Rafael Bautista : «Lo que han hecho con nuestro golpe es hacer abortar nuestro Ajaiu»; o espiritualidad

Por María Torrellas (*).

Entrevista a Rafael Bautista, poeta, escritor, filósofo boliviano, director del Instituto de Descolonización de la Bolivia Plurinacional.

 

– El golpe de Estado en Bolivia, esa dictadura terrible que se puede catalogar como colonial, racista, con unos componentes que tienen que ver además con ese odio a las personas indígenas y la construcción del Estado como Plurinacional. ¿Qué causas pueden haber conducido a este golpe?

-En primer lugar, habría que aclarar dos componentes esenciales que hay que saber jerarquizar. La densidad histórica que representa el golpe, que es algo que no se menciona en torno al carácter colonial de aquello. Pero también hay que poner en la tematización el carácter del proyecto de reposición hegemónica de la decadencia del golpe. Son dos componentes que nos ayudan a entender la magnitud del evento que hemos sufrido en Bolivia.
Estoy partiendo de la hipótesis de que este es el inicio de un golpe a Sudamérica, es un golpe continental porque ahora la hegemonía del dólar está en decadencia, la hegemonía imperial.

Para reponer esa hegemonía, sobre todo cuando China está construyendo toda una infraestructura de comunicación comercial y económica, que la ha llamado “one belt, one road”, el proyecto de la extensión de la ruta de la seda, Sudamérica iba a ser el último bloque continental que podía redirigir toda la economía sudamericana al Pacífico, que es donde se está yendo toda la economía del siglo XXI.

Entonces, parte de los BRICS son Brasil y China, y Bolivia se iba a constituir en corredor estratégico para la comunicación entre estos dos gigantes de la economía mundial. Eso no le conviene para nada a la geoeconomía del dólar porque pierde sus privilegios económicos financieros y la moneda empieza a implosionar, porque básicamente esto significaría que toda nuestra economía ya no se dirige al Atlántico como centro geopolítico mundial, sino al Pacífico.

-¿El interés en el litio, tiene que ver con esto?

-Sí, porque los imperios siempre han pensado de modo estratégico y a largo plazo. Todos saben que la hegemonía del combustible fósil, que ha dominado todo el siglo XX está ya en decadencia vertical, eso de aquí a unos 20 o 30 años va a acabar. Entonces, tiene que haber una transición energética porque ningún imperio, ninguna potencia, se mueve si no tiene base energética que impulse su economía, necesariamente las economías de las potencias van a tener que migrar a una base energética. Una vez que el gas y el petróleo ya cedan el lugar hacia una nueva base energética, los gringos ya lo han pensado bien porque ya no tienen la legitimidad que había logrado la burbuja financiera del gas de esquisto, entonces tienen que tapar eso y tienen que ver cómo van a transitar a un nuevo paradigma energético.

Entonces, el litio entra en juego. Argentina, Chile y Bolivia constituyen el triángulo de más de un 78% de recursos de litio en el mundo. 

Eso es fundamental para reponer la hegemonía de la geoeconomía del dólar. Si Estados Unidos, en cuanto imperio, no cuenta con las reservas energéticas sus posibilidades de reposición hegemónica se vienen abajo. Necesita contar con ese tipo de base energética que le permita transitar a un nuevo tipo de economía, ahí se explica muy bien el interés de empezar una confrontación, porque no es solamente un golpe de Estado. El proyecto, que ya lo hemos visto un buen tiempo atrás, es balcanizar Sudamérica.

-Eso está explicado para Bolivia, pero entonces ¿por qué se persigue a muerte a Venezuela, si lo que tiene es petróleo que sería ya algo que va a ir en desuso?¿por qué tu expresión es un golpe a toda Sudamérica?

-Porque básicamente el Departamento de Estado hace rato vinieron ya promoviendo una suerte de recambio en la función imperial en el mundo, nosotros estamos llamándolo la etapa postimperial, que es más peligrosa que el imperio clásico. Se llama la doctrina Core and the Gap, la doctrina de partir el mundo en dos, el mundo del orden, donde se va a poder hacer negocios, y el mundo del caos.

Los países que cuentan con recursos estratégicos que no tienen posibilidades de constituir Estados sólidos van a ser reducidos al mundo del caos, y ahí el imperio, en esta etapa postimperial, va a apuntar a ser el gendarme y administrador de un mundo dividido entre el orden y el caos. Entonces, en el mundo del orden solo las potencias van a poder negociar o hacer negocios y el mundo del caos van a ser Estados fallidos que no tengan ninguna posibilidad de administración de sus propios recursos. Como van a ser países balcanizados la guerra para ellos supondría el uso intensivo de esos recursos, pero ya no de modo nacional, sino de una extracción inmisericorde hacia el mundo del orden.

Esto es a lo que apunta Estados Unidos con promover golpes en Venezuela y Bolivia. Venezuela no solamente es el acuífero guaraní, la franja del Orinoco contiene las mayores reservas de petróleo mundial y tienen tierras raras (o coltán) que son los implementos que se utilizan para la alta tecnología. El acuífero guaraní, que ya está en manos de consorcios norteamericanos y el acuífero del Amazonas juntos constituyen básicamente la reserva más grande de agua dulce del planeta, sumado a eso el litio y el petróleo. Entonces, uno ya tiene el panorama del interés excesivo en balcanizar Sudamérica para que nuestros Estados no tengan ninguna posibilidad de aprovechamiento de sus propios recursos.

Lo que está pasando en Chile, ingobernable, Colombia, ya lo estamos viendo, en Ecuador, Haití …

-Eso sería una Siria extendida en el arco sudamericano. Como en Medio Oriente.

Nos has hecho una explicación geopolítica general. Volvemos a Bolivia, un gobierno que ha tenido tantos logros, son tantos que a veces cuando los redactamos no caben de como venía Bolivia y de como estaba la población indígena originaria boliviana y como está ahora. ¿Cómo es posible que se haya podido barrer de un plumazo, de esta forma tan rápida, este gran gobierno, esta gran construcción? Es el único país de América Latina que consiguió que fuera plurinacional.

-Esa es la densidad del evento. Tiene que ver con un proceso de sedimentación de una oposición, que también tenemos que decirlo, las derechas latinoamericanas nunca fueron tan inteligentes como para realizar este tipo de acciones tan planificadas, ni en Venezuela, ni en Brasil, ni en Argentina, ni en Bolivia, no tienen esa lucidez para realizar este tipo de acciones. Esto está premeditadamente hecho desde Washington, y hay una serie de eventos que nos muestran como esto ha sido muy bien planificado y no de un año atrás, sino desde el ingreso de Evo Morales a la presidencia han venido, de una u otra forma, horadando la legitimidad del gobierno para generar, lo que se llama en términos del concepto de guerra de quinta generación, una revolución de colores.

Lo que hemos vivido es una revolución de colores porque básicamente han conseguido una suerte de transferencia de legitimidad que ha empoderado a la derecha, y la derecha empoderada ha logrado un estado de climax en el cual ya era insostenible la preservación del orden constituyente.

– Ahí, es cuando se meten los medios de comunicación, la Policía, militares, y producen lo que se llamaría un golpe suave, un golpe sin necesariamente pasar el poder a un militar, pero fue un militar el que le pone la banda presidencial a la actual autoproclamada.

Todo esto tiene que ver con que también el imperio aprende. Eso la izquierda también tiene que, de una vez, darse cuenta de que no puede enfrentarse a un poder que cree que es el poder clásico. El poder también ha aprendido mucho y a como resignificar incluso las revoluciones populares en insurgencias señoralistas, elitarias, burguesas, y eso la izquierda no ha aprendido en todo este proceso.

Lo que ha pasado con nuestros procesos, no solamente en Bolivia, sino en Brasil, por ejemplo, vemos que se nota eso. Muy bien lo dice uno de los pensadores heterodoxos marxistas, que nunca lo tomaron mucho en cuenta la izquierda del siglo XX, como Walter Benjamin, que la gente no lucha sólo por condiciones económicas mejoradas porque el ser humano es un ser utópico, el ser humano se mueve por sueños, esperanzas y utopías. Es decir, la promoción de gente que sale de la pobreza no puede ser simplemente un ascenso social, ese pueblo en tanto que pueblo tiene que personificar y encarnar una nueva forma de vida que le muestre un mundo nuevo.

-Y unos valores también.

-Porque el capitalismo naturaliza su sistema valórico en los individuos como la naturalización de las relaciones de dominación. Por eso, lo pobres que ascienden socialmente, sin revolución cultural de por medio, van adquiriendo por el consumo capitalista este sistema de creencias del capitalismo y los va aburguesando. Entonces, la gente que asciende socialmente empieza a tener pretensiones de rico, y para ser rico en este mundo tienen que constituir nuevos pobres, tienen que naturalizar la explotación, de tal modo de que esta promoción lo único que genera es la vuelta de la derecha a nuestros países. Es lo que pasó en Argentina, Brasil y está pasando en Bolivia, por eso hablamos de transferencia de legitimidad.

En Bolivia, nuestro gobierno, que también tenía muchos de lo que llamamos socialistas del siglo XX alrededor de la presencia indígena del presidente Evo, nunca pusieron en cuestión el proyecto desarrollista de la economía del crecimiento del capitalismo. Por eso, decimos que una cosa es ser antiimperialista, pero no necesariamente el antiimperialismo es anticapitalista.

¿El gobierno de Evo tenía una economía capitalista?

