Víctima del terrorismo de Estado

José Luis Méndez Méndez. Especial para Resumen Latinoamericano

“Te quedan 2 meses y 5 días” Omega-7

Esta fue la sentencia de muerte, que adelantó la organización terrorista Omega-7, contra el emigrado cubano Eulalio José Negrín Santos, quien fue ultimado al cumplirse ese plazo el 25 de noviembre de 1979, cuando en compañía de su hijo Ricardo de doce años, se dirigían a la iglesia, hace cuarenta años.

El 1 de septiembre de 1977, se restablecían las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, sería a nivel de secciones de intereses en ambas capitales. La reacción de los terroristas de origen cubano opuestos a cualquier proceso de distensión fue inmediata y letal. En paralelo se producía un acercamiento entre sectores de la emigración cubana y la Nación, encaminado a propiciar  la reunificación familiar; los viajes a la Isla; obtener el indulto de presos por delitos contrarrevolucionarios y normalizar el nexo entre cubanos. También las amenazas  y actos criminales de los extremistas, radicados en Estados Unidos,  contra quienes habían tomado la iniciativa fue violenta.

En el marco de la distensión durante la administración de James E. Carter, comenzaron los contactos informales con figuras de la emigración cubana vinculadas al partido demócrata, los iníciales fueron en la capital istmeña, el primer encuentro fue el 22 de agosto de 1977 en el restaurante Club Panamá. Desde ese momento se  patentizó la voluntad política del Gobierno cubano de conversar con representativos de su emigración.

Procedentes de diversas ciudades de los Estados Unidos y Puerto Rico, el 22 de diciembre de 1977 llegaron a Cuba 55 jóvenes emigrados invitados  por el gobierno cubano. Allí se decidió constituir la Brigada Antonio Maceo (BAM), el primer grupo estuvo en la Isla 20 días y realizaron actividades laborales, se entrevistaron con dirigentes cubanos. Regresaron el 13 de enero de 1978 después de tener un encuentro con el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, quien terminó con la frase “la Patria ha crecido”.

De estos acercamientos las autoridades cubanas tomaron la decisión de  convocar a un “diálogo” con figuras representativas de la emigración cubana el 6 septiembre de 1978. La idea se dio a conocer durante una conferencia de prensa del líder cubano con periodistas que cubrían las actividades de la emigración. La mayoría de los periodistas eran de origen cubano, quienes trabajaban en los Estados Unidos y en otros países.

Se convocó al encuentro y el único requisito para asistir era: “no estar vinculados a la dirección de las facciones contrarrevolucionarias”. Tras los preparativos el 20 y 21 de noviembre de 1978 se produjo las primeras sesiones, asistieron 75 emigrados, lo que derivó después, en un grupo gestor y continuador de los resultados del encuentro, el llamado Comité de los 75.

Una segunda sesión de las conversaciones se convocó para el 8 de diciembre del mismo año. La asistencia se amplió a 140 invitados de varios países. Representaban a diversas corrientes políticas dentro de la emigración que se habían apartado de la contrarrevolución tradicional y abogaban por un entendimiento conveniente a ambas partes.

Como resultado de los encuentros fueron indultados y liberados 3,400 presos contrarrevolucionarios que cumplían sanciones en Cuba, que deseaban emigrar acompañados de familiares. El Comité de los 75, comenzó los contactos con las autoridades de Estados Unidos para que se recibieran a los ex presos y sus familias, para ello se creó la llamada Operación Reunificación Familiar dirigida por el emigrado Albor Ruiz. Por esa vía salieron 12 000 personas.

Otro resultado de las conversaciones fueron fue los viajes de emigrados radicados en Estados Unidos a Cuba, que no se realizaban desde hacía dos décadas atrás. El 21 de diciembre un grupo de 80 personas viajaron de Puerto Rico a Cuba, auspiciado por la agencia turística Viajes Varadero.

El 4 de enero de 1979 salió el segundo grupo de 80 personas. Ese día una potente bomba estalló en la oficina de la mencionada agencia. Los terroristas ejecutores del acto, llegaron de Miami y se conectaron con extremistas de la Brigada 2506 en San Juan, Puerto Rico, para recibir apoyo. El 28 de abril de 1979, fue asesinado por los terroristas en Puerto Rico, el joven emigrado Carlos Muñiz Varela, activo participante en el diálogo.

En varias ciudades de Estados Unidos, los extremistas intimidaron, agredieron, amenazaron y asesinaron a varios emigrados participantes en las conversaciones, en total oposición a lo que ellos calificaron de traición a sus objetivos de destruir a la Revolución cubana. Se declararon enemigos del “dialogo” y la coexistencia”, de cualquier intercambio entre los emigrados y las autoridades cubanas.

El emigrado Negrín Santos, había llegado a Estados Unidos en 1962, se había instalado en Union City, uno de los enclaves de los cubanos en el estado de Nueva Jersey, integrado a la comunidad y ganado el prestigio de muchos de sus coterráneos, quienes lo bautizaron como “el guajiro Negrín”. Este aspiró a cargos políticos en Nueva Jersey y se destacó en el proceso de acercamiento, fue uno de los integrantes del mencionado Comité de los 75.

De inmediato comenzó a ser hostigado por los grupos extremistas, recibió llamadas amenazadoras para intimidarlo. El 25 de marzo de 1979, le colocaron una bomba en el Centro Comunitario que dirigía, después le enviaron una tarjeta perversa firmada por Omega-7 y finalmente tres miembros de esa banda criminal lo asesinaron al salir de su casa.

Esta pandilla de asesinos profesionales se constituyó el 11 de septiembre de 1974, inspirada en el golpe militar en Chile, que llevó al fascismo a ese país, el mismo que ahora se ejerce en democracia allí, para someter a un pueblo asfixiado por el neoliberalismo. Fue considerada entre 1977 y 1983. por el Departamento de Estado de Estados Unidos, como la más letal entre, los ocho principales grupos considerados terroristas en su territorio.

Años después durante el juicio contra Eduardo Arocena, el jefe de estos delincuentes reconoció, que había ordenado su asesinato, para ejecutarlo designó al  terrorista Pedro Remón, quien era el principal de la cuadrilla en Nueva Jersey y había hostigado a Negrín con llamadas previas, asistido, además, por Roberto Infante y Andrés García. Quien disparó fue Remón, armado con una pistola ametralladora tipo MAC-10, que sería la misma que después asesinaría al diplomático cubano Félix García Rodríguez, acreditado ante la ONU. El homicida protegía su identidad por medio de su inseparable máscara negra, empleada en otros actos de terror.

El 9 de septiembre de 1985, el verdugo fue instruido de cargo por un tribunal federal estadounidense acusado por su participación en la muerte de Negrin y en otros actos terroristas. Como resultado de un acuerdo con la Fiscalía, fue condenado a varios años de prisión, que no cumplió en su totalidad, al ser liberado  en 1986, por supuestas razones de salud. Sus crímenes quedaron impunes.

En noviembre de 2000, fue detenido en Panamá, cuando junto a otros terroristas de origen cubano se habían conjurado para asesinar al Presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, en ese país. El 24 de agosto todos los criminales fueron indultados por la dadivada presidenta de ese país antes de concluir su mandato.

El deseo de Negrín de regresar a Cuba, se cumplió, fue inhumano en su pueblo natal y en la despedida de duelo se escuchó: “A la Patria, una vez marchado de ella, solo se vuelve con la honra del deber cumplido”, Negrín había pasado a la inmortalidad de las víctimas del terrorismo de Estado.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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