Igualdad de género en Cuba, el desafío de la cotidianidad

En este 2020 se cumplirán 25 años desde que la Plataforma de Acción de Beijing —el programa más visionario para el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el mundo, creado en la 4ta. Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en China— propuso el modo de eliminar barreras sistémicas que impiden la participación igualitaria de hombres y mujeres, niños y niñas en todas las esferas de la vida, pública y privada.

A pesar de algunos progresos, el cambio real ha sido desesperadamente lento para la mayoría de las mujeres y las niñas en muchos países. Mientras tanto, las cubanas son cada vez más protagonistas del desarrollo de la sociedad y sujetos activos de derechos, tienen el control sobre sus cuerpos, más autonomía física y económica, pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos (incluida la decisión de abortar y la elección libre sobre su fecundidad), además de contar con una esperanza de vida de 80 años.

Fe de ello daba Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político del Partido y secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), quien ha resaltado que la Mayor de las Antillas exhibe logros en la igualdad de género que se remontan a la etapa fundacional de la Federación, en agosto de 1960, por lo que muchas de las metas del mundo ya eran nuestras realidades cuando la delegación antillana llegó a Beijing.

La FMC —desde su fundación por Vilma Espín Guillois— ha sabido representar todos los intereses de las mujeres, independientemente de su nivel de escolaridad, orientación sexual, zona de residencia o color de la piel, y ha sido interlocutora ante el Gobierno de sus aspiraciones y preocupaciones, por el contacto directo con sus miembros, a la vez que ha monitoreado el impacto que tienen las políticas públicas.

Con motivo de los 25 años de Beijing, organismos internacionales como ONU Mujeres promueven campañas que exigen igualdad en la remuneración y a la hora de compartir el trabajo doméstico y el cuidado no remunerado, además de poner fin al acoso sexual y a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

Con resultados superiores a muchos países, Cuba también asume desafíos en ese sentido. Mariela Castro, Directora del Centro Nacional de Educación Sexual, indica que se ha cambiado a nivel cuantitativo, cualitativo y de conciencia, pero en el día a día aún existen contradicciones, como cuando la mujer con pareja se ve sola frente a los tradicionales papeles de cocinar, lavar, planchar, limpiar…

Según Castro Espín, el gran reto no es posicionar la igualdad a nivel de políticas gubernamentales, sino en la cotidianidad, por lo que urge una acción educativa permanente, con mensajes que no presenten contradicciones en ningún escenario con las metas trazadas en Beijing.

RL/ML/ Foto de portada: Yander Zamora/ EFE. 

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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