COVID-19: Danni en Boston y Jesús en Villa Clara

Danni Askini, una mujer residente en Boston, capital de Massachusetts, casi infarta cuando recibió una factura de 34 mil 927 dólares del hospital que le diagnosticó el contagio y el tratamiento contra la Covid-19, según publicó la revista Time.

Askini no tiene seguro médico privado. «Me quedé muy sorprendida. Personalmente, no conozco a nadie que tenga esa cantidad de dinero», afirmó a la publicación.

La incontrolada propagación del coronavirus SARS-Cov-2, causante de la Covid-19, sacó a flote las lagunas de la legislación laboral en Estados Unidos y aún más, las vulnerabilidades de su estructura sanitaria, basada en un sistema de salud y pólizas privadas que no están al alcance de todos.

El caso de Askinino es aislado. Cerca de 27 millones de ciudadanos en el poderoso y rico país del norte carecen del elemental beneficio. Allí,  sencillamente,la sanidad pública apenas existe.

Datos oficiales estiman que un 20 por ciento de la población estadounidense o no tiene cobertura de salud o posee una limitada, lo que llevaría a millones de personas a no pedir asistencia médica en caso de contraer el nuevo coronavirus.

Tampoco existe el derecho a la baja laboral por lo que muchos se ven obligados a seguir trabajando aun enfermos, lo que en un escenario como el actual solo acelerará la propagación del virus y, por tanto, los contagios.

Según la revista Time, es muy probable que en un futuro próximo «decenas de miles de personas» tengan que ser hospitalizadas en Estados Unidos a causa de la Covid-19 y no pocas estarán en la misma situación de Askini.

Casi a la par de la difusión de la noticia sobre aquella mujer de Boston, se conoció por medios de prensa en Cuba, de que un joven de 25 años, Jesús Álvarez, era el primer paciente recuperado en la isla caribeña de la peligrosa afección respiratoria.

Sus primeras palabras a los periodistas, a diferencia de Askini, fueron el agradecimiento a todo el equipo médico que le atendió. Dijo que, pese a un cierto poco de miedo, siempre se sintió confiado.

Jesús, bailarín de profesión, residente en la central provincia de Villa Clara, ya pasó aquel momento en  que,  “todo se le vino encima”. Ahora piensa en su familia, en su pequeña hija Ana Sofía…en el instante en que volverán a estar juntos y expresa palabras de gratitud para el personal que le salvó la vida en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí de La Habana, donde “no me faltó nada”.

(…) ni medicinas, ni recursos de ningún tipo, y hasta me malcriaron un poquito, porque si tenía hambre, no importaba que fueran las dos de la madrugada, traían yogurt o algún alimento…”, detalló Jesús. Su historia es sin factura.

DFM/RL/ Foto de portada: Getty Images/AP. 

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cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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