Cuba: Solidaridad dentro y fuera de sus fronteras

RL

Brigadas médicas cubanas partieron en los últimos días hacia diferentes países para apoyar en la lucha contra el nuevo coronavirus SARS Cov-2. Italia, Jamaica, Venezuela, Nicaragua, Granada, Surinam y Belice son algunas de las naciones en las que hoy se desempeña el personal de salud de la Isla, en un acto de altruismo que muchos alrededor del mundo reconocen.

Sin embargo, no menos heroicas resultan las acciones de los que en casa libran cada día una batalla por la vida.

Las redes sociales e internet permiten acortar las distancias y conocer a personas que jamás imaginamos. En tiempos de la COVID-19, también posibilitan que conozcamos a este personal sanitario que resguarda la salud de sus compatriotas y personas de otras regiones que se encuentran en Cuba.

Wendy Sierra Alvarez es técnica de laboratorio en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). En su cuenta de Facebook ella narra sus experiencias: “La gran mayoría del personal de guardia son personas jóvenes que arriesgan sus vidas para mantener a salvo la vida de los demás (…). Muchos están en cuarentena en el hospital, otros, cuando salen de guardia, se encierran en su cuarto para no tener contacto y no comprometer la vida de más nadie”.

La joven de 24 años aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a la sociedad: “Nosotros estamos sacrificando vida social para protegerlos, ¿por qué no pueden ustedes hacer lo mismo?”.

Desde esta misma red social, el propio IPK cuenta en imágenes cómo es el día a día de quienes allí laboran, en un enorme gesto de desprendimiento y solidaridad. Las fotografías son acompañadas por la descripción del protocolo: “Después de 12 días de trabajo, nuestros colegas del IPK Cuba, entran en cuarentena y otro grupo de profesionales los relevan. Estarán 14 días para evitar riesgos e irán a sus hogares pasado ese tiempo, y luego de unos días en casa volverán a sus puestos de trabajo”.

La Dra. Sonia Resik, jefa del departamento de Virología del IPK, le comentó a Cubadebate que “no se puede tener miedo, hay que estar en la primera línea de combate”. Ella lleva en su ADN familiar el amor por la medicina, pues su padre, Pablo Resik, fue el jefe de la primera misión internacionalista de la salud cubana y durante más 20 años dirigió los servicios epidemiológicos del país.

Hoy su hijo Pablo Sariol Resik, quien también trabaja en el IPK, es uno de los médicos que laboran atendiendo a los pacientes contagiados o sospechosos de COVID-19, empeño en el que lo acompaña su esposa, la doctora Tatiana Prieto.

Valentía y amor son sin dudas los denominadores comunes entre quienes se convierten en la familia de los enfermos mientras permanecen en los hospitales, sea en Cuba o fuera de ella.

Así se reveló al diario Juventud Rebelde el doctor Yosbel Hidalgo Dieppa, que asume igual misión y para quien la vida de los otros es razón de la propia. «No sentí miedo (…), pero sí estaba muy nervioso por la incertidumbre. El más mínimo error nos pone en peligro a quienes estemos en ese momento a su lado y al resto de nuestros compañeros», dijo este especialista en primer grado de Medicina interna que presta servicio en el hospital clínico quirúrgico Amalia Simoni, de Camagüey.

Es de la misma estirpe de los que hoy en Italia hacen frente a la muerte. “Vamos a estar hasta que sea necesario, hasta que el pueblo nos necesite y podamos ser útiles –comentó a la prensa de ese país Carlos Pérez Díaz, jefe de la brigada médica cubana–. Nuestras familias saben de nuestro amor por la profesión y del sentimiento de cumplir siempre con el deber, de garantizar que esa solidaridad que llevamos como formación, se cumpla”.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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