Cuba: Con el alma en manos

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Por Dailenis Guerra Pérez.

Tras el triunfo de la Revolución las ideas internacionalistas se convirtieron en parte de la cultura política y la conciencia revolucionaria de la gente que apoyaba el proceso de profundas transformaciones populares iniciado en enero de 1959.

Es importante recordar que nuestro país fue sometido, desde los primeros momentos a la sistemática hostilidad del poderoso vecino del norte, quien promovió una política de aislamiento económico, cultural, político y diplomático, al que se sumaron todos los países de la región con la conocida excepción de México.

De suma importancia resultó, en aquellos momentos y en los años posteriores la ayuda económica y militar de la Unión Soviética, China, de otros países socialistas de Europa, lo que nos permitió fortalecer nuestra capacidad defensiva y establecer programas de desarrollo económico y social.

No se puede olvidar que en aquellas increíblemente difíciles condiciones los revolucionarios cubanos recibimos numerosas muestras de simpatía y solidaridad por parte de los pueblos latinoamericanos, apoyo que alimentó nuestra moral revolucionaria y espíritu de lucha y resistencia, y también contribuyó a frenar las ideas de agresión directa por parte de los Estados Unidos.

El internacionalismo se convirtió así en indispensable componente de la estrategia de la lucha antiimperialista, pues era para todos completamente claro, la imposibilidad de enfrentar al enemigo común por separado.

Pero ante las transformaciones sociales, Cuba trazó un camino de ayuda y cooperación con los pueblos en materia educacional, deportiva, cultural, profesional y en la salud.

Muchos partieron a otras naciones necesitadas a ofrecer la ayuda para la formación educacional de la población, a la prevención de las dolencias, a la cura de las heridas, a ofrecer colores a los ojos empañados por la oscuridad.

Llegarían muchas misiones internacionalistas que hacían a Cuba hermana de los pueblos, pero también de  la vida. Cuba se fusionó en los sentimientos, especialmente estrechó lazos con Venezuela. Surgían la Misión Barrio Adentro, Operación Milagro y el “Yo sí puedo”.

El programa “Yo, sí puedo” se aplicó con éxito en la nación sudamericana,  en Bolivia,  Ecuador y  Nicaragua. Como fruto del método cubano de alfabetización para adultos, casi diez millones de personas  procedentes de 30 naciones aprendieron  a leer y escribir.

La Misión Barrio Adentro nacería en el 2003 con el  objetivo primordial de garantizar el acceso pleno a servicios de salud integrales y de calidad.

Expandir lo mejor del espíritu humano es la misiva de la Revolución Cubana. Eso fue lo que nos enseñó Fidel como único modo de aspirar a un mundo más justo, sin guerras, sin terrorismo, sin desempleo, ni analfabetismo, ni pandemias asesinas.

Cuando llegue el fin, Cuba será una vez más otra de las naciones que devolvió seguridad y confianza al resto del mundo. Porque con el corazón en las manos,  entrega hoy lo mejor que tiene y lo pone  a disposición de los más vulnerables.

Entregamos no solo el alma, ofrecemos nuestro espíritu en una lucha que requiere hoy conciencia, solidaridad, preocupación de los más poderosos y unidad; en aras de erradicar la pandemia del coronavirus.

 

RL

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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