Cuando se funde el acero

Por Dailenis Guerra Pérez/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Hay hombres cuyas vidas se funden como los metales. Seres titánicos y heroicos que se convierten en líderes de muchos otros. Hoy recordamos a uno de los seres más extraordinarios de nuestro continente; que implementó profundos cambios sociales para el beneficio de las masas, expandió a otras tierras su diplomacia de paz y la lucha contra la injerencia de EE.UU.

No podemos hablar de Hugo Chávez sin recordar sus 14 años dirigiendo la patria de Bolívar, sin mencionar su alma de pensamiento extraordinario,  revolucionario y  antiimperialista, sin reparar en su enfrentamiento a la pobreza y sin evocar el acercamiento a la educación, salud y viviendas que ofreció a los más desposeídos.

Su humanismo devastaba las maldades de otros hombres y esparcieron  por todo el mundo una obra generosa de vanguardia. Cuando asumió la presidencia, inició un proceso de transformación en el país con un nuevo modelo social inclusivo y protagónico.

Para Cuba Chávez se convirtió en El Mejor Amigo. Fidel y Chávez unieron sus vidas en una amistad que cambió la historia del universo. Inspirado en la fortaleza del cubano,  se convirtió en un gigante. Hugo fue venerado en su pueblo por los indígenas, por los pobres y también por los ricos.

Tomando experiencias y con ayuda de docentes cubanos, el Comandante venezolano pone en marcha la Misión Robinson, el 1ro de julio de 2003. El “¡Yo sí puedo!” se expandió rápido por la nación sudamericana, como la sangre por todas las arterias del cuerpo.

Cuando en 2005 la Unesco declaró a Venezuela territorio libre de analfabetismo, se había alfabetizado al 95,2 por ciento de la población que no conocía el significado de los trazos. Un efecto de la Misión Robinson, creada por Chávez el 1 de julio de 2003 y que posibilitó establecer en la nación sudamericana un sistema para enseñar a leer y escribir.

En su gobierno se garantizó la continuidad de los estudios del pueblo mediante la Misión Ribas y la Misión Sucre, que posibilitaron el ingreso a la  educación superior.

El venezolano procuró no solo el acceso a la salud y a la educación de su nación: Chávez se propuso reducir la pobreza, aumentó el empleo y  erradicó  la desnutrición casi en su totalidad.

¿Cómo no recordarlo a 7 años  de su partida? En sus manos Venezuela pasó a ser el país con menor desigualdad y con la distribución de la riqueza más justa de América Latina según el coeficiente Gini y  se potenció la democracia del país con numerosos procesos electorales.

La transformación social de Venezuela iba de la mano con el rechazo a las intromisiones políticas y económicas de Estados Unidos (EE.UU.) en América Latina. Inolvidable se convirtió el instante en que Chávez, Néstor Kirchner, y Lula Da Silva, dijeron NO al acuerdo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la IV Cumbre de las Américas en noviembre de 2005.

Con la desaparición del ALCA nació la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), para el intercambio latinoamericano y caribeño. La integración siguió siendo el eje de la política exterior de Chávez con el impulso de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en 2008 y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2012.

Asimismo, Venezuela incrementó la cooperación y alianzas entre países latinoamericanos y caribeños, especialmente con nuestra Cuba, de la que hoy Chávez, recibe  la mayor muestra de gratitud. Continúa siendo venerado  porque dignificó a sus semejantes,   abrigó a los desposeídos y legó su ejemplo a otros hombres dignos.

La pérdida del amigo impactó fuertemente a América, al pueblo venezolano y cubano y en especial, a Fidel. Chávez sería símbolo de humanismo y de dignidad. Más tarde se reencontraron en la eternidad  y aunque ya no los vemos cotidianamente en sus encuentros de padre a hijo, a pesar de que no desbordan carisma y anécdotas, están presentes cada día en lo profundo de sus pueblos para contemplar el fruto de sus obras.

Aunque ya no están entre nosotros con sus sonrisas joviales, con sus palabras alentadoras que  fortalecían, aunque ya no están en carne y hueso;  en cada rincón de sus pueblos, Fidel y Chávez  se funden como el acero para alentar al progreso.

Foto de portada: Archivo/ Tomada de PDVSA.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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