Cuba: Pedro y Gustavo Kourí, los precursores del IPK

El prestigioso trabajo desarrollado por el profesor Pedro Kourí y sus colaboradores dentro del campo de la investigación parasitológica condujo a que en 1937, por acuerdo de la Junta de Gobierno, se inaugurara el Instituto de Medicina Tropical, del mismo nombre en honor a su fundador.

Sus estudios Fasciolosis hepática, Amebiosis, Ascaris lumbricoides, y el descubrimiento por primera vez en Cuba del parásito intestinal Inermicapsifer cubensis, le permiten ocupar un lugar cimero entre los grandes parasitólogos del mundo en aquella época. 

Gustavo, uno de sus cuatro hijos, siguió los pasos del padre, al que observó permanentemente entregado al trabajo de la investigación.

Cuando estudiaba en el preuniversitario, dijo en una ocasión, me iba a trabajar con él al hospital y allí aprendí a identificar parásitos y trabajaba en el microscopio como un técnico más.

«En mis vacaciones dedicaba las mañanas al hospital y la tarde a la playa. Ya en la Universidad trabajaba en la cátedra que dirigía mi padre y me incorporé a hacer guardias de cirugía y de medicina en general, en la búsqueda de una formación integral».

Sus estudios de medicina concluyeron después del triunfo de la Revolución e hizo el servicio rural en las montañas de Minas de Frío. Posteriormente asumió la responsabilidad de desarrollar la microbiología en Cuba y el vicedecanato de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana.

Estos cargos no lo alejaron de la labor investigativa. Las madrugadas eran entonces el espacio de tiempo que tenía para hacer sus estudios de microscopía. Así desarrolló su tesis de especialista y su doctorado en Ciencias.

En 1979, y ante el temor de que fueran introducidas en Cuba enfermedades exóticas, el Instituto Pedro Kourí es reestructurado, y a Gustavo se le asigna la dirección. Según uno de sus testimonios, en ese momento eran prácticamente 14 trabajadores, instalados en unas casas del capitalino reparto Siboney. “Allí montamos la vigilancia epidemiológica de todos los que venían de África. Chequeamos a 70.000 personas”.

El reconocimiento alcanzado por los científicos del IPK, fundamentalmente en el estudio del dengue y otras arbovirosis, y en el campo de la tuberculosis y del control de vectores, ha contribuido al prestigio de que goza la institución a nivel internacional.

Esta es la única institución en Cuba que cuenta, dentro de su estructura, con tres centros colaboradores de la Organización Mundial de la Salud (OMS): uno para las enfermedades virales, otro para el control biológico de vectores y hospederos intermediarios, y el tercero, para el control de la tuberculosis y otras microbacterias.

FP/RL/ Foto de portada: Archivo.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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