Terror en Bolivia

Por Hedelberto López Blanch

Como ha sucedido en América Latina durante años, las fuerzas de derecha tras alcanzar el poder y derrocar a un gobierno progresista, impulsan la violencia, encarcelan y asesinan a cualquier persona. Esos excesos han ocurrido en Guatemala, Honduras, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y otros países, siempre aupados y bajo las orientaciones de Estados Unidos.

El reciente caso del Estado Plurinacional de Bolivia es una copia fiel de aquellos citados pues tras el golpe de Estado contra el presidente legítimo Evo Morales, las retrógradas fuerzas que tomaron el poder, han desatado una violenta represión contra todos los dirigentes progresistas y sociales del país y los miembros del Movimiento Al Socialismo (MAS).

El último suceso conocido resultó el del ex ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien fue hostilizado en su vivienda durante semanas, le cortaron la luz y el agua y tras sacarlo en una ambulancia hacia un centro médico debido a su precaria salud, lo enviaron al hospital y después trasladado a prisión bajo varias acusaciones no comprobadas.

Como en los tiempos de dictaduras militares que azolaron Latinoamérica en los años 60, 70 y 80 del pasado siglo, el régimen de facto de Bolivia ha impulsado al límite los excesos contra la población y hasta ha negado salvoconductos a funcionarios del gobierno del MAS asilados en la residencia del embajador de México.

En esa sede diplomática se tuvieron que refugiar varios miembros de la agrupación política porque sus vidas peligran ante los desmanes cometidos por agentes policiales y bandas civiles armadas de la ultraderecha.

Resumen Latinoamericano solicitó a varios refugiados bolivianos en esa residencia, sus testimonios sobre esos acontecimientos para que la comunidad internacional sepa las graves violaciones de los derechos humanos que han padecido y padecen.

José Ramón Quintana, ex ministro de la Presidencia explicó que antes de las elecciones del 20 de octubre recibió amenazas telefónicas anónimas en las que le informaban que atentarían contra él y su familia por lo que optó por suspender la asistencia de sus hijos a la escuela.

Tras los comicios, colocaron afiches con su foto en lugares públicos y en redes sociales, divulgaron la dirección de su domicilio a la vez que arengaban a grupos de choque a que realizaran acciones violentas contra cualquier miembro de la familia.

Entre el 7 al 10 de noviembre esos grupos junto a dirigentes políticos de la derecha, asediaron el edificio hasta que rompieron la puerta y penetraron a su apartamento, el que destruyeron. Ya ellos habían buscado refugio en otros lugares e inmediatamente el ministro de gobierno de facto, Arturo Murillo, declaró que ordenaba a la policía y Fuerzas Armadas que lo “cazaran” por aire y tierra. El 13 de noviembre, en horas de la noche, Juan Ramón logró pedir asilo político en la legación mexicana.

Declaraciones similares expusieron los refugiados Héctor Enrique Arce Zaconeta, ex ministro de Justicia y Transparencia Institucional; José Hugo Moldiz Mercado, ex ministro de Gobierno (2015); Víctor Hugo Vásquez Mamani, Gobernador de Oruro; Nicolás Laguna Quiroga, director de la agencia de gobierno electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación.

Además, Antonia Wilma Alanoca Mamani, ex ministra de Cultura; Javier Eduardo Zavaleta López, ex ministro de Defensa; Pedro Damián Dorado López, ex viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, y Félix César NavarrO Miranda, ex ministro de Minería.

Víctor Hugo Vásquez relató que una turba de policías en alianza con un grupo de manifestantes, tomaron el edificio de la gobernación de Oruro, tapiaron las puertas con ladrillos y pidieron su renuncia bajo amenaza de quemar su casa y matarlo.

Seguidamente saquearon sus pertenencias y quemaron la vivienda bajo la mirada y complicidad policial y toda la familia quedó en la calle, sin ninguna pertenencia ni dinero para comprar comida. En las redes sociales se llamaba a atentar contra él y su familia por lo que tuvo que renunciar al cargo. Como estos grupos y la policía lo buscaba para apresarlo y hasta lincharlo, se escondió en varios sitios hasta que pudo asilarse.

Historias muy similares han narrado los refugiados en esa residencia del embajador mexicano, la que ha estado asediada por fuerzas militares y grupos extremistas en pleno desacato a las leyes internacionales de inmunidad diplomática.    

La dictadura instalada en Bolivia arremete contra la mayoría de la población que apoya al derrocado presidente Evo Morales y al gobierno del MAS y se teme por un mayor baño de sangre al estilo de las dictaduras militares que en otros tiempos se instalaron en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay.

Esperemos que la comunidad internacional obligue a que el gobierno de facto entregue los salvoconductos a los exiliados en la sede diplomática mexicana y que los usurpadores dejen el poder que ha costado ya decenas de vidas inocentes.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: