Irán: Que no se olvide el asesinato de Qasem Soleimani

Por el bien de la humanidad

Por Hedelberto López Blanch

El asesinato cometido por Estados Unidos contra el comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, puede catalogarse de terrorismo de Estado cometido por Washington, violatorio del derecho internacional o crimen de lesa humanidad, pero lo esencial es que el mundo condene su ejecución para que el imperio estadounidense no crea que puede seguir realizando estos deleznables hechos.

Sin ningún pudor político ni bajo la posibilidad de que se pudiera iniciar una guerra catastrófica en Medio Oriente y hasta mundial, el presidente norteamericano Donald Trump autorizó el pasado 2 de enero, el asesinato de Soleimani, junto al segundo jefe de las fuerzas populares iraquíes, Abu Mahdi al-Muhandis y otros 10 militares. El ataque con misiles fue realizado con un dron en las cercanías del aeropuerto internacional de Bagdad. 

Tras este acto de terrorismo internacional, Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, ensayaron una serie de justificaciones, ninguna de las cuales pudo ser corroborada y que mostraban la arbitrariedad con la que actuó Washington.

Trump anunció a través de varios tuits, que el ataque lo había autorizado por los planes que Soleimani tenía en mente contra instalaciones norteamericanas en Medio Oriente; luego por todos los «asesinatos que había llevado a cabo en el pasado» y finalmente lo justificó al decir  que el general iraní estaba planificando atacar al menos cuatro embajadas de Estados Unidos.

Varios países y personalidades mundiales condenaron el deleznable asesinato, mientras que en el Congreso de Estados Unidos se presentaba un proyecto para que el presidente de esa nación no volviera a cometer esos excesos sin la autorización de ese órgano de gobierno. Por su parte, el Parlamento de Irak acordó que las tropas de Estados Unidos se retiraran de su país lo que fue refutado inmediatamente por Washington que amenazó con aplicar “sanciones” a Bagdad por esa decisión.

Mientras tanto, en contradicción con las declaraciones de la Casa Blanca, el secretario de Defensa, Mark Esper, admitió que no había visto ninguna prueba concreta de que el general Qasem Soleimani, planeara atacar cuatro embajadas del país como afirmó Trump.

En una entrevista con el programa televisivo Face The Nation de la CBS News, Esper expresó textualmente: “El presidente no citó una prueba en concreto, y yo no he visto ninguna, en lo que a cuatro embajadas se refiere”.

Soleimani fue una figura clave en la dirección de las acciones militares de Irán en Oriente Medio contra terroristas que actúan en la zona. Estaba al frente de los servicios de Inteligencia iraníes y gozaba de una gran popularidad en su país gracias a sus numerosos méritos, entre los que se cuenta haber dirigido la lucha de milicias chiítas contra el Estado Islámico en Irak y Siria.

En respuesta al asesinato del general, Irán atacó el 8 de enero con 22 misiles balísticos dos bases aéreas estadounidenses en Irak.  

La base aérea de Ain al-Asad en la provincia de Al-Anbar,  se ubica a unos 180 kilómetros al oeste de Bagdad y alberga a unos 1 500 miembros del ejército norteamericano y de la coalición liderada por Washington. La otra que recibió impactos es la de Erbil, capital de la región del kurdistán iraquí.

Las defensas antimisiles de Estados Unidos no lograron interceptar ningún artefacto y las autoridades iraníes confirmaron que el ataque provocó la muerte de decenas de soldados estadounidenses, mientras que Trump, declaró que no hubo ninguna baja.

El diario iraní Mashregh, señaló que el incidente podría haber generado una baja masiva en el Ejército invasor. Ya un día después del ataque, un avión estratégico C-17, salió del aeropuerto de Bagdad y aterrizó en la base aérea de Ramstein en el sur de Alemania la cual posee instalaciones médicas, y adonde se han traslado los heridos de las tropas estadounidenses durante conflictos en Asia o África.

Un mando militar persa informó que aviones y helicópteros trasladaron víctimas estadounidenses a los hospitales de otros países, incluidos a Jordania y Palestina ocupada.

Por otra parte, fotos satelitales muestran que al menos ocho puntos de la base Ain Al-Asad habían sido alcanzados por ataques con misiles, lo que dejó destrucción y daños en las instalaciones cuyas puertas están cerradas, se realiza una cuarentena y no se permite incluso a las autoridades iraquíes acercarse a la zona.

La versión sobre los daños ocasionados tomó fuerza al publicar el periodista Jack Khoury, del diario israelí Haarets que 224 soldados estadounidenses heridos durante el ataque con misiles iraníes contra la base estadounidense fueron trasladados hacia hospitales de Tel Aviv y otras docenas a Alemania.

Teherán ha planteado que no cesará su accionar hasta que todas las tropas norteamericanas se retiren del Medio Oriente, las cuales son el principal factor de desestabilización política, económica y militar en la región.

En otra declaración sumamente prepotente e imperial, Mike Pompeo afirmó que “el presidente Trump y los que formamos parte de su equipo de seguridad nacional estamos restableciendo los elementos disuasivos reales contra la República Islámica”.

Aseveró que el asesinato del comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), formó parte de una estrategia más grande” para disuadir al país persa y otros rivales de Estados Unidos, incluidos Rusia y China, así como proteger los intereses del país norteamericano.

Y la bravuconada continuó: “La importancia de la disuasión no se limita a Irán”, en todos los casos, debemos disuadir a los enemigos. Ese es el objetivo del trabajo de Trump para hacer que nuestro ejército sea más fuerte del que ha sido”.

Como si fuera la única potencia omnipotente e invencible del mundo, Pompeo indicó que la retirada de Estados Unidos del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), y los ejercicios navales del país norteamericano en el disputado mar del Sur de China son los ejemplos de la llamada política de “disuasión” de Washington hacia Rusia y China.

Semejantes declaraciones van más allá de amenazas de guerras económicas o con armas convencionales, sino que pudieran llegar a la destrucción total del planeta por las numerosas bombas nucleares existentes en la actualidad.

Es muy difícil que alguien consiga determinar con precisión lo que podría desprenderse de la acción terrorista cometida por Washington contra Soleimani pero lo cierto es que ha puesto el vilo al mundo con una posible tragedia que  acabaría con la especie humana. Esperemos que no suceda.  

Para lograrlo, como considera Irán, las fuerzas estadounidenses deberán salir del Medio Oriente y la condena contra la operación realizada por Washington contra Soleimani debe ser repudiada en todos los escenarios mundiales para que no vuelva a ocurrir.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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