Bolivia: Mandan a la cárcel a trabajadora del hogar de Juan Ramón Quintana

Lo que en principio debía desarrollarse como un gobierno transitorio con tareas específicas se convirtió en un régimen dictatorial: el puente que llevó a transitar de una a otra orilla se llama violación flagrante y sistemática de Derechos Humanos. La persecusión política y judicial traducida en el conjunto de allanamientos ilegales, detenciones indebidas, delación y siembra deliberada de pruebas son las herramientas preferidas del régimen que ha dado fin con la independencia de poderes. Fiscalía, jueces y policías, sometidos a decisiones políticas aplastan cada día los derechos fundamentales de las personas dando lugar apersecusiones implacables e interminables, después de aplastar mediante el miedo a víctimas y verdugos. El régimen abre las compuertas de una impunidad lacerante ante el silencio cómplice de los medios de comunicación, aparentemente comprados.

En medio de este clima de violencia y abuso de poder se ha enviado a la cárcel a Edith Chávez, ex trabajadora del hogar de Juan Ramón Quintana por el solo hecho de formar parte del circuito laboral del exministro de la Presidencia y por presunta portación de arma de fuego.

La saña y el odio con el que se ha procedido a su detención y posterior envío a la cárcel de mujeres de Obrajes supera de lejos la vulgaridad abusiva de las dictaduras militares.

La detención de Edith Chávez acusada de complicidad en presuntos actos de sedición y financiamiento al terrorismo que se atribuye a Quintana, ofende el principio más elemental de justicia y echa por tierra todo rastro de justicia en Bolivia. Su encarcelamiento, señala el juez, deriva del riesgo de interferencia con la justicia, la falta de fuente laboral y la cercanía a la ex – autoridad.

Policías, jueces y fiscales se han puesto de rodillas ante el ministerio de gobierno convertido en una caterva hitleriana avalada por el ministerio de justicia y frente al conjunto de instituciones que aparentemente tienen como tarea la defensa de los derechos humanos. La Defensoría del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos humanos prácticamente han desaparecido de la faz de la tierra.

En Bolivia hoy no cabe el principio de presunción de inocencia puesto que primero se dispara y luego se pregunta. Lo inaudito de este escenario es que lo excepcional se ha convertido en norma y el abuso en una instancia cotidiana.

En los últimos días, medios de comunicación internacionales como autoridades de organismos internacionales de DDHH han cuestionado al régimen por su doble moral y por el incumplimiento de normas y convenciones internacionales vinculadas al derecho al asilo, a la independencia de poderes, a la libertad de expresión como a una justo derecho a ser procesado por los órganos jurisdiccionales.

La lista interminable de personas detenidas indebidamente y encarceladas sin debido proceso debiera ser objeto de investigación así como las prácticas de corrupción, extorsión, engaño e intimidación que funcionan como un flagelo en un régimen que dice ser democrático y que hasta hoy no responde a simples peticiones de informe parlamentario sobre 36 personas asesinadas por las fuerzas del orden en Sacaba y Senkata, respectivamente.

Lo que se sospechaba en esferas políticas y en altos niveles de decisión institucional se hace realidad. Una senadora que accede irregularmente al más alto poder del Estado hoy preside una transición convertida en campaña electoral para beneficio de sí misma a la misma hora en que se produce una cacería criminal contra personas del anterior gobierno a las que se sataniza sin proceso previo. La judicialización que hace la prensa con cada una de las víctimas del régimen y que acompaña esta orgía de odio e injusticia  constituye otro capítulo vergonzoso en el largo historial de su envilecimiento.

La libertad, el derecho histórico y constitucional más caro para los bolivianos, está siendo pisoteado por Añez y Murillo, los representantes más conspicuos del régimen impostor llamado democrático pero que en realidad opera como una maquinaria dictatorial.

Redacción Resumen Latinoamericano/ Foto de portada: Carlos Garcia Rawlins/ Archivo Reuters.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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