Argentina: Se habla de hambre y pobreza, pero no del modelo que los causa

Por Juan Guahán.

En estos días se han conocido los ejes del Plan Argentina sin hambre”, propuesto por el candidato del Frente de Todos. Antes de reflexionar sobre el mismo valen algunos comentarios sobre el lenguaje que se viene utilizando, para definir lo que nos pasa. Hambre y pobreza, al igual que “violencia sobre las mujeres” no son las mejores palabras para designar a fenómenos mucho más graves.

Da la impresión que mejor que hablar de “hambre  y pobreza” (que son efectos de lo que ocurre) sería más apropiado hablar de sus causas, que tienen que ver con quienes previamente fueron “desposeídos”, “robados” o “saqueados”.

Ello es así porque el constante crecimiento de la concentración del poder económico de unos es la miseria y el hambre de los otros. Esa es –aunque no se la quiera ver o se la niegue- la “grieta” real y profunda que atraviesa a nuestra sociedad.

No es el único tema en el cual el lenguaje oculta la realidad. Hubo otro y muy significativo. En los días previos a una nueva edición del “Encuentro Nacional de Mujeres” en La Plata, un grupo de mujeres indígenas se instalaron en el Ministerio del Interior y pidieron dialogar con el Ministro del ramo.

Las visitó e intentó mediar la antropóloga Rita Segato. En un reportaje allí realizado dijo: “En Argentina me llaman para hablar sobre la violencia a la mujer, pero nunca para hablar de racismo. Creo que es un tema tabú. Hay que levantar el dedo y acusar a la policía como racista y saber que los cuerpos no blancos son los que sufren la represión. Se debe empezar a hablar del racismo argentino”.

Del modelo productivo, ni hablar

En un acto presidido por Alberto Fernández en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, el candidato peronista presentó su “Plan Argentina sin hambre”. Se parte de la realidad de una sociedad, agobiada por el hecho de ser una gran productora de alimentos pero incapaz de alimentar a su pueblo.

Dicho Plan trata de poner en marcha una política de Estado, de respuesta inmediata y de largo plazo que involucre a la  mayor parte de los interesados y a todas las instancias estatales. Junto a medidas básicas como la devolución de IVA a los sectores postergados y ampliar la lista de Precios Cuidados, se intenta darle carácter programático a viejas propuestas de sectores populares que, ni el kirchnerismo, ni menos el macrismo, nunca quisieron aplicar.

Es la participación protagónica de la economía social en el camino a recuperar la soberanía alimentaria, estableciendo una cadena que abarque producción y comercialización en manos de sectores populares que por cercanía territorial tengan las mejores condiciones para hacerlo.

En la misma dirección proponen -en medio de la campaña electoral- “fortalecer la economía social, solidaria y popular como la forma más inmediata de producir riqueza, de generar trabajo sustentable y organización popular”.

De todos modos llama la atención que -junto a esas declaraciones de buena voluntad- no se cuestione el modelo del agronegocio y extractivismo rural, mediante el cual se llevan la histórica riqueza de nuestros suelos, que están en la raíz del modelo productivo y que es uno de los causantes del hambre actual.

Esa ambigüedad estuvo avalada por la presencia en el acto de Antonio Aracre, presidente de la agroquímica transnacional Syngenta, al lado de Felipe Solá, quien aparece como el posible futuro canciller. Solá –como ministro del expresidente Carlos Menem- abrió las puertas para la llegada al país del modelo sojero con sus semillas transgénicas y el respectivo paquete tecnológico.

Syngenta, junto con Bayer/Monsanto se disputan y asocian para el control de estas tecnologías que son la base de la destrucción de la “agricultura de agricultores” y son responsables del daño producido por el arraigo de un modelo productivo concentrador y antinacional. También son responsables por la generalización de enfermedades producidas como consecuencia de las masivas fumigaciones con glifosato.

 

Tomado de Kaos en la Red/ Foto de portada: Mario Quinteros / Diario Clarín.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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