Cuba: La emigración y la familia

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Por Lizbeth Labañino.

Hace unos días me reencontré virtualmente con mi tío materno, quien hace más de 20 años no vive en Cuba.

La última vez que lo vi físicamente, yo apenas comenzaba a estudiar la carrera de la cual este mismo año me licenciaré. En mi diálogo con él surgieron una serie de dudas que me llevaron a introducirme a las estadísticas demográficas más cercanas a la emigración cubana y sus principales rasgos.

Según el portal Datos macro.expansión, el 53,52% de la emigración cubana es de sexo femenino. La mayoría de los que emigran lo hacen a Estados Unidos, conforman un 81,59%. Muy lejos se ubica España,con un 8,63%.

Pues mi tío cae justamente en ese por ciento de hombres restante (46,67% para ser exactos) que emigran al segundo país que recibe mas emigrados cubanos, ubicado en el continente europeo. Resulta interesante saber, que mi tío dice siempre que España le sabe a Cuba en rincones muy preciados para él. Ser profesor de pelota lo remonta a viajes temporales a su pasado como fiel admirador del equipo azul. Dice que las playas de Canarias le saben a Varadero cuando el sol le raja las piedras y el agua más transparente se ve. Cuando un amigo le brinda su mano sin importar que, cuando su esposa le hace ese arroz con pollo rico con receta tradicional de la abuela, que lo acompaña siempre con sus buenos tostones y su tradicional tacita de café. Que siempre que ve a otro como él siente que ese lugar del cual salieron les da un sello distintivo que hace que se puedan reconocer en cualquier lugar del mundo en que estén. Somos cubanos, eso tenemos. Además, me he dado cuenta de que no solo mi tío se siente así.

Su esposa, mi tía, es la primera que comparte fotos de la Habana Vieja en su perfil de Facebook y que cada vez que puede compartir en Instagram algo, siente la necesidad de reforzar sus raíces 100% cubanas.

Se, que ellos sienten que están presentes en cuerpo y alma en cada cena que los invitamos mediante una video llamada que nos deja sin datos, pero con un sentimiento de familia reunida que no hay quien los pueda comparar. Me da gracia incluso cuando ellos se dan cuenta que su acento ha cambiado, pero sus sentimientos no lo hicieron nunca.

Las estadísticas pueden describir una realidad fría de una situación que solo una persona con el alma caliente sabe lo que estos números que encontré significan.

Mi madre sabe lo que significan, mi tío, mi tía, mi abuela, mi abuelo, mi hermana, yo, todos sabemos lo que significa. Pero eso no nos aleja de mis tíos, ni nos quita las ganas de verlos cada día a través de un cristal que tomamos en la palma de nuestras manos y que nos hacen sentir que están allí con nosotros, tomando el mismo café de siempre después de discutir de pelota y jugar una buena partida de dominó.

RL/ Foto de portada: Yaimi Ravelo/ Archivo Resumen Latinoamericano.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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