Cuba: Homenaje a quienes viven en la historia brillando para siempre

Por Yeniska Martínez Díaz.

El internacionalismo se expresa como una condición que presupone la expresión más alta de altruismo de la especie humana. Muestras carnales de este valor fueron expresión sin par en la epopeya realizada por miles de cubanos en África y particularmente en Angola. A treinta años de la Operación tributo, se reverencia a aquellos a los que un día se refirió Nelson Mandela: a hombres que viven en la historia brillando para siempre, y para quienes el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, exhortó a que la historia no olvidara jamás.

Eran los años mil cuatrocientos cuando llegó a tierras africanas circundantes a la actual Angola, la flota conquistadora portuguesa, la que encalló por más de cinco siglos e hizo germinar toda una historia preñada de intenciones para desmineralizar a esos pueblos con la colonización.

Fue un largo período entre sumisión y rebelión, hasta que en la década iniciada en 1960 surgieron varias organizaciones que contribuyeron a desintegrar el imperio colonial: el Frente Nacional para la liberación de Angola (FNLA), la Unión Nacional para la independencia total de Angola (UNITA), y el Movimiento Popular para la liberación de Angola (MPLA), de carácter marxista. Estas, luego de grandes disputas accedieron a negociar la independencia para el 11 de noviembre de 1975. Parecía que se fusionarían las diferentes fuerzas armadas de liberación en un solo ejército, pero, por el contrario, reiniciaron enfrentamientos militares generalizando la lucha en todo el país, el 9 de julio de ese mismo año.

Fueron varias las naciones que intervinieron en esta historia. Zaire, goloseaba adjudicarse el rico enclave de Cabinda; Sudáfrica, que desde 1948 practicaba una política de fuerte segregación racial: el apartheid, ya se había extendido a Namibia; ocupándola ilegalmente, y no le convenía una Angola libre. Por su parte, el imperialismo norteamericano no podía quedar al margen.

El entonces Secretario de Estado, Henry Kissinger, obtuvo 24 millones para ofrecer como contribución al FNLA y a la UNITA. También el presidente Gerard Ford, aprobó un presupuesto de 32 millones de dólares para respaldar a ambas organizaciones y en julio de 1975, Pretoria y Washington contribuyeron a la realización de operaciones encubiertas en Angola, mediante el suministro de armas y el envío de instructores militares sudafricanos. Junto a Francia, expeditaron el enfrentamiento al MPLA.

Por otro lado, desde los primeros años de la Revolución cubana, hijos valiosos de la isla estaban llevando el internacionalismo a la hermana Argelia, Guinea Bissau y los dos Congo (Brazzaville y Leopoldville). En diciembre del año 1964, el Che había recorrido el continente, a donde regresó con poco más de cien hombres dispuestos a entrenar y pelear junto a los Lumumbistas en el Congo Leopoldville, hoy República Democrática del Congo. Anteriormente, en Brazzaville (excolonia francesa) se había entrevistado con la dirección del MPLA. Allí surgió entonces el compromiso de ayudar al movimiento guerrillero contra el colonialismo portugués.

También a Jorge Risquet Valdés le fue encomendado por el Comandante Fidel Castro, una segunda columna que cruzarían el Atlántico hasta Brazzaville, con vista a apoyar al Che, defender al gobierno de Alphonse Massemba Débat, las Unidades de milicias populares; participar con un grupo de asesores combatientes en el Segundo frente guerrillero del MPLA en Cabinda, entrenar columnas de combatientes angolanos y equiparlos para adentrarse en el corazón de Angola.

Esa columna que adoptó el nombre de Batallón Patrice Lumumba, logró evitar un levantamiento militar contra el gobierno nacionalista. Es por esto, que se considera que a partir de 1965 se concretó la lucha independentista de Cuba en el Congo y Angola. Es la razón por la que Jorge Risquet Valdés hablaba de “un cuarto de siglo, más un año, más un mes, y un día” cuando se refería a la extensión de la gran epopeya de Cuba: desde el 24 de abril de 1965 hasta el 25 de mayo de 1991.

El Dr. Agostinho Neto en 1972 ya había procurado ayuda de Cuba.  Posteriormente se entrevistó con Alipio Zorrilla, Embajador de Cuba en Tanzania, a quien afianzó su solicitud. En consecuencia, en diciembre del año 1974 viajó a Angola una delegación cubana compuesta por los compañeros Carlos Cadelo, Alfonso Pérez Morales (Pina), Ramos Latour y Ataulfo; para efectuar contacto con el MPLA. Por la parte angolana, asistieron los Comandantes Sheito, Jefe del Estado Mayor, Henrique Teles Carreira (Iko) y Dino Petroff (Responsable del MPLA en Tanzania); quienes explicaron la situación política y militar en Angola y la necesidad del apoyo de la Isla.

El 3 de agosto de 1975 llegó al continente el Comandante Raúl Díaz Argüelles bajo el seudónimo de Domingo da Silva, conjuntamente con el Comandante Víctor Schueg Colás y el Mayor Agustín Quintana Riverón. A partir de la situación existente en suelo angolano, el mando de las FAR elaboró un plan de ayuda militar, la cual fue denominada: Operación Carlota, quedando establecida la Misión Militar (MMCA) con la tarea inicial de organizar cuatro centros de entrenamiento para preparar efectivos de las Fuerzas Armadas para la liberación de Angola (FAPLA).

A mediados de septiembre de ese año 1975, llegaron instructores cubanos al país africano, los cuales se establecieron en Cabinda, Salazar, Saurimo y Benguela. Desde muy temprano, entre el 2 y 3 de noviembre, instructores militares cubanos y alumnos de este último Centro de Instrucción, hicieron frente a una columna blindada sudafricana, donde decenas de reclutas angolanos y ocho instructores cubanos murieron, otros siete quedaron heridos. La historia recoge este hecho como la primera vez que la mezcla de sangre cubana y angolana esbozaban páginas gloriosas del internacionalismo en aquellas tierras.

Por decisión del gobierno cubano llegó su contingente a Luanda el 9 de noviembre de 1975, no obstante entre el día 5 y el 10 de ese mismo mes, las  fuerzas angolano-cubanas habían derrotado al FNLA en Quifangondo. Tras intensas jornadas de enfrentamiento, se estremeció el aire con la proclamación de la independencia, que ponía punto final a cuatrocientos noventa y dos años de cruento colonialismo.

Sin embargo, durante los días 12 y 13 de noviembre, una columna sudafricana avanzaba desde Lobito hacia la capital, la cual fragmentó la defensa cubano-angolana en Sumbe. Por suerte, ese último día se logró frenar el avance sudafricano al volar los puentes sobre el río Queve y para el 15 de noviembre, las fuerzas cubanas sumaban ya dos mil hombres. A finales de mes, las embestidas se hacían cada vez más estériles, hasta impedir el propósito racista de escamotear la añorada independencia. Fueron expulsados los soldados a sueldo de Sudáfrica el 27 de marzo de 1976 y quedó sepultado en esta fecha, el mito sobre la supremacía sudafricana mientras Angola brillaba aséptica de invasores.

Varios historiadores hablan de la valentía demostrada de Quifangondo a Cuito Cuanavale, y sí, hubo derroche de coraje en esa larga trayectoria, por lo que hay que reverenciar a los que apreciaron como pesadilla eterna escenarios de holocausto, matanza de niños, mujeres y ancianos; a los que quedaron marcados por ser testigos hasta la muerte de la gran barbarie humana en escenario de combates desiguales, a los que aún le crepita en sus cabezas el eco de los proyectiles, a los que les tocó evacuar a heridos con la esperanza de volverlos a ver mientras la muerte les lamía las heridas, así como a los que fueron hacia la mata a posicionarse en defensa de otro posible ataque llenos de rabia y con sed de venganza, a los que volvieron por otra vez a luchar en suelo angolano y a los que vivieron el enterramiento de los hermanos caídos.

Cada 7 de diciembre tras la convocatoria individual de honrar, se revive el tributo junto a los que todavía pueden trasladarse hacia al panteón de los mártires, donde reposan cuerpos no popularizados, pero inolvidables.

 Se rinden homenaje con flores en las manos y en el corazón, a los más legítimos valores de valentía e internacionalismo, convencidos por siempre, que hasta el silencio los nombrará.

Hoy se cumplen 30 años del regreso al territorio nacional de los restos mortales de los 2.289 hijos de la patria noble y solidaria que cumplían misiones militares, y de 204 compatriotas que se desempeñaban en tareas civiles. Sin más razon.es que mantener viva esta parte de la historia y la grandeza que guarda la práctica de honrar, cual si Maceos, o Panchito Gómez Toro, serán evocados en este aniversario por quienes se reencuentran en un mismo sentimiento, para rendir tributo.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portad: Víctor Alejandro Aguilera.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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