Tales reacciones están dadas porque quedan impregnados en la cultura cubana todos los años de colonización, de la cultura de la iglesia católica que es muy machista. Esto es una muestra de cuánto queda por luchar aún en Cuba, de cuánto hay que formar a las personas para que no se asombren ni se molesten al ver este tipo de temas.

¿Cómo crees que, desde el punto de vista técnico y de realización, la película logra el éxito?

Los festivales de cine tienen en cuenta siempre para elegir a los ganadores toda la parafernalia tecnológica y ciertos estándares de calidad. Raramente en este tipo de eventos un documental realizado con pocos recursos alcanza los mismos méritos.

Yo creo que este documental, a pesar de haberse realizado de forma modesta sí cumple con parámetros estéticos y tiene buena calidad. Para mí es un salto cualitativo inmenso porque hasta ahora yo había trabajado con una cámara y un micrófono.

Mi documental “Memorias de una hija de Oshún”– que fue premiado en el festival Santiago Álvarez in Memoriam- fue una producción muy humilde, y comparándolo con este pues es grande la diferencia. En Cubanas, Mujeres en Revolución existe un trabajo pensado de cámara y fotografía donde resalto la participación de Mónica Simoncini y de Resumen Latinoamericano en cuanto a la calidad. Claramente esta no es una superproducción pues los recursos eran limitados y tuvimos que trabajar sobre la base de tales características.

Yo considero que el mérito de este documental no está en lo tecnológico sino en lo ideológico, en los contenidos.

Actualmente en los festivales de cine se están premiando películas con temas dolorosos, de drogas, de asesinatos. Creo que es necesario premiar películas con valor artístico, con contenidos que nos devuelvan la esperanza en este mundo repugnante y capitalista. Eso es lo que está viendo la juventud, porque cuando una película es premiada gana más público y también sus temáticas negativas.

La batalla en estos momentos es en el campo de la ideología y los mensajes que se transmiten. Es una batalla cultural. Cuba tiene que seguir siendo nuestro faro, la luz de América Latina, una gran reserva de valores. Y también llevarlo a su cine y su arte.

¿Cómo has visto la aceptación por parte del público?

Me ha sorprendido la aceptación del documental, sobre todo porque este es un género que está perdiendo seguidores con todo el auge de las películas y las series de ficción de grandes facturas. Estrenamos en el cine Gaumont, que es donde se estrenan todas las películas argentinas y la sala estuvo llena durante un mes y medio. Eso es algo extraordinario.

El documental ha viajado por muchísimas partes del mundo, no solo en América Latina sino también en Europa, Australia, y otros países con realidades completamente diferentes y eso se debe a que amigos y colaboradoras nos han traducido a varios idiomas. Realmente es increíble como en esos lugares la gente acude a ver el material, y lo disfrutan y lo sienten. Yo he tenido una devolución afectiva por parte del público tan grande que casi no tengo palabras para expresarla. En las presentaciones es inmensa la alegría que siento cuando veo a los y las espectadoras emocionadas.

Esa receptividad del público no es solo para mí, es para las mujeres cubanas, las protagonistas de este documental.

Ellas son las que tocan las sensibilidades del público, las que son capaces de hacer sentir a los otros ese cúmulo de sensaciones que los emocionan y los hacen identificarse con la causa revolucionaria. Mónica Simomcini y yo somos solo el puente, que con nuestra mirada revolucionaria decidimos entretejer estas historias tan valiosas. Esta es una obra coral, y quiero que quede claro.

Es esa energía que tenemos las mujeres, que en estos momentos estamos en una ola en todo el mundo, con el grito de basta ya, porque queremos cambiar el sistema imperante, el patriarcado. Queremos una sociedad mejor, una más justa. Y las cubanas son ese ideal, ese espejo en el que queremos vernos reflejadas. Por eso creo que es tan importante esta película.

¿Tienes nuevas producciones relacionadas con el documental?

Estamos planificando realizar una serie con las entrevistas que no pudimos poner en el documental, y otros temas como la vida de las adolescentes y sus problemáticas, el embarazo precoz, el consumo cultural.

Otro aspecto que quisiera abordar es el del lenguaje con género. De esto me habla Isabel Moya. Porque el sexismo en este campo sí existe, y es una lucha constante que no podemos dejar. No puede invisibilizarse a la mujer desde el lenguaje. Existen trámites, procesos, títulos, en los que lo femenino queda solapado, y no es justo que así sea.

¿Cuáles son, desde tu punto de vista, los principales desafíos a los que se enfrentan las mujeres cubanas en la actualidad?

Hay que seguir luchando, y eso lo reafirman las entrevistadas. El tema de la diversidad sexual, los estereotipos, las violencias psicológicas de género son causas a las que hay que seguir sumando adeptos, porque son violencias de símbolos. Es un sexismo cultural que en Cuba las mujeres deben batallar contra él y no se pueden dejar de lado. En Cuba no se ha conseguido todo, es una realidad.

Creo que otro reto importante es que las mujeres jóvenes se sientan identificadas con la Federación de Mujeres Cubanas, que sientan ese espacio como suyo y lo aprovechen para el activismo. Como decía Aurora Feliú en el documental, no hay que pensar que todo se ha hecho, y ya, sino que tenemos que seguir luchando por avanzar y llegar a una verdadera igualdad.

Este documental ha sido dedicado a Isabel Moya que nos dejara físicamente en marzo pasado.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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