Cuba: Abel, el elegido, el más generoso de los jóvenes del Moncada

Y lo hermoso nos cuesta la vida…

En la noche del 25 de julio de 1953, Fidel pidió voluntarios para atacar la posta número tres.

Abel fue rechazado para esta misión, pues Fidel trataba de salvaguardar al segundo jefe del movimiento 26-7, para que en el caso de que él muriera, Abel pudiera continuar dirigiendo la acción. Se le destinó tomar el Hospital Civil Saturnino Lora.

Ramón Pez Ferro, sobreviviente junto a Melba y Haydée, contaría años más tarde que Abel se veía feliz por cómo se iban dando los acontecimientos.

Distribuía las municiones, corregía el tiro de la gente, daba indicaciones, recomendaciones, hacía alguna que otra observación. Es decir, cumplía a plenitud su papel dirigente y se preocupaba por la seguridad de los otros”.

Sin embargo, a la postre la acción armada fracasó y las propias enfermeras del “Saturnino” se brindaron para vestir y vendar como enfermos a los asaltantes y que estos pasaran inadvertidos.

Pero uno de los hombres que se encontraban en el hospital recordó las caras de los revolucionarios y los delató ante el ejército batistiano.

Abel, una vez capturado, soportó que le sacaran los ojos y lo torturaran y no consiguieron doblegarlo, ni al él ni al resto de los hermanos. Todos prefirieron morir antes que dejarse arrancar una palabra”, apuntó Pez Ferro.

«Siempre que pensamos en la vida, pensamos en Abel, porque era realmente todo lo bueno de la vida. El único deseo de Abel era que Fidel viviera, porque él sabía que con Fidel se hacía la Revolución. Abel nunca se planteó vivir él, y él era la vida misma», afirmaba Haydée.

Es mejor saber morir para vivir siempre”, dijo a su hermana, horas antes de ser asesinado.

Abel no fue solo el alma del movimiento, sino, además, como diría el Comandante en Jefe Fidel Castro “el más generoso, querido e intrépido de nuestros jóvenes, cuya gloriosa resistencia lo inmortaliza ante la historia de Cuba”.

Abel y «La historia me absolverá»

En La Historia me absolverá (1954), Fidel Castro denunció la masacre de sus compañeros apresados tras el asalto al Moncada: “Las fotografías no mienten y esos cadáveres aparecen destrozados”. Desde luego que sí, porque al menos 34 presos fueron acribillados hasta con una ametralladora calibre 30 en el campo de tiro del cuartel, pero la leyenda negra estriba en que fueron torturados. Sobre Abel Santamaría, Castro refirió puntualmente: “Con un ojo humano ensangrentado en las manos se presentaron un sargento y varios hombres” ante Melba y Haydée. Solo que jamás se ha visto la foto necrológica de Abel.

La historia de un ser de otro mundo

Cuenta Silvio Rodríguez que compuso la Canción del elegido mientras recordaba los relatos del Moncada narrados por Haydée Santamaría Cuadrado, quien enaltecía siempre la valentía de aquellos 61 hombres asesinados y entre ellos Abel, su hermano menor.

A él, precisamente, el trovador dedicó su canción, la cual podría igualmente narrar la historia de los tantos mártires que murieron con el sueño de ver a Cuba Libre.

Sin embargo, fueron los Santamaría Cuadrado, una familia consagrada por completo a la causa independentista, a quienes la tortura y el asesinato de su hermano mediano con apenas 26 años, más que debilidad, dio fuerzas para continuar la lucha.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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