¡No se olviden de Facundo! Facundo Molares, foto-reportero argentino, preso de la dictadura boliviana

Por Claudia Korol  

Tercera nota sobre el Informe de la Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano. La lectura del Informe permite constatar el accionar de la dictadura boliviana contra cualquier personas que se oponga a este régimen fascista, patriarcal, imperial y asesino, como es el caso del foto-reportero Facundo Molares Schoenfeld, detenido en el hospital prisión de El Alto,  vulnerando el más elemental derecho a la vida.

Ser foto-reportero en los países del Nomeacuerdo es un oficio de alto riesgo. Los sectores del poder, que no quieren que las imágenes del horror lleguen hasta los corazones de los pueblos, tienen costumbres perversas, como apuntar con balines o granadas de gases -¡lacrimógenos!- a los ojos de quienes al abrirlos se rebelan, o asesinar a periodistas como Sebastián Moro[1], que cuentan y muestran al rey desnudo, o encarnizarse fabricando causas como la montada contra el foto-reportero argentino Facundo Molares Schoenfeld, preso desde noviembre de la dictadura boliviana.

23 años atrás, un 25 de enero, era asesinado el reportero gráfico José Luis Cabezas. Desde entonces nuestro reiterado grito: “¡No se olviden de Cabezas!”, ha sido un modo no sólo de memoria y de justicia simbólica, sino de aprender de la historia para intentar que no se repita la crueldad del poder y sus crímenes, y que si se repite, no haya impunidad.

No olvidarnos de Cabezas hoy, nos exige sacudir la modorra veraniega y la indiferencia anestesiante frente a la prisión de Facundo, y denunciar que la dictadura (de Añez-Camacho-Mesa-Embajada gringa) lo tiene preso en condiciones durísimas de detención, a pesar de su grave estado de salud.

En el informe realizado por la Delegación Argentina en Solidaridad con el Pueblo Boliviano[2] se reseña: “Facundo Molares Schoenfeld es un ciudadano argentino, nacido en San Miguel (Provincia de Buenos Aires), de 44 años, quien se encontraba en Bolivia realizando tareas de foto-reportero para la revista digital Centenario (https://revistacentenario.com) A fines del mes de octubre Facundo Molares le avisa a su padre, Hugo Molares, que se encuentra enfermo, que hace días está con fiebre, que no sabe si tiene dengue o paludismo y que se estaría tratando. El padre pierde comunicación con Facundo por más de una semana, hasta que recibe un llamado telefónico anónimo, informándole que su hijo se encontraba mal y que iba a ser trasladado a una clínica o al Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra. Frente a esta situación el Sr. Hugo Molares decide viajar de urgencia a Bolivia, junto a su pareja, llegando a Santa Cruz de la Sierra alrededor de las 20 del día 12 de noviembre de 2019. Inmediatamente se dirigió al “Hospital Universitario Municipal Japonés”. Al llegar, el Sr. Hugo Molares encuentra a su hijo con asistencia respiratoria mecánica y en coma. El Dr. Víctor Hugo Zambrana, del Hospital Japonés de Santa Cruz, en diálogo con el canal Notivisión de Bolivia, el día 14 de noviembre de 2019, afirmó que: “tiene una insuficiencia renal aguda, tiene un shock séptico, tiene un edema agudo pulmonar, y se baraja la posibilidad de una intoxicación por plomo, todos estos diagnósticos hacen que el paciente revista mucha gravedad”.

Hugo Molares, es juez de paz en Trevelin (provincia de Chubut), al salir del hospital para comprar unos medicamentos para Facundo, fue detenido por tres individuos que lo amenazaron de muerte si no se iba del país. Sólo alcanzó a ver a su hijo 15 minutos.

En la presentación del informe de la Delegación Argentina estuvieron presentes las hermanas de Sebastián Moro, y el padre de Facundo Molares, familiares de las dos víctimas argentinas del golpe de estado. Allí Hugo Molares explicó con más detalles: “Él estaba internado como NN. Cuando yo lo identifico por su nombre, las fuerzas policiales descubren su identidad. Se enteran que había militado años atrás en las FARC de Colombia. A raíz de eso arman un relato tremendo, inculpándolo a él y al intendente de Montero, a una diputada, al médico, a la mamá del médico, a otros del MAS, en una causa colectiva, sin pruebas, basada en presunciones, acusándolos de incitación pública a delinquir, asociación ilícita, y homicidio”.

