«Renta de niños migrantes» se generaliza

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La «renta de niños» para usarlos como moneda de cambio por los migrantes centroamericanos para pedir asilo en EE.UU., una práctica equiparable a una verdadera «esclavitud humana» se ha generalizado.

El canciller mexicano Marcelo Ebrard señaló  que se trata de algo «lamentable» y «desgarrador» que trae consigo la avalancha de migración irregular iniciada en octubre pasado en México por medio de caravanas.

El funcionario estimó que el tráfico de personas genera ganancias de 6.000 millones de dólares anuales en la región Centro y Norteamericana, pues los extranjeros pagan entre 3.000 y 7.000 dólares para intentar llegar a Estados Unidos.

El presidente mexicano, Andrés López Obrador, anunció un plan de traslado a centros para infantes desamparados a cargo del Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Hace unos días, la directora nacional del DIF, Rocío García, participó en la reunión de gabinete diaria que sostiene el jefe de Estado antes de su conferencia de prensa cotidiana -conocida como «mañanera»- y le pidió atender a los pequeños tanto en la frontera norte, como en la sur.

«La directora del DIF se va a dedicar a atender a los niños migrantes. Esa es la instrucción que han recibido tanto en la frontera norte como en el sur», afirmó López Obrador.

Con respecto a los niños, el eslabón más vulnerable en la cadena migratoria, sostuvo que «los abrazamos, los protegemos y, si es necesario, los hacemos mexicanos. El humanismo está por encima de la frontera».

El uso de niños como «pasaporte» o «salvoconducto» para obtener asilo en Estados Unidos por parte de personas sin documentos de países centroamericanos ya había sido reportada por la prensa estadounidense.

Hace poco, la cadena de TV en español Univisión informó que «llegar con un niño de la mano se ha convertido en el mejor pasaporte para decenas de miles de migrantes centroamericanos». Al contrario de lo que ocurría en el pasado, cuando era común ver a migrantes, hombres y mujeres, la mayoría jóvenes o maduros, ahora también hay niños, algunos bebés y ancianos.

Un portavoz de la Patrulla Fronteriza, Carlos Ruiz, señaló a la cadena estadounidense que «en su país de origen les dicen» a los migrantes «que es mucho más fácil cruzar la frontera y poder ser quizás liberados si vienen con un menor».

Otros centroamericanos confirmaron a la misma fuente que en sus países se ha corrido la voz de que migrar con un niño es un«pasaporte» para ingresar a Estados Unidos, aunque se desconoce el precio que se paga por cada uno.

Incluso hay «coyotes» o traficantes de seres humanos que «reducen los precios a quienes viajan con menores porque no tienen que arriesgarse a cruzarlos de incógnito», señalaron.

En Estados Unidos hay normativas de protección a la infancia que protegen a las personas que emigran acompañadas de niños.

«Venir de la mano de un niño se convierte prácticamente en una garantía para la liberación del padre o tutor que lo acompaña», asegura Univisión.

Desde hace 5 años, la presencia de niños solos o acompañados en los grupos de migrantes que se dirigen a Estados Unidos a través de México se ha convertido en algo cada vez más común.

La cifra no disminuyó a pesar de que en 2017 se canceló un programa que permitía a menores de edad de El Salvador, Honduras y Guatemala reunirse de forma temporal con sus familias residentes en Estados Unidos.

En 2014, el entonces presidente Barack Obama creó el Programa de Procesamiento de Refugiados para Menores Centroamericanos (CAM), ahora cancelado, después de que el flujo migratorio desde Centroamérica hacia Estados Unidos derivó en una crisis humanitaria.

En el año fiscal de 2016, la Policía de Migración y Aduanas de Estados Unidos interceptó a más de 400.000 personas indocumentadas en la frontera sur, de las cuales casi 60.000 eran menores de 16 años, la mayoría provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Tomado de ANSA

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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