Bolivia: Verdades ocultas, mentiras verdaderas

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José Luis Méndez Méndez

Especial para Resumen Latinoamericano

“Porque no hay nada oculto, que no haya de ser manifestado, ni escondido, que no haya de salir a la luz”.

Marcos 4.22

Mientras la situación de los asilados en la embajada de México en La Paz, se agrava y tensa, como consecuencia del tiempo transcurrido, más el acoso de las autoridades de facto, que se obstinan en la represalia política y los mantienen como rehenes de un manejo erróneo, que los coloca ante la opinión pública internacional como vulgares golpistas más preocupados por saciar la sed de venganza acumulada durante años, sin una visión urgente de lograr legitimar el golpe fascista y llevar al país a una aparente calma y “normalidad”, que les permita transitar hasta las próximas elecciones, que están seguros “ganarán”, sin otra alternativa.

Como ahora se conoce las verdades ocultas afloran y las mentiras empleadas en las primeras semanas se convierten en verdaderas. Nadie cuestiona la mano no tan oculta de la embajada estadounidense en la conjura y desarrollo del golpe, sus funcionarios seguían en tiempo real en las calles lo que acontecía y rectificaban cualquier imprevisto de último momento.

Desde antes de las elecciones del 20 de octubre los principales funcionarios del gobierno de Evo Morales, recibían amenazas telefónicas de personas anónimas y mensajes por  redes sociales que por medio del terror mediático anunciaban que sus familias serian objeto de atentados, su seguridad e integridad personal estarían comprometidas si no se sumaban a los cambios que se producirían en el país. Muchos de sus hijos fueron privados de asistir a las escuelas por temor a ser secuestrados o agredidos, se generó incertidumbre  y tuvieron que ser protegidos. La inminencia del golpe era una realidad.

El segundo paso del terror empleado como preámbulo del zarpazo fascista, llegó de inmediato, concluidas las elecciones cuando se publicaron en las redes sociales la dirección precisa de los allegados a Morales Ayma, sus colaboradores más cercanos, ministros, funcionarios públicos de comprobada lealtad, seguidores políticos. De todos ellos se publicaron direcciones de sus domicilios y teléfonos con el objetivo de incentivar a grupos de choque reclutados como fuerzas paramilitares, para asediar y atentar contra familiares, a la vez que aparecieron en la vía pública, afiches con esta información e estimulando a la desobediencia civil e incitando a la toma de acciones abiertamente violentas contra los denunciados.

Irrumpieron en las calles como hordas deliberadamente organizadas, que cercaron los domicilios, irrumpieron en varios de ellos para saquearlos y después quemarlos, con el empleo de la violencia contra las personas que se encontraban en su interior.

Al consumarse el golpe el 10 de noviembre, los planes previstos por los golpistas se pusieron en marcha, las vidas de los miembros del legítimo gobierno ratificado en las urnas y sus familiares fueron objeto de un conjunto de acciones que pusieron en riesgo sus vidas y la de sus familias. Una verdadera cacería humana se desató por parte de miembros conjurados de los  servicios de inteligencia de la policía y fuerzas armadas contra los seleccionados para ser reprimidos de inmediato, dando muestra de una fina elaboración anticipada del castigo.

Con saña eran buscados en distintos lugares de la ciudad, acorralados como fieras, tuvieron que buscar refugio seguro para salvar la vida de ellos y sus familiares. Algunos ingresaron de manera permanente o temporal en sedes diplomáticas en busca de amparo. El 15 de noviembre el gobierno de México, con su proverbial solidaridad otorgó asilo a un grupo de refugiados que lograron escapar de la razia golpista. De inmediato, como es práctica en estos casos, se solicitó por parte del país asilante los necesarios salvoconductos, que han sido denegados por los usurpadores con distintos pretextos de matiz político. El 13 de noviembre una vez posesionado el equipo golpista del nuevo gobierno el ministro de Gobierno y otras autoridades públicamente manifestaron que ordenaban a la policía boliviana a buscar a algunos de los proscritos para “cazarlos” por aire y tierra explicitando así la persecución política que el gobierno había desatado para exterminarlos.

Con particular impiedad y de manera deliberada se fabricaron varios procesos de investigación posteriores a la solicitud de los salvoconductos y concesión de asilo, contra algunos de los refugiados en la sede diplomática mexicana en la capital boliviana, con el mal disimulado interés de obstaculizar la salida del país de los acusados de diversos ilícitos. Los más apremiados son Juan Ramón Quintana, Wilma Alanoca Mamani, Víctor Hugo Vásquez y Nicolás Laguna.

Estos y otros cinco protegidos, en condiciones precarias y de hacinamiento  en la residencia de la embajada de México, son continuamente acosados por  la policía boliviana, cuya presencia se ha multiplicado en cantidad de patrullas y efectivos policiales, que pretenden intimidarlos tanto a ellos como a quienes los visitan en su cautiverio. La sede diplomática es asediada de manera persistente mediante vuelos de helicópteros y vigilantes drones. También se ejerce férreo control de los visitantes en puestos centinelas de la policía, que exigen la presentación de documentos de identificación a toda persona que concurre a la residencia, todo lo cual coapta el derecho a la asistencia ante el temor de ser interrogados y/o detenidos.

Los defraudadores en franca violación de las normas más elementales del Derecho Internacional, retrasan innecesariamente una solución que en apariencias los mostrarían como civilizados interesados en retornar a la “normalidad” y salir de la grave crisis en que han hundido al país. Las verdades siguen saliendo a la luz, mientras las mentiras del régimen cada vez son más verdaderas.

23 de Diciembre de 2019

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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