Bolivia: Usurpadores bolivianos al desnudo

Por José Luis Méndez Méndez/
Especial para Resumen Latinoamericano

Tras más de dos meses del golpe militar, que instaló a los usurpadores bolivianos en el poder por la fuerza, Bolivia sigue estremecida y el régimen de facto ha mostrado su real naturaleza servil a Estados Unidos.

Las protestas no cesan en el convulso país, inmerso en una brutal militarización para intentar en las principales ciudades, por medio del terror, acallar a quienes claman justicia por los crimines cometidos desde el pasado noviembre. Política represiva, que desconoce los más elementales derechos civiles y humanos previstos por los organismos internacionales en convenciones y acuerdos, de los cuales son signatarios.

No satisfechos con los excesos cometidos en los días previos, durante y posteriores al zarpazo antidemocrático, el prorrogado “mandato” inconstitucional de la autoproclamada ha afianzado a la dictadura, que autorizó el empleo de armas letales y no letales contra todo intento de protesta, sin contar los desmanes de hordas paramilitares encargadas de las acciones extrajudiciales contra opositores, que se estrenaron en los días previos del golpe.

Una vez más los balines, granadas de gases lacrimógenos o pimienta, chorros de agua y disparos tendrán la última palabra contra quienes se rebelen. Esta dictadura pasará y en la memoria histórica quedará el legado para recordar que no se repita la crueldad del poder y sus crímenes, y que si se repite, no haya impunidad, como no la habrá para la presente.

El desgobierno golpista, además, se aísla en la región, alimenta un innecesario conflicto con México, al mantener como rehenes a un grupo de funcionarios del legítimo gobierno derrocado por los castrenses, a quienes les niega el salvoconducto para salir del país como asilados. También, asedia, intimida y amenaza a la sede diplomática mexicana, después de haber expulsado a su embajadora. El comunicado por medio del cual los engañosos anunciaron la rústica medida, es risible en su redacción: «El Gobierno constitucional que presido ha decidido declarar persona non grata a la embajadora de México en Bolivia, María Teresa Mercado”. ¿A cuál gobierno preside, a quién representa? ¿Al instalado a costa de la sangre de sus conciudadanos, al reprimido por medio de la militarización? Indudablemente es una ficción jurídica, carente de todo valor legal sin empleo de las armas.

En el mismo paquete despótico se incluyó a la encargada de negocios de España en Bolivia, Cristina Borreguero y al cónsul español en Bolivia, Álvaro Fernández. El pretexto no pudo ser más burdo, según la disposición de expulsión estos diplomáticos encapuchados y armados, intentaron entrar de forma subrepticia a la embajada mexicana en La Paz.

El Derecho Internacional es una asignatura pendiente por estudiar y aprobar para quienes detentan el poder brutal en Bolivia, estos diplomáticos estaban en el legítimo derecho de acceder a la sede mexicana, sin necesidad de apelar a ningún tipo de subterfugio, les asistía lo previsto en la Convención de Viena de 1963, que norma las relaciones diplomáticas entre Estados. El libre movimiento es uno de sus legítimos derechos. La conferencia de prensa utilizada para declarar personas non grata a estos representantes diplomáticos, que tuvo como vocera a la autoproclamada, no pudo ser más ridícula. Se habló de “lesionada gravemente la soberanía y la dignidad del pueblo y del gobierno constitucional de Bolivia, “se trató de una actitud hostil”, Bolivia, señores, ya no es colonia de nadie. La democracia recuperada por los bolivianos después de 14 años de dictadura se respeta, afirmó la temporal.

Quienes han mancillado la soberanía, ignorado la dignidad, empleado la hostilidad como instrumento para desgobernar y que transitan de manera acelerada, para convertirse en una nueva colonia del Imperio, son los farsantes, que enlutan a sus coterráneos.

Además, suspende las relaciones con Cuba, tras denostar la altruista labor de miles de médicos cubanos, quienes asistieron a millones de bolivianos en los lugares más recónditos, donde nunca había pisado un profesional de la salud o devuelta la vista a miles de pacientes. Apelaron a las mentiras más soeces, carentes de fundamentos para erosionar las relaciones bilaterales de manera premeditada y en cambio da el beneplácito al recién nombrado embajador estadounidense, después de una década de ausencia en el país, como prueba inequívoca de la orientación política de los conjurados.

No esperaron a los pronosticados y codiciados resultados de las próximas amañadas elecciones, que sin lugar a dudas impondrá un régimen de derecha, además racista, xenófobo e infame contra la voluntad del sufrido pueblo boliviano, para recibir al enviado del impresentable, fanfarrón enjuiciado y laqueado Donald J. Trump.

Los defraudadores tampoco han respetado la libertad de expresión ni el libre ejercicio de la prensa. A la irresuelta y sospechosa muerte de Sebastián Moro, un periodista argentino, horas antes de consumarse la asolada, le ha seguido el caso de Facundo Molares Schoenfeld, reportero gráfico, convertido en un falso positivo y rehén de las autoridades tras secuestrarlo del Hospital Universitario Municipal Japonés de Santa Cruz de la Sierra, en delicado estado de salud y confinarlo en una de sus cárceles en total aislamiento, engrillado a la camilla por las manos y tobillo y privado de sus más elementales derechos humanos. Estas han sido dos víctimas argentinas del golpe de Estado.

El Dr. Víctor Hugo Zambrana, del mencionado hospital se resistió al secuestro y así lo hizo constar en su dictamen médico por escrito y verbal, al declarar: “tiene una insuficiencia renal aguda, tiene un shock séptico, tiene un edema agudo pulmonar, y se baraja la posibilidad de una intoxicación por plomo, todos estos diagnósticos hacen que el paciente revista mucha gravedad”. En la actualidad, lo aquejan entre otros desórdenes multisistémicos, unos lo acompañaban al ser incomunicado y otros como resultado de esta condición.

Mantenerlo así, tiene una finalidad política, es necesario desmontar todas las falacias propaladas, las falsas noticias, las manipulaciones mediáticas de sus captores para instalar una imagen falsa de su situación. Omisa atención han prestado a los reclamos del padre de Facundo, quien solo pide verlo y ampararlo en su cautiverio, tampoco han reaccionado ante la solidaridad internacional, que demanda la aparición con vida de este profesional de la prensa, cuya supervivencia pende de la voluntad de una caterva de exaltados. Los asaltadores del poder en Bolivia no han podido consolidarse, cada día es más evidente su naturaleza, han quedado al desnudo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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