Diablos disfrazados de ovejas

Por Hedelberto López Blanch.

Uno de los métodos que han esgrimido las fuerzas de derecha para desarticular gobiernos nacionalistas o movimientos sociales en América Latina ha sido la de utilizar a personas que se hacen pasar por elementos progresistas y tras ganar la presidencia o cargos en importantes organismos internacionales, se deshacen del disfraz de ovejas y se transforman en diablos.

En los últimos tiempos, son varios los ejemplos en Latinoamérica. Empecemos por Luís Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) desde 2015. Integró el partido Frente Amplio, (del que fue expulsado por sus posiciones ultraderechistas al frente de la OEA); ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay durante el gobierno de José Mujica y embajador en China en el primer gobierno de Tabaré Vázquez.

Desde su llegada a la OEA (muchos aseguran que desde antes) ha sido un súbdito de las directrices ordenadas por Washington para tratar de desestabilizar los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua.  Este personaje, que abiertamente se alió con las posiciones derechistas más reaccionarias, ha apoyado el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba; los intentos de golpe de Estado y hasta el magnicidio para destruir a la Revolución Bolivariana; el golpe de Estado que derrocó a Evo Morales en Bolivia, pero no ha condenado las muertes y heridos contra manifestantes pacíficos en Chile, Ecuador y Colombia.

Otro que cambió su piel como la serpiente, resultó ser el mandatario de Ecuador, Lenin Moreno quien durante la presidencia de Rafael Correa fungió como vicepresidente y apoyaba la política social a favor del pueblo que llevó a cabo el Partido Alianza País.
Moreno se presentó a las elecciones como el continuador de la Revolución Ciudadana, un proceso de transformaciones profundas que cambió para bien, a la sociedad ecuatoriana. Al dar un giro diametral hacia el neoliberalismo, traicionó no solo la confianza depositada en él por la ciudadanía que lo hizo presidente, sino también a Correa que lo ayudó a llegar al Palacio de Carondolet.

Él ha hecho lo indecible por desmantelar la Revolución Ciudadana y denigró a los anteriores funcionarios del gobierno; restauró a los banqueros y a la oligarquía en la dirección del poder tras bambalinas; se esforzó por destruir la Unión de Naciones del Sur (UNASUR) y la Comunidad de Estados latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Hace pocos meses, ordenó la represión contra el pueblo que exigía mejoras sociales y salariales y su último acto fue ir a Washington a rendir pleitesía al mitómano Donald Trump.

Siguiéndole los pasos a los dos anteriores sujetos, aparece la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, hija de Alberto Bachelet, general de brigada de la Fuerza Aérea de Chile y miembro del gobierno de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende. Michelle estudió medicina en la Universidad de Chile, período en que ingresó a las filas del Partido Socialista.

Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, su padre fue detenido por la dictadura militar, torturado y asesinado en prisión y Michelle, junto a su madre, Ángela Jeria, pasaron a la clandestinidad. En 1975 ambas fueron detenidas y torturadas en Villa Grimaldi por los organismos represivos de la dictadura, antes de partir al exilio político. Esa historia de lucha se ha ido desvaneciendo en los últimos años.

La doctora Bachelet ostentó en dos períodos no consecutivos la presidencia de Chile. También fue la primera presidenta pro tempore de UNASUR y la pionera encargada de ONU Mujeres para la igualdad de género. En sus años al frente de Chile, dejó intacta las leyes aprobadas durante la dictadura de Pinochet.

Durante una visita a Venezuela, como comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, donde conoció a pacientes con enfermedades crónicas, incluidos niños y adolescentes que no han podido continuar sus tratamientos y trasplantes médicos por el bloqueo económico-financiero lanzado por Washington contra esa nación, divulgó un informe que lejos de relacionar los logros alcanzados por Caracas pese a amenazas, intentos de golpes de Estado y de magnicidio diseñados por Estados Unidos, echó leña al fuego para que se cierre más el cerco contra Venezuela.

En el informe se realizaron más de 20 recomendaciones al Gobierno de Nicolás Maduro e hizo caso omiso a los numerosos avances que ha tenido su gestión en materia de derechos humanos. Omitió mencionar las víctimas de los hechos violentos ocurridos en el país durante 2013, 2014 y 2017, en los que un centenar de ciudadanos fueron quemados y agredidos por ser chavistas. Así, la Bachellet se ha acercado cada día más a las posiciones ultraderechistas.
Como denunció el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, el documento se ha convertido en un instrumento más del imperialismo contra el pueblo de Venezuela.

La última adquisición a este grupo de renegados es el flamante presidente de El Salvador Nayid Bukele quien comenzó su carrera política en el frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que lo llevó a gobernar la capital salvadoreña (2015-2018). Su padre, el doctor en Química Industrial, Armando Bukele Kattán, es reconocido por el apoyo que brindó al FMLN durante la etapa guerrillera. El 10 de octubre de 2017 por violentar los principios del partido, el Tribunal de Ética del Frente lo expulsó de sus filas y entonces creó el partido Nuevas Ideas, cuya formación no pudo inscribirse para las elecciones del 2018 y rápidamente se integró al derechista Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA).

Una de sus primeras acciones para adular al presidente norteamericano Donald Trump, fue romper relaciones con Venezuela, a la par que ha echado atrás varias de las políticas sociales instrumentadas por el FMLN.
La moraleja nos lleva a comprender que los partidos y gobiernos nacionalistas y progresistas tienen que estar atentos ante estos personajes, que al quitarse las caretas, son altamente dañinos para la soberanía e intereses de nuestros pueblos.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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