El homicidio por el que se lo acusa se refiere a la muerte de dos personas, sucedidas en el marco de los enfrentamientos que se dieron en Santa Cruz de la Sierra, entre civiles y fuerzas de seguridad. No hay ninguna prueba que demuestre la participación de Facundo –ni de los otros acusados en esta causa colectiva- en esos hechos.

Las dictaduras necesitan construir enemigos internos que justifiquen su violencia sin límites, y utilizó estos antecedentes para crear un fantasma que permitiera que pasara a un segundo plano o quedara fuera de juego, la información que Facundo estaba documentando en su carácter de foto-reportero. La cámara era el arma temida, y la decisión fue dejarlo morir en un hospital prisión en El Alto, donde hasta el día de hoy está incomunicado.

Señala su padre: “Estuvo internado desde el 11 al 29 de noviembre sin ninguna imputación oficial. Estuvo 18 días con custodia policial, en coma, y le pusieron una esposa a la camilla y en ocasiones una esposa en el tobillo. Cuando se recupera del coma, el día 28, la fiscalía solicita una audiencia cautelar inculpatoria. Al día siguiente, el 29, el juez le concede la audiencia, cuando todavía estaba bajo los efectos de fármacos, estaba muy mal, en silla de ruedas. En esas circunstancias le dictan prisión preventiva, con la salvedad que el juez, escuchando a la Defensa, establece que no sea trasladado desde el hospital hasta el penal de Palmasola, hasta tanto no tenga el alta médica dictada por las autoridades del hospital. El 2 de diciembre cae una patrulla policial exhibiendo un certificado realizado por una médica que suponemos que es extraña al hospital, y se lo llevan, prácticamente desnudo, sin zapatos, sin medicamentos, a la cárcel de Palmasola. El cónsul argentino se enteró por la TV de su traslado. Días después concurre a verlo con un médico, y éste dictamina que seguía enfermo, y que tenía que hacerse una serie de tratamientos y de análisis. Programan todo para hacerle esos estudios, pero antes que sucedan cae otra partida penitenciaria, y se lo llevan al penal de Chochocoro en el Alto, La Paz. Está ahí encerrado con hipertensión arterial, en malas condiciones de salud, y sigue incomunicado. Yo no puedo hablar con él desde entonces.”

La utilización política del caso es clarísima: en conferencia de prensa el Ministro de la dictadura Arturo Murillo llegó a declarar que el caso de Facundo era un caso de “narcoterrorismo”, enmarcado en una “conspiración contra América”, financiada por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro,y con vínculos locales con el ex Vicepresidente Álvaro García Linera. De una vez, vaciaba en una catarata de absurdos todos los resentimientos de los fascistas en el gobierno.

La salud de Facundo

Señala el informe de la Delegación de Solidaridad con Bolivia: “Actualmente los síntomas que acompañan su estado son náuseas, vómitos, pérdida de apetito, cansancio, fallas respiratorias, cardíacas, y debilidad, problemas para dormir, cambios en la cantidad de orina, entre otros desórdenes multisistémicos. Esto además venía desarrollándose desde hacía un tiempo, lo que evidencia que Facundo carecía de aptitud psicofísica que permita inferir su participación en hechos de violencia. Debido a la insuficiencia renal grave que padece Facundo Molares, existe un serio riesgo de vida si no es atendido con celeridad en un sanatorio de alta complejidad y profesionales de la salud especializados. Teniendo en cuenta la gravedad de su enfermedad, según se le ha informado a la familia, es probable que deba evaluarse la posibilidad de un trasplante renal. Evidentemente las condiciones en las que se encuentra detenido no sólo son incompatibles con un tratamiento en este sentido, sino que son incompatibles con la vida misma debido al delicado estado de salud que venimos exponiendo. En definitiva, existe una actual vulneración del derecho a la vida en los términos del artículo 4.1 del Pacto de San José de Costa Rica, dado que las autoridades judiciales bolivianas han ordenado la reclusión de una persona con un delicado estado de salud y con una enfermedad crónica y terminal (en caso de no actuar con diligencia), en un establecimiento penitenciario de máxima seguridad que no posee un centro de salud de alta complejidad para atender semejante dolencia”.

Libertad para Facundo

El pasado 14 de diciembre de 2019 fue creada la Coordinadora de Solidaridad con Facundo Molares en la Argentina[3], que exige su repatriación inmediata y el respeto por sus derechos humanos. Dicen en un comunicado: “La Coordinadora saluda todas las formas de lucha diplomáticas, políticas y populares que surjan como iniciativas para la campaña de repatriación de Facundo Molares”. La libertad de Facundo exige desmontar las mentiras alzadas por el golpismo, incluidos los intentos de lavarle la cara al golpe de estado disfrazándolo de “sucesión constitucional” o de “gobierno de transición”.

Concluye su padre: “Estamos toda la familia llena de angustia, por su presente y su futuro inmediato. Las noticias que yo tengo de él me llegan por medio de la cónsul que cada diez días va a verlo a la cárcel de Chonchocoro. Ése es mi único vínculo. Realmente es un atropello incalificable. Lo que yo sé es que sigue delicado de salud, y ahora se agrega una afección en el ojo derecho, por la que prácticamente está perdiendo la visión. No consigo una declaración pública del Gobierno Nacional, de Cancillería, expresando la preocupación de que haya un ciudadano argentino en esas condiciones. Lo que alegan es que como Argentina no mantiene relaciones diplomáticas con este gobierno en Bolivia, no lo pueden hacer. Pero lo que yo estoy pidiendo no es nada dirigido al estado boliviano que implique un reconocimiento, sino una declaración pública de preocupación por un ciudadano argentino que se encuentra detenido políticamente, en el estado de Bolivia. Pero bueno, seguiremos luchando todo lo que sea necesario. Éste es un proceso que se inició en dictadura, con el quiebre de la democracia, y es justamente, el grupo sedicioso y terrorista que hoy gobierna el que acusa de sedición y terrorismo. No están legitimados para hacer ningún tipo de acusación. Mi hijo es uno entre cientos o miles de perseguidos en Bolivia. El actuar de las autoridades es totalmente ilegal, ilegítimo. Está muy claro que la acusación es política, porque se basa en el aprovechamiento de la espectacularidad del uso de su pasado, para ocultar las masacres que están haciendo”.

No nos olvidemos que en Bolivia hay un golpe de estado

Mientras Facundo y decenas de bolivianos y bolivianas están viviendo las consecuencias del golpe de estado en las cárceles, en la clandestinidad, en el exilio, los grandes medios de comunicación dan vuelta la página, y el tema se reduce a cálculos y a fórmulas electorales.

Si el objetivo es “normalizar” al país a través de unas elecciones fraudulentas –con proscripciones, represión política, militarización de las calles- así como se hizo en Honduras después del golpe de estado, o en Paraguay, la tarea es borrar las huellas de las masacres, llevarlas al territorio del olvido, y barrer la basura bajo la alfombra. Los presos, presos están. Por eso, no olvidar a Facundo, es también no olvidar que el régimen que lo tiene encarcelado es el que impuso el golpe de estado: una dictadura racista, colonial, patriarcal, fascista, que busca matar al mensajero.

La operación sólo puede tener éxito si nos hacemos parte del olvido. Si entramos en los juegos del poder. Si confundimos las tácticas electorales con la estrategia política. Si mezclamos los cálculos posibilistas con la ética revolucionaria. Un principio fundamental de esa ética, es no abandonar a los compañeros y compañeras que caen en la lucha, o que van quedando detenidos en el camino. Por eso, mientras haya prisioneros en las cárceles bolivianas, el golpe de estado continúa. Mientras haya heridos y heridas que no pueden ser atendidas/os como corresponde, el golpe continúa. Mientras las familias de los y las mártires de la Resistencia, no los encuentren en la memoria colectiva, el golpe continúa.

Libertad a Facundo. Lo queremos libre, sano, de regreso a nuestra tierra.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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