-Mucho de los economistas señalan eso, que el éxito que tiene nuestra economía es básicamente cumplir con las tareas sociales que el capitalismo abandona, pero sin necesariamente transitar hacia un socialismo decantado. En las mismas reglas del capitalismo los gobiernos de izquierdas han apuntado a la restauración del Estado de Bienestar, pero eso en los tiempos actuales toca un límite que ya no lo puede permitir la ambición del poder financiero.

¿Quieres decir que los gobiernos progresistas no hacen el suficiente cambio económico, que sería a una economía que hay que inventarla porque no existe, el único que aguanta es Cuba con una economía socialista?

-Si. Esto muestra un poco los límites que también un gobierno como el nuestro o como el venezolano tiene necesariamente que jugar de modo estratégico porque el margen de maniobra de nuestros Estados, que tienen una tradición de injerencia sistemática, es mínimo. Entonces, uno tiene que ser muy estratégico en la medida en qué tipos de movimientos puede hacer, no solamente generando posibilidades de crecimiento económico, sino apuntando a un viraje que me permita salirme de las reglas de juego capitalistas y promover un nuevo tipo de economía.

¿En Bolivia existe por ejemplo las economías de las comunidades, cooperativas u otro tipo?

-Sì, pero el problema es el siguiente, y esto lo demuestra muy bien Marx, que la economía capitalista para naturalizarse como única economía viable necesita de un sistema legal, de un derecho que lo promueva y que lo desarrolle. Es decir, el capitalismo se legitima, no en cuento economía, sino en cuanto a un derecho que haga posible y factible a la economía capitalista. Ese derecho es el derecho liberal.

Entonces, si soy anticapitalista, pero no critico, no pongo en su lugar al derecho liberal, estoy reponiendo el capitalismo. Porque, por más que haya experiencias de economía comunitaria y cooperativista solidaria, si no hay un amparo legal que proteja esta economía, que ya no se basa en el presupuesto básico de la propiedad privada, sino de la propiedad comunitaria, entonces esta economía comunitaria, solidaria, va a fracasar en la competencia contra el gran capital.

Como hizo Chávez con las Comunas. En realidad, él dijo que eso es el socialismo, crear Comunas.

-Sí. Si yo no tengo un derecho que proteja a la nueva economía, esa nueva economía va a fracasar, porque en el ámbito de la competencia el capitalismo tiene todo un marco legal, que no solamente lo justifica, lo ampara y lo desarrolla. Entonces, si no cambio las reglas legales, por más que promueva el socialismo discursivamente, el socialismo fracasa.

-¿Cuando ustedes han trabajado en el Instituto de Descolonización, han trabajado también el tema de la batalla cultural?

-Estamos trabajando de todos lados porque la descolonización no es una teoría, es toda una perspectiva que te permite tematizar cómo se han naturalizado las relaciones de dominación que ya son invisibles, no son perceptibles. O sea, uno da por hecho, por ejemplo, la desigualdad humana como algo natural, y aunque uno se llame socialista va a promover la desigualdad humana porque la sociedad por constitución, hasta Hegel lo dice, es productora de desigualdades.

Si yo afirmo la sociedad moderna, con su marco legal, aunque me llame socialista, igual voy a promover la desigualdad como el presupuesto básico de la economía del crecimiento, que es el capitalismo.
Por eso, matan a Chávez. Este la tenía bien clara, porque no solamente hay que tener visión geopolítica, sino que sabía leer la historia no como algo pasado, sino como algo presente. Y una revolución, si quiere llamarse revolución de modo tácito, no es una revolución del presente, tiene que ser revolución de todos los tiempos, porque en una revolución como un acto hasta místico, es la revolución de toda la historia, porque hasta los muertos vienen a ser protagonistas del acto de liberación porque es en el hecho revolucionario donde el tiempo y todos los tiempos se encuentran consigo mismos, por eso se llama saldar cuentas con la historia. Si uno no tiene esa visión está perdido.

Por eso, los políticos de hoy en día, con una visión empirista, positivista, etc, creen que la coyuntura es algo del presente nada más, y por eso pactan y negocian con actores circunstanciales. Pero, una revolución tiene que ver con toda la historia, y si con alguien habría que pactar es con nuestros ancestros, con nuestros antepasados, con quienes están presentes, pero nosotros ya no tenemos ni conceptos, ni categorías, para visibilizar esa presencia que creemos que no existe.

-Las feministas comunitarias, de pueblos originarios, hablan de que son las ancestras las que justamente les trasmiten la sabiduría, la fuerza, la sanación en su feminismo, en su lucha.

-Esa es la cosmovisión indígena, que ahora es fundamental recuperar para entender por qué es necesario revolucionar la revolución, por qué es necesario revolucionar nuestro horizonte de expectativas. Porque si seguimos con el paradigma moderno, que nos ha cancelado hasta la conectividad con lo natural y lo espiritual, estamos perdidos. Y la política, hoy en día, desgraciadamente está sujeta a una perspectiva demasiado instrumental, y eso es lo que impide también lo que llaman el empoderamiento popular. Porque si ahora queremos hablar de poder en sentido revolucionario tendríamos que hablar de poder popular, pero ese poder popular no se lo asalta, se lo construye siempre desde abajo.

¿Crees que falló eso en Bolivia?

-En todos lados está fallando eso. Zavaleta Mercado decía que cuando la política pierde la cosa sagrada lo único que queda es el cálculo político. La cosa sagrada es por aquello por lo que luchamos, si eso se pierde como horizonte fundamental de nuestra lucha, lo único que queda es el cálculo, y ahí todo es instrumentalización.

-Toda la labor que realiza El Instituto de Descolonización me parece que es la clave de la lucha contra esa Modernidad, esas democracias burguesas formadas en Europa, incluso esa universidad que también tiene esa Modernidad. ¿Cómo se trabaja el pensamiento, esa cultura latinoamericana, en este caso indígena de Bolivia, en este Instituto?

-En realidad no hay un Instituto. En Bolivia había, porque ya no creo que lo haya con este nuevo régimen, un vice Ministerio de Descolonización, pero era apenas un apéndice del Ministerio de Cultura. La descolonización fue más retórica que práctica y efectiva. Porque si nuestro gobierno popular, que lo encabezó el compañero Evo, hubiese profundizado en esto, como él siempre decía, hubiese tenido que hacer del Ministerio de la Descolonización el más importante del gobierno.

Porque nuestros países se organizan normativamente bajo un régimen jurídico liberal y ese régimen es o encierra el misterio de la dominación que sufren nuestros países. Porque el derecho liberal ampara, protege y justifica la apropiación de lo que era común en privado. O sea, el derecho liberal parte de la protección, del amparo y de la justificación de la libertad humana determinada como propiedad.

Por eso, el derecho es un derecho para los ricos porque el que no tiene propiedad no es sujeto de derecho, el que no tiene propiedad es objeto de la autoridad. Pero, ese derecho liberal parte de la propiedad como determinación de la libertad humana, de ahí se deduce de que cuanta más propiedad tengo, más libre soy, así piensan los burgueses y los capitalistas. Entonces, el que no tiene propiedad no es libre y si no es libre, en última instancia, tampoco es ser humano por eso se convierte en objeto de la autoridad.

Este es el marco normativo que ha hecho posible que en nuestros países nuestros Estados nunca produzcan poder efectivo y real, soberanía, sino que siempre han sido Estados aparentes, donde el secreto de la colonialidad, de la categoría de colonialidad, que la maneja Anibal Quijano, nosotros lo hemos resignificado para mostrar por qué nuestros Estados son aparentes. No sólo porque existe una clasificación racializada al interior de nuestros Estados, que se traduce en un colonialismo interno, nuestros Estados son aparentes porque nunca ejercen soberanía real.

Porque esa soberanía la transfieren como renuncia de la soberanía nacional, porque quienes deciden las cosas efectivas en nuestros Estados no son nuestros Estados, quienes deciden nuestra suerte son poderes foráneos, los poderes facticos mundiales. Para que los poderes facticos mundiales se llenen en esa transferencia, se atribuyan de un poder real, los poderes periféricos tienen que transferirle, cederle, ese poder efectivo para que ellos se llenen de poder real y nosotros con poder aparente.

Esto se da no solamente a nivel político, hasta a nivel académico. A nivel académico los países centrales producen teoría, nosotros simplemente les brindamos y transferimos información empírica para que ellos piensen las teorías y nosotros solamente seamos obreros académicos.

-He leído algún artículo tuyo en que justamente hablas de que si eres un país oprimido no puedes liberarte con las categorías del que te oprime.

-Claro, porque la dominación es además una forma de pensar. Si tú piensas como piensa el dominador, entonces te ves desde los ojos del dominador y desde sus ojos te ves tú como subalterno, como siervo, como alguien que solamente tiene existencia como conciencia satelital alrededor de un centro que es la medida y el criterio hasta de horizontes y expectativas.

-¿Esa es la base del racismo en Bolivia?

-Presupone al racismo, porque toda clasificación social en el mundo moderno presupone una clasificación racial, y eso es lo que ha producido la Modernidad como su mito fundacional. El racismo no es la discriminación del distinto, es la devaluación absoluta de la humanidad del otro, y el primer otro que se encontró Europa fue el indio, y después fue el negro. Entonces, para que la subjetividad moderna se empodere, habiendo sido por las civilizaciones judía, árabe, indostánica, china, turca, persa, despreciada de los romanos y de los griegos, tenía que haber constituido a un otro en inferior. Porque solo hay dos formas de constitución de la subjetividad, con el otro o contra el otro o a costa de otro.

Para que esta subjetividad deprimida que sufrió en la Edad Media, lo que ellos mismos llaman como un obscurantismo, que tampoco es tan así porque ahora está demostrándose que no era tan negra como contaban, para que ese individuo de pronto aparezca como amo y señor del mundo, porque por ahí empieza la filosofía moderna con Descartes afirmando el ego cogito, y ese ego es el blanco macho europeo burgués, ni siquiera las mujeres se pueden considerar producto de conocimiento.

Entonces, ese es alguien identificable, pero desde Descartes se presume ser el ojo de Dios, por eso no piensa la espacialidad, la situcionalidad de su pensamiento, por eso piensa de modo universal abstracto pensando que puede hablar por todo el mundo. Entonces, es este individuo el que se hace Dios, el que mata a Dios y se pone a sí mismo como Dios.

Porque en la filosofía medieval el criterio de la verdad era Dios, pero desde que aparece la filosofía moderna, desde Descartes hasta Hegel, el criterio de verdad es ese ego, ese sujeto moderno empoderado burgués, que desde 1789 incluso hace la Declaración de Derechos del Hombre.

Pero, no es de cualquier hombre, ni de todos los hombres, es de ese individuo burgués empoderado, que incluso ya no cuelga solo a Luis XIV, sino que va colgar al primer líder obrero Francois Noel Babeuf, a la primera mujer feminista de esa época Olympe de Gouges y va a colgar a Toussaint-Louverture, el líder de la emancipación del primer país libre negro del nuevo mundo que fue Haití.

Si levamos eso a lo que pasó en Haití, en Bolivia hace un mes ¿cómo transferimos eso al racismo demoledor que hemos estado viendo?

-Esa es la densidad de lo que nos ha pasado, por eso a ustedes les ha conmovido lo que ha pasado con nosotros. Porque, dice Fiódor Dostoyevski en Crimen y Castigo, el criminal siempre vuelve al lugar del crimen. La Modernidad para reinventarse, rehacerse, reponerse, siempre tiene que volver a producir genocidios. Es la única forma que el capitalismo encuentra para seguir produciendo nuevos procesos de acumulación.
La Modernidad ahora está volviendo a su origen, que es lo que han hecho en América, que los indígenas prefieren llamar Abya Yala, es la extirpación de las idolatrías, que quiere decir sacar el alma del indio, privarle de alma, de espíritu, para que sea fácil explotarlo.

Lo primero que hace el capitalismo para explotarnos es privarnos de dignidad, si no tenemos dignidad nos podemos acercar a cualquier cosa, nos podemos proximizar, el capitalismo produce eso en nosotros. Entonces, por qué el capitalismo ahora recluta contingentes de evangélicos, para proseguir la extirpación de las idolatrías, porque el fundamentalismo católico ya no puede hacer eso porque se ha transmutado en una religiosidad popular. En cambio, el evangelismo es más fundamentalista que el catolicismo porque proviene de la Reforma Protestante, proviene de Lutero, Calvino, y eso es, hasta Max Weber lo admite, el espíritu que constituye la ética.

La ética protestante constituye el espíritu del capitalismo. Entonces, las Iglesias evangélicas lo que producen en los pobres es una derechización hasta fascista. No en vano las nuevas Iglesias evangélicas provienen de Estados Unidos. Porque el capitalismo no es solamente un régimen de explotación económica, es toda una espiritualidad, porque el burgués cree que como la riqueza es bendición, según el protestantismo cuanto más riqueza se tenga, más bendito se es, por eso a la acumulación de capital el burgués la ve como un acto litúrgico. Lo que sostiene al capitalismo es esa espiritualidad antiespititual.

Esos símbolos que hemos visto, como la quema de la wiphala, la Alcaldesa de Vinto arrastrada, que nos recuerdan todo el rato la conquista ¿son hechos fundantes de un capitalismo nuevo como el que estás hablando?

-Es más grave, porque lo que han hecho con nosotros es algo que lo he tratado de graficar con el descuartizamiento de Tupac Katari. En aymara tenemos una palabra que traduce lo que nosotros entendemos como espíritu, pero en sentido fuerte, le decimos Ajaiu, lo que han hecho con nuestro golpe es hacer abortar nuestro Ajaiu.

Lo que han hecho es grave, por eso es tan impactante lo que pasó en Bolivia, las imágenes de genocidio que han producido los policías y militares. Porque mientras, ahora sí hay que decirlo, las hordas que la derecha sacó jóvenes armados, incluso cumpliendo funciones paramilitares y parapoliciales, la Policía no les hizo nada, solamente los resistía y el argumento que utilizaron los policías y militares para volcarse al lado de los golpistas fue que no querían enfrentarse a su pueblo. Pero, cuando salieron a reprimir al verdadero pueblo, al que salió después de la autoproclamada, no tuvieron ningún miedo, ningún asco, en disparar balas de guerra al verdadero pueblo.

Ahora sabemos cúal es el pueblo de los militares y de los policías, son esta clase media con aspiraciones de ricos que salen con este espíritu tanático, porque están adiestrados en la violencia hollywoodense, para ellos salir y promover desorden y caos es como una catarsis. O sea, son jóvenes educados en la violencia, de los comics de Marvel y todas esas películas. A ellos no les hicieron nada, ellos quemaron tribunales electorales, vejaron y hasta sodomizaron a algunas personalidades del partido del MAS, pero ahora están catalogados de héroes de la democracia. Pero, cuando sale el pueblo, en tanto que pueblo, los militares y policías no tienen ningún impedimento para masacrarlos.

¿Eso se sabía dentro del pueblo o de los sectores que son afines a Evo Morales y a su gobierno? ¿Se sabía que esas fuerzas militares y policiales eran, como en su momento fue Pinochet y en Chile se sabía eso?
–Por eso le repito que la historia no es solamente para citarla, sino que hay que aprender de la historia. Ese fue el error de Salvador Allende, confió a Pinochet el mando del ejército sin darse cuenta de que estaba durmiendo con el enemigo. O sea, la izquierda chilena en el 73 se creía el cuento de que los militares eran institucionalistas y respetuosos de la Constitución, pues miren lo que pasó.

En Bolivia, también el Gobierno creyó la lealtad del ejército y de la Policía solo por lo típico de la política latinoamericana que es el prebendalismo y el favorecimiento. Como nunca antes la policía y el ejército en el gobierno de Evo tuvieron tanta inversión, financiamiento, por poner un ejemplo, antes del Evo el ejército tenía un helicóptero, con Evo tenían como 17. O sea, el incremento del presupuesto de la policía y del ejército como nunca antes se logró en este gobierno.

Para que veamos que cuando uno cree, por cultura política, que la prebenda lo puede todo, uno o es muy inocente o no sabe historia. Y la tradición histórica de las fuerzas armadas en Bolivia es que siempre han sido golpistas y siempre han defendido la estructura jerárquica racializada, racista, de este país. Entonces, si uno no sabe eso o no lo quiere entender va a suceder lo que ha pasado.

Por ejemplo, en Bolivia hay una escuela antiimperialista del Ejército, de las Fuerzas Armadas, una vez fui a dar clases y les decía, porque también hay militares patriotas, pero son los menos, que esta escuela está de más porque ustedes creen que la descolonización se logra con una conferencia, con una charla, con un diálogo, y la descolonización es un proceso largo.

¿Cómo se hace para descolonizar esas mentes, esas culturas, en toda una sociedad que quería crecer desde Abya Yala?

-Esto lo llamamos el tránsito categorial. La descolonización no es una teoría, es apostar a una nueva forma de vida, es el tránsito existencial que uno hace hacia una nueva forma de vida, pero primero se lo logra generando la necesidad de abandonar la forma de vida que lo está destruyendo a uno.

Lo primero, es lo que ya estamos descubriendo. El ser humano no puede vivir sin mitos porque el mundo racional no lo agota la humanidad de uno, lo que sostiene al mundo racional es el mundo mítico simbólico, que es el que constituye el sistema de creencias en uno. Si mi sistema de creencias está en correspondencia con el mundo objetivo que tengo delante mío, aunque lo critique, le sigo emitiendo energía que hace posible la legitimación de ese mundo.

Lo primero que tenemos que darnos cuenta es que los mitos modernos, como por ejemplo el desarrollo y el progreso, son mitos de dominación, no de liberación. Entonces, como el ser humano, la condición humana, es condición mítica, el mito es condición humana, uno tiene que bajar hasta ese nivel y poder ser consciente de qué tipo de mitos o qué tipo de mitos lo constituyen a uno.

Por eso, siempre digo, Hatuey el líder taíno o Seattle el cacique de los suquamish, podían muy bien haber dialogado con Marx en la famosa teoría del fetichismo. Porque Seattle decía que para entender al hombre blanco por qué hace lo que hace, por qué destruye todo, tenemos que meternos en sus sueños, o sea en ese mundo mítico simbólico, tenemos que meternos ahí para darnos cuenta en qué sueña, cuál es su utopía. Lo mismo, Hatuey decía que estos españoles tienen por Dios al oro, entonces hagamos una estatua de oro, mandémosla en una balsa para que se pierda en el mar para que los españoles se vayan con su Dios. Marx lo mismo, dice que si nos metemos en los sueños del burgués vamos a descubrir que en esos sueños están puros sueños de dominación.

Ahora, nosotros decimos que lo blanco no es el color de la piel, es el color de los pensamientos. A eso atacamos. Entonces, ese mundo mítico y simbólico cuando uno descubre eso, descubre las miserias que uno carga, ni siquiera como cargas propias. Decimos, hasta la Biblia dice, que las maldiciones se transfieren por cuatro generaciones, la bendición por miles de generaciones. Entonces, uno no tiene por qué andar cargando el peso histórico que sus padres han producido, sus ancestros, uno tiene que liberarse de eso.

Los psicoanalistas saben muy bien eso, uno tiene que liberarse de esa carga porque sinó la historia acontece como trauma en uno. Uno tiene que liberarse siendo consciente de que en ese nivel mítico simbólico es donde está el misterio de por qué uno no puede ser feliz en la vida. El otro día estábamos hablando del sujeto barrado, del que quiere ser lo que no es y desprecia lo que sí es. Ese es el drama del mestizo, que para ser aceptado en la sociedad blanca tiene que negar la parte india que tiene, ese es su trauma, su dolor, porque uno no puede negar lo más sustancial que tiene.

Cuando mostramos que al ámbito mítico es fundamental tematizarlo, pensarlo, para liberarlo de esos mitos de dominación no es para quedarnos sin mitos, sino para que ahora apostemos de modo voluntario a nuevos mitos. Esos nuevos mitos son los mitos de nuestros pueblos, que no son mitos de dominación, son mitos de liberación. Por ejemplo, el Vivir Bien, el Suma Qamaña.

¿Qué opinas del momento que se está viviendo ahora, el camino que está tomando la situación, de un MAS dividido, aparentemente, que pacta con la dictadura para ir a una elección? ¿Te parece que eso es una estrategia para parar el golpe? ¿Cómo ves de ahora en más la situación de Bolivia? y por otro lado, con una resistencia que se está rearmando y tratando de unir a la base.

-El MAS no tenía muchos márgenes de acción, su margen de posibilidades de hacer maniobras era mínimo, porque básicamente ahora sigue acorralado. Eso también tiene que ver con el hecho de que el propio Gobierno, como no tuvo la capacidad de leer lo que estaba sucediendo, cada vez fue reduciendo sus márgenes de acción posible, a la hora de que cuando ya era inevitable el alzamiento militar el Evo se ve arrinconado de tal forma que prácticamente estaba capitulando la lucha.

Eso es triste para nosotros, por eso, el análisis político no solamente diagnostica una situación, sino también posibilita márgenes de acción. Si tienes un buen diagnóstico, también tienes una buena posibilidad de salida del caos, de lo que está pasando. Pero, cuando no tienes un diagnóstico bueno, tus márgenes de acción se van reduciendo, prácticamente, a cero. Es lo que pasó.

Por eso, a todos nos pescó esto como un balde de agua fría, y ese es simplemente el modo más elegante de decir lo que nos ha pasado. Eso ha sido un aborto de nuestros fallos porque, como dicen en México, nos tocó en la madre. Hasta ahora no sabemos bien cómo reaccionar, todavía no estamos viendo la dimensión real de lo que está pasando porque, digo y repito, esto es el inicio de lo que quieren con toda Sudamérica.

Si leemos de ese modo nos vamos a poder dar cuenta de que esta coyuntura ha superado a muchos actores, de modo dramático. Siempre he sido crítico al gobierno del MAS y mucha gente por eso valora mis escritos que ahora no se han pasado al otro lado de modo simplón y facilón, sino que me he puesto en una situación más ecuánime también viendo los errores que el gobierno ha producido, pero no por ello voy a justificar un golpe de estas características.

Creo que el presidente Evo ha sido superado históricamente en esta coyuntura y el MAS incluso, tendría que revisar seriamente hasta su propia sigla, porque nació como instrumento político por la Soberanía de los Pueblos, esa sigla tiene más legitimidad que la sigla MAS, primero que es prestada de una ventura falangista y sigue siendo Movimiento al Socialismo que sigue replicando la tradición movimientista del Movimiento Nacional. Creo que hoy en día es hora de que el propio MAS revise muchas de sus asimilaciones a la política tradicional que le han costado esto que estamos pasando ahora. Una manera de renovación del MAS tendría que ser volver a su origen como instrumento político por la Soberanía de los Pueblos.

No estoy tan de acuerdo en un nuevo acto electoral sabiendo que la derecha está hilando todas las posibilidades para ahora sí cometer un fraude tremendo para nunca más dejar que la izquierda vuelva a ser gobierno. Si de fraude hablamos, lo que se viene es un verdadero fraude, y amparado por la OEA y Estados Unidos.

Pero, no hay muchas cosas que podemos hacer en este momento. El pueblo no puede sacrificarse ante un empoderamiento de la derecha que ha conquistado a sectores que antes habían apoyado las políticas del gobierno del MAS y que poco a poco se fueron descartando, también por concesiones que hizo el gobierno, sobre todo la acción del TIPNIS, la extensión de la frontera agrícola favoreciendo a intereses agroindustriales, la introducción de episodios de Monsanto con su semilla transgénica. Eso fue mermando mucho la legitimidad de nuestro gobierno.

Entonces, todo eso ha generado una situación en la cual no hay muchos márgenes de posibilidad de acción efectiva. Hasta lograr otra vez reconquistar una hegemonía que pueda promover un reencauce de todo lo que se llamó proceso de cambio, los márgenes de acción son mínimos. Ahí, no les echaría la culpa a los diputados o congresistas del MAS porque no tenían más opciones. Incluso ahora, cuando los policías quieren que se les cumpla el precio de su traición, que era básicamente mejorarles los sueldos y tener jubilación al 100%, etc, es algo que también debería utilizarse políticamente de parte de los diputados para no ser ellos los señalizados como si fuesen los que no quieren esto.

Más bien que si el gobierno quiere hacer eso se atenga a las consecuencias, porque esa es una gran erogación de presupuesto económico. Lo que estaban diciendo algunos diputados, que si el gobierno quiere hacer eso con los policías que los del MAS no se opongan, que más bien ejecuten una ley que ese tipo de jubilación vaya a todos, a ver si el gobierno se va a hacer cargo de eso, porque ya ha prometido demasiadas cosas, a ver si está dispuesto a cumplirlas.

No hay muchos márgenes de acción posible, pero sí de modo estratégico este gobierno de facto ha adquirido muchos compromisos que ya le están empezando a pasar factura. Entonces, es mejor que se vayan quemando a que el pueblo esté saliendo con el precio que puede costar a las vidas humanas.

¿Para salvarnos de esta debacle que viene, que nos has estado explicando, este poder imperial de Estados Unidos y sus aliados, tendríamos que salir todos los pueblos a la calle, como en Chile, Colombia, Haitì o Ecuador?

-Hay algo que siempre he repetido, en todos los planes imperiales hay un factor que nunca lo toman en cuenta, que es el factor pueblo y es el factor decisivo en toda lucha. Por eso, generar poder popular no es asaltar el poder, necesitamos repensar la cuestión del poder. Incluso, no me gusta utilizar mucho el concepto de empoderamiento, incluso las feministas hablan mucho de empoderamiento, porque no es una crítica al poder, es la más rotunda afirmación del poder. Pero, ese poder, como poder de dominación, es el que destruye hasta las propias expectativas de liberación.
Con Dussel, podemos hablar de dos ámbitos de poder que no pueden reducirse solamente al poder delegado, administrado o instituido.

Hablamos de la potentia como el poder constituyente, el poder que emerge de la soberanía real de la política, que nosotros llamamos el pueblo en tanto que pueblo. Este poder no es un poder que se asalta, es un poder que se construye desde abajo. Si el político entiende esto, va a darse cuenta de que el verdadero poder es ese pueblo que en tanto que pueblo se constituye en sujeto histórico de liberación.

Ese es el factor que el imperio nunca ha entendido y nunca va a entender, porque entiende hasta la democracia como un sistema institucional, como un modelo ideal de funcionamiento perfecto que prescinde de los seres humanos. Pero, si queremos pensar una política de liberación hay que pensar en los seres humanos, y el sujeto político no es una persona, es el pueblo en tanto que pueblo, que es el único capaz de proyectar un horizonte de vida como alternativa al mundo que hay.

Ese es el único referente posible para imaginar utopías. Esa es la cosa sagrada de la política, por eso la revolución es una hasta aventura mística cuando uno la entiende de ese modo, porque es capaz de generar un nuevo tiempo, en el cual acontezcan y sean convocados todos los tiempos para transformar definitivamente toda la historia. Cuando uno lo entiende de ese modo, entiende que el pueblo no es una referencia empírica, el pueblo es una referencia utópica, es esa conciencia anticipatoria que encarna aquello que está proyectando.

Eso para nosotros era lo más valioso de nuestro proceso, el Vivir Bien era lo que se estaba viviendo ya de modo anticipado. Pero, los políticos tradicionales, como dice el Evangelio, quisieron derramar vino nuevo en viejas odres viejas, y cuando se hace esto el vino se avinagra, el vino nuevo solo puede derramarse en odres nuevas. Entonces, necesitamos una nueva política para derramar en esa política estos vinos nuevos que el pueblo porta como consciencia anticipatoria. Hay que confiar en el pueblo porque puede ser que el que va a resolver esto.

A pesar de todo lo que está pasando, a pesar de la política de balcanización que quieren implementar en Sudamérica, el pueblo que porta la historia en sus luchas es el que va a saber dirimir eso, y vamos a superarlas. Pero, necesitamos la conciencia de la paciencia, ahora no es el momento de estar enfrentándonos con un enemigo sumamente poderoso, hay que hacer que este enemigo implosione por sí mismo de tanto poder que tiene, que ese mismo poder le va a destruir, derrumbándole.

Solo ahí va a poder ser efectiva una contraofensiva, pero mientras tanto ese coloso de bronce, plata y oro, que tiene pies de barro, hay que empezar a mojar el barro para que se vaya deshaciendo, para que el coloso caiga. Ese es trabajo hormiga, no es trabajo gigantográfico. Paulo Freire lo decía de este modo, no les pido que tengan el máximo de poder, lo único que les pido es que el mínimo poder que tengan lo utilicen al máximo posible.

(*) Transcripción: Guillermina Roca Iturralde.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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