El impacto psicológico de emigrar

Por Lizbeth Labañino.

Si, hoy me decidí a analizar un poco el impacto psicológico de emigrar, lo cual se convertiría en el principal reto de la presente nota, como estudiante de Psicología que soy.

Comenzaré con una breve definición que no por serlo deja de ser necesaria. El emigrar según la Real Academia Española (RAE) es, dicho de una persona: «abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero, en busca de mejores medios de vida». Ahora bien, hay un factor en este concepto en el cual me quiero detener, es precisamente lo relacionado a la búsqueda de mejores medios de vida. Desde el punto de vista fáctico, es necesario conocer dos entes para buscar “mejores medios de vida” en otro país.

Primero que todo: información sobre la existencia y accesibilidad a esos mejores medios (conocer vías reales para conseguirlos) y con qué nivel de desarrollo contamos para ellos. El primero desde mi percepción está más relacionado con un factor cognitivo sobre el lugar al cual se emigrará. Conexo con todo un conjunto de datos e información con la que contamos sobre dicho país destino.

El segundo se relaciona más con el factor humano y la autopercepción de eficacia en disposición a conseguir los propósitos o medios mejores de vida (como plantea la RAE). De la interacción de estos factores se genera una construcción inherente de todo ser humano: las expectativas. Las expectativas no son más que es una variable de la naturaleza cognitiva que sugiere la idea de anticipación y cuya inclusión en los análisis psicológicos resulta de fundamental importancia a los fines de explicar y predecir un comportamiento, dinámica social y hasta el motivo de nuestros estados de ánimos. Es la posibilidad razonable, más o menos – cercana o probable, de realizar o conseguir algo, al ocurrir un suceso que se prevé o al hacerse efectiva determinada eventualidad. Cierto es que por las expectativas elevadas o más bien incongruentes con la realidad concreta en la que se encuentra la persona que emigra, debido a la “normalización” de la emigración, hacen que junto a la falta de información afecten al emigrado al punto de desencadenar depresión, ansiedad y problemas de adaptación, donde el estrés del simple hecho de emigrar es protagonista. Ir a vivir a otro país casi siempre causa un choque emocional que genera añoranza y soledad.

Desafortunadamente, emigrar no es sinónimo de mejor calidad de vida, ya que hay que pasar por periodos de adaptación previos para poder recuperar parte del estilo de vida que se tenía.

El emigrar implica pérdidas, esto trae que tarde o temprano se desarrolle un proceso de duelo.  Todo cambio genera estrés, lo cual puede afectar nuestro mundo emocional. El cambio cultural, la nostalgia, la soledad, la falta de identificación social, la ansiedad y el estrés agudo pueden afectar también el sistema inmunológico, no solo el psicológico. Sea esta nota una contribución al conocimiento sobre los efectos psicológicos de la emigración, hecho que lamentablemente cada día se normaliza más y genera por sus consecuencias, más expectativas falsas de dicho comportamiento.

RL/ Foto de portada: Archivo.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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