Grandes aportes de Cuba en la terapéutica contra el cáncer

Por Flor de Paz.

La inclusión de la terapia biológica en el arsenal medicamentoso contra el cáncer tiene en Cuba una aplicación creciente; desde el ya conocido anticuerpo monoclonal TheraCIM h-R3 (2002) hasta la vacuna CIMAVAX EGF (2008).

Nacidos en el Centro de Inmunología Molecular (CIM), del Polo Científico del Oeste de La Habana, los tratamientos se fundamentan en dos conceptos terapéuticos esenciales. El del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGF) y su receptor (base del anticuerpo monoclonal TheraCIM h-R3 y de la vacuna CIMAVAX EGF)  y el de los gangliósidos (soporte del inmunógeno Glicovax-GM3).

La manipulación del sistema inmunológico es la piedra angular de estas terapias. Sobre esa base, un compuesto apoyado en el principio del EGF es capaz de reconocer y bloquear en el organismo al receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico, proteína presente en las células tumorales de origen epitelial.

Acumularse en el tumor y destruirlo mediante diferentes mecanismos es la función del TheraCIM h-R3. Las primeras indicaciones de este anticuerpo monoclonal fueron el tratamiento de tumores de cabeza y cuello, posteriormente su utilidad fue ampliada a otras localizaciones como el cerebro.

El producto está registrado en varios países y se han realizado ensayos clínicos en en China, India, Indonesia, Corea del Sur, Japón,  Alemania, y en varias naciones europeas. “También la FDA, de Estados Unidos, aprobó su evaluación en ese país para el tratamiento del cáncer cerebral pediátrico”, explicó el Doctor Rolando Pérez Rodríguez, quien añade entre las ventajas del TheraCIM h-R3 que incrementa la sobrevida de los pacientes,  puede administrarse de manera crónica y es muy poco tóxico.

Su uso continuo estabiliza la enfermedad; en combinación con la radioterapia es capaz de inducir regresión de los tumores. Aplicado en un esquema de monoterapia, en pacientes muy avanzados, el tumor no progresa y mantiene controlada a la enfermedad durante meses y años. El producto tiene una potencialidad que aún está en estudio” estimó el científico.

El otro producto basado en el principio del EGF y su receptor, la vacuna terapéutica CIMAVAX EGF, es la primera que existe en el mundo para el tratamiento del cáncer de pulmón avanzado. Entre las ventajas de este inmunógeno figuran la disminución o desaparición de la falta de aire, los enfermos ganan en peso corporal, mejoran su apetito y el dolor resulta controlable, lo cual les permite incorporarse a la vida social.

La CIMAVAX EGF también se emplea para el tratamiento de tumores malignos de próstata. Estudios clínicos en esta localización han indicado que los pacientes vacunados tardan más en la progresión sintomática de la enfermedad.

Por otra parte, la estrategia de los gangliósidos consiste en  potenciar la reacción del sistema inmune, al “ubicar” esta molécula, presente en las membranas celulares y sobreexpresadas en las tumorales, en un medio propicio para que provoque ese efecto.

La Glicovax-GM3, uno de estos productos, se basa en introducir el gangliósido en proteínas de la membrana externa de la bacteria Neisseria meningitidis. Es como poner el antígeno del tumor en un ambiente extraño, de manera que el sistema inmune reaccione fuertemente contra él.

Si es importante atacar con anticuerpos, añadió el científico, igual resulta imprescindible una terapéutica de mantenimiento con vacunas.  Estas inducen una respuesta inmune en el paciente, que se mantiene mediante la reinmunización; además, requieren de dosis menores y se pueden utilizar  por más tiempo.

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Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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