El «sueño americano», no es bilingüe

Por José Luis Méndez Méndez / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La vocación del barnizado Donald J. Trump, de no construir puentes, pero si levantar muros, no es noticia, ejemplos sobran en estos años de su mandato, tal vez el último.

Ahora arremete contra los potenciales migrantes cubanos, que se ven impedidos de emigrar de forma ordenada y prueban suerte al integrarse a las caravanas de centroamericanos que llegan a las fronteras de México con el anhelo de entrar a Estados Unidos y comenzar a “soñar”, solo que ahora es preciso hacerlo en inglés, ya que ese deseo no es bilingüe.

Hay disgusto en la calle 8 de Miami, meca histórica de la emigración cubana por las noticias, cada vez más alarmantes, del cambio de política hacia los aliados naturales de los inquilinos de la Casa Blanca.

Si hasta ahora, los migrantes cubanos tenían preferencia en la selección, de repente se les aplica un cedazo cada vez más fino, no solo a los aspirantes a entrar, sino a los adelantados.

Se registran casos recientes de inminentes deportaciones a México de cubanos ya admitidos en Estados Unidos, lo cual ha sembrado la incertidumbre ya que el final es regresar a la Isla. Muchos de ellos “quemaron sus naves” al vender, antes de salir, sus propiedades y pertenencias y se aventuraron por esa vía para emigrar, como consecuencia de la errática política estadounidense, que de forma premeditada pretende convertir el tema migratorio con Cuba, como pretexto para sus presiones.

Los acuerdos firmados entre las autoridades de Cuba y Estados Unidos, que ordenaban la emigración de forma legal y segura de los cubanos que podían ser elegibles para recibir hasta 20 mil visas anuales, ha quedado en letra muerta en la práctica, poco se ha cumplido por la parte otorgante.

En cambio las salidas ilegales, inseguras y desordenadas por la vía marítima se estimularon al no encontrar las alternativas establecidas, después se sumaron a las novedosas caravanas desde Centro América, que los privilegiaba al llegar a las fronteras mexicanas, después de estar expuestos al crimen organizado, la extorsión y no pocos peligros.

Era una realidad que miles de migrantes cubanos pedían pasar al otro lado en los puntos de entrada a Estados Unidos, el ingreso era puro trámite de conformidad con el cortejo que Trump le había estado dando a la emigración cubana en Florida, con fines electorales. Esto es pasado.

El 30 de agosto pasado un grupo de 120 cubanos fue deportado desde Estados Unidos a la Isla según un escueto comunicado la Policía de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Un gesto inédito por la cantidad de expulsados de esa nacionalidad. Esta autoridad añadió: “Final del formularlas autoridades han estado impulsando esfuerzos por detener y deportar a cubanos indocumentados a la Isla y fue realizada de conformidad con acuerdos firmados por los gobiernos de los dos países en enero de 2017”.

Es curioso que el ICE, por sus siglas en inglés, invoque el mencionado acuerdo y no honre el otro convenio del otorgamiento de visas ni restituya los servicios consulares en su embajada en La Habana, lo cual permitiría eliminar las causas que originan el desorden migratorio y mitigar el conflicto de las deportaciones.

Los ánimos están caldeados en el condado Miami-Dade, asiento de más de un millón de cubanos emigrados, algunos abogados estadounidenses de inmigración como Randy McGrorty, que sigue reclamaciones de cubanos ha expresado:“El sur de la Florida debe rebelarse por esto», en clara alusión al inusitado tratamiento gubernamental hacia sus clientes.

La mayor cantidad de solicitudes de ingreso a Estados Unidos en este momento son cubanos, según muestran los controles migratorios. Desde septiembre de 2018, más de 16.000 cubanos han sido detenidos tratando de cruzar ilegalmente el Río Grande o han solicitado entrada en la frontera. Según el ICE más de 18.000 cubanos se les hizo imposible atravesar la frontera mexicana con Estados Unidos entre octubre de 2018 y julio de 2019.

En el año fiscal 2016, 64 ciudadanos cubanos fueron deportados a la Isla, dos años después, en 2018, ese número se disparó a 463, más de siete veces más. La cifra de cubanos deportados por el gobierno federal a la Isla también aumentó de 160 el primer año de la administración republicana de Trump a 743 en este año fiscal.

El racismo genético de Trump, se fortaleció después en su formación, no es casualidad que Richard Nixon y Ronald Reagan, sus mentores políticos, guías y referentes, se hayan rememorados hace pocas semanas al volverse viral en las redes sociales, una conversación telefónica entre ambos en octubre de 1971, cuando al referirse a los africanos coincidieron al expresar Reagan: “Ver a esos monos de los países africanos, malditos sean, todavía ni siquiera están cómodos usando zapatos”, lo cual causó una estridente carcajada en Nixon, entonces presidente de Estados Unidos y éste a seguido añadió, que Reagan estaba molesto por haber visto a “estos caníbales en televisión anoche”. Es indudable que Trump aplica lo aprendido cuando se refiere a los migrantes que su administración persigue y deporta, incluidos ahora a los cubanos.

Estas deportaciones tienen, como la luna, una cara oculta. Se suman como parte de los pretextos para presionar y generar inestabilidad, junto con la persecución de las finanzas cubanas, las medidas para asfixiar su economía, amenazar a los inversores extranjeros, con la aplicación total de la inmoral Ley Helms-Burton, restringir las remesas a partir de octubre, ahora en medio de una situación tensa en el país, resultado de la sistemática, generalizada y diversificada agresión subversiva, se suma el envío de cientos de emigrantes, que salieron de Cuba, estimulados por las políticas promovidas por sucesivas administraciones estadounidenses obstinadas en derrocar el soberano sistema político cubano.

El pretexto ha sido sembrado. A inicios de febrero de 2018, el Presidente Donald Trump amenazó con imponer sanciones a los países que no aceptaran acoger de vuelta a sus ciudadanos que hubieran sido deportados por Estados Unidos. En la lista aparecía Cuba.

El xenófobo Trump ha revertido casi todas las políticas de su antecesor, Barack Obama, quien restableció las relaciones bilaterales entre La Habana y Washington en julio de 2015, lo cual dio inicio al llamado proceso de “normalización”.

Incluso bajo el gobierno de Obama miles de cubanos viajaron a diferentes países de Sudamérica y Centroamérica, que emplearon como trampolín para acercarse a la frontera de México con Estados Unidos, donde la Ley de Ajuste Cubano les garantiza la entrada en el país y la regularización de su status migratorio.

En enero de 2017, el tratamiento de “pies secos/pies mojados” que de manera exclusiva les permitía a los ciudadanos cubanos entrar y permanecer legalmente en territorio estadounidense una vez que tocaran suelo nacional, incluso si entraban de manera ilegal. Después las opciones que quedaron vigentes fueron: solicitar el asilo político -cada vez más restringido por Trump- y por otro lado ampararse en la criminal Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, que les otorga status de refugiados a los cubanos que se encuentren en territorio estadounidenses y les permite obtener la residencia legal una vez que han permanecido un año y un día dentro del país. Esta ley, que solo puede ser derogada por el Congreso, marca una diferencia y un privilegio con respecto al resto de los inmigrantes en Estados Unidos y ha sido causal de numerosas muertes a quienes han intentado, sin lograrlo, cruzar el estrecho.

En el pasado, el tema migratorio con Cuba fue considerado por Estados Unidos como un pretexto para invocarlo como una amenaza para su seguridad nacional, ahora amenaza con recurrir a más sanciones si no fuesen admitidos los deportados.

Poco le falta el Imperio por ensayar para intentar doblegar al pueblo cubano, tal vez privarlo del agua que toma, tapar el sol que lo alumbra o impedirle respirar. Todo o casi todo lo han pretendido, pero siempre han fracasado ante la voluntad irredenta de construir su propio destino, con todos y para el bien de todos.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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