La «transparencia» de Guaidó

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De «explosivas» califica la prensa occidental las declaraciones de Humberto Calderón Berti, otro de los personajes de ficción vinculados al impostor Juan Guaidó, a quien un día se le ocurrió –o le sugirieron desde Washington o Miami– autoproclamarse «presidente interino» de Venezuela.

Berti formó parte del fracasado show mediático con ribetes intervencionistas creado bajo un guion del Departamento de Estado estadounidense el 23 de febrero pasado, cuando se intentó pasar una supuesta «ayuda humanitaria» a través de la frontera colombo-venezolana, en la región de Cúcuta, donde, entre los payasos presentes se encontraban altos cargos del gobierno estadounidense.

Guaidó, aupado y financiado por sus «fabricantes», nombró a Calderón Berti como su «embajador» en Colombia. Debía ser un hombre de su verdadera confianza por la importancia que tiene para el opositor venezolano la vecina nación.

Recordemos que Guaidó cruzó la frontera bajo la protección de enviados del presidente Iván Duque, que se valió del grupo narco-terrorista «Los rastrojos», personajes con los que se tomó fotos, como para que no quede la mejor duda de que se estaba cocinando en su propia salsa.

Ahora resulta que Guaidó comunicó a su «embajador» en Colombia que quedaba cesante en su trabajo. Fue suficiente el despido para que Calderón Berti acusara a «personas del entorno» del líder opositor de irregularidades en el manejo de los fondos destinados a la operación fallida para el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela.

Y como las mentiras siempre tienen piernas cortas, aseguró que allegados a Guaidó manejaron fondos de cuya procedencia y destino nunca supo, y que personal de la «embajada» detectó casos de «doble facturación».
«Había un mal manejo de las cosas y había que prestarle atención», enfatizó el ahora transformado de «embajador» en «acusador».

Y no faltaba más: «Las autoridades colombianas me dieron la alerta y me mostraron documentos donde se hablaba de prostitutas y licor», afirmó.

Preguntado sobre su relación con Guaidó, Calderón contestó que «hace meses que no existe».

El llamado «entorno del lidercillo opositor» resulta tan impúdico que, tras la denuncia de Calderón Berti, se limitó a repetir en un comunicado que «el gobierno interino reitera su compromiso con la libertad de Venezuela, la alianza con nuestra hermana República de Colombia y la transparencia de nuestra gestión».

Lo más interesante de lo dicho es lo último: «…transparencia de nuestra gestión». ¿Alguien lo pondría en duda luego de estas denuncias al falaz Juan Guaidó?

Ahora, a buscar un nuevo «embajador» –digo– impostor, porque la plaza vacante es en un país muy importante y ante un gobierno aliado, comprometido con los planes desestabilizadores orientados y financiados desde Estados Unidos.

Tomado de Granma

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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