En 2020, Cuba y Brasil: ¿amigos o enemigos?

Por Pedro Monzón (*).

La amistad entre naciones no se define a partir de incidentes coyunturales. Su origen y desarrollo reside en la comunidad de rasgos medulares y las relaciones sostenidas en el tiempo, que dan lugar a vínculos estrechos, que no pueden ser quebrantados por situaciones pasajeras. Ese es el caso de las relaciones entre Cuba y Brasil:

• Nos unen atributos de nuestras idiosincrasias, imaginarios y tradiciones, que nos otorgan una distintiva actitud y visión del mundo. Compartimos el sincretismo religioso, fusión de lo africano y nativo con creencias europeas; todo exteriorizado en manifestaciones desenfadadas de simpatía y sensualidad peculiares, y la generación de una actitud y aptitud ante la cultura, la música y el baile que nos han hecho universales. Como parte de ese mestizaje, compartimos delicias de la culinaria, que combina sabores africanos y europeos, moldeados, como lo demás, en el crisol de nuestras exuberantes naturalezas. También en el deporte, la sana competencia se ha mezclado con el cariño y admiración mutuos. No ha roto esta magnífica comunicación humana ligeras diferencias lingüísticas

• Nos une la penosa historia del colonialismo, la esclavitud, lapsos de tiranías y un sentido profundo de justicia e independencia. Las rupturas políticas, como sucedió a partir de 1964, durante la dictadura en Brasil, no alcanzaron a los sentimientos del pueblo y fueron históricamente efímeras y superficiales. De hecho, Cuba, aún en esa época, constituyó un caluroso refugio de brasileños perseguidos por la represión, lo que no olvidan.

• Nos une el esfuerzo médico solidario de Cuba que tocó temprano tierra brasileña cuando, además de atender a 25 mil niños afectados por las radiaciones en Chernóbil, nuestro país sometió a tratamientos médicos, también gratuitamente, a decenas de lesionados por un grave accidente radiactivo en Goiana en 1987. Cuba ha trabajado por trasladar a Brasil destacados y múltiples logros que incluyeron vacunas vitales y otros productos exclusivos de nuestra biotecnología. El célebre Programa Más Médicos, proyecto cimero que atrajo a Brasil más de 11 mil médicos y personal de la salud cubanos, permitió establecer relaciones muy humanas entre nuestros pueblos en las que la solidaridad, la bondad y el profesionalismo fueron protagonistas fundamentales. Como resultado de esta colaboración, numerosos brasileños fueron bienvenidos en la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba y se hicieron médicos capacitados en conocimientos especializados y valores humanos.

• El comercio bilateral sostenido, la actividad de cuantiosas asociaciones solidarias, talentosos inmigrantes cubanos y el vertiginoso crecimiento del turismo brasileño hacia Cuba han multiplicado estos lazos indestructibles y lo seguirán haciendo. Nada ni nadie lo detendrá. Por esto, en 2020 invitamos a nuestros amigos brasileños: “Sí, vengan a Cuba” los recibiremos con los brazos bien abiertos y disfrutarán intensamente en un país maravilloso, seguro, noble y muy amigo.  

(*) Embajador a cargo del Consulado General de Cuba en Sao Paulo. Artículo original en portugués publicado en Folha de Sao Paulo.

Foto de portada: Abel Rojas Barallobre/ Archivo Juventud Rebelde.